jueves, 2 de septiembre de 2010

El siglo XVIII: Cambios culturales mundiales y su influencia en Chile.

El siglo XVIII es conocido por la Historia como una época de profundos cambios y transformaciones en todas las dimensiones del acontecer humano. No sólo grandes revoluciones políticas y sociales tienen como escenario este siglo, sino también revoluciones ideológicas, en el mundo de las ideas y del pensamiento. El siglo XVIII redefine el concepto de hombre y su papel dentro de la historia y de la sociedad.
Grandes avances técnicos y tecnológicos presenciamos en el transcurso del XVIII. Hacia mediados de éste, comienzan a verse los primeros antecedentes de la Revolución Industrial, que significó la introducción de la máquina y de la producción a gran escala en la economía de los países europeos. Un ejemplo es la máquina a vapor.
Avances en las comunicaciones son producto de esta revolución. La navegación sufre una transformación significativa con la aparición de los barcos a vapor, que reemplazan a las antiguas carabelas y las naves de grandes velámenes. El barco a vapor permite un desplazamiento más rápido y seguro, que lo hace menos dependiente de las condiciones climáticas y estacionales. El mundo comienza a abrirse a los grandes intercambios.
No obstante, uno de los mayores cambios está dado por las ideas. El movimiento intelectual de la Ilustración, acontecido en Europa durante este siglo introduce nuevos pensamientos y definiciones, revelando un nuevo camino a la humanidad. La Ilustración tuvo alcances macro (grandes), pero destaca por sobre todo su corriente política, fundamento y base de los estados modernos.
Tiene sus antecedentes en Alemania, pero se desarrolla además, y con mucha fuerza, en Francia e Inglaterra. Lema de la Ilustración es la frase del filósofo alemán Imannuel Kant “sírvete de tu propio entendimiento”, y que se refiere a usar la razón humana como fundamento de todo orden social, reemplazando definitivamente a las ideas basadas en la revelación divina y de la iglesia católica. Esto no significa que toda Europa se haya vuelto atea, sino que la religión se “depura”, se limpia de razones o ideas que no tengan una comprobación real y concreta. La importancia de este movimiento es que difunde las ideas de progreso y desarrollo social, educacional y económico, sobre la base de una política adecuada.
Para destacar algunas obras, mencionaremos el trabajo del filosofo Jean Jacques Rousseau, con su libro “El Contrato Social”, en el cual critica duramente los gobiernos déspotas y las monarquías. En el libro, Rousseau señala que cada hombre goza de libertades y derechos inalienables (que quiere decir que no se le pueden quitar o despojar); sin embargo, la vida en sociedad provoca choques entre los derechos de unos y de otros. Para mantenerlos, el pueblo o la sociedad establece un contrato, mediante el cual se regula el cumplimiento de los derechos y se protegen las libertades; y el Gobierno sería el encargado de vigilar y custodiar. A partir de este planteamiento, cada gobierno tendría como deber responderle a la sociedad en la justa medida que fue éste quien le concedió la autoridad. Con Rousseau se habla con propiedad de la denominada “Soberanía Popular”, que significa que el poder y la legitimidad recae en el pueblo, y es él el encargado de nombrar sus gobernantes, o bien, deponerlos si llegasen a no cumplir el contrato.
Otra obra corresponde al filósofo Montesquieu, quien por vez primera plantea la idea de que el poder no es único, y que concentrarlo significa traspasar la barrera de la opresión, el despotismo y el personalismo. Así, define tres poderes básicos de la sociedad: el legislativo, el ejecutivo y el judicial, los cuales serían independientes unos de otros; ya sea porque el poder ejecutivo es temporal y transitorio. En oposición a la tiranía, Montesquieu no niega la existencia de las monarquías, pero éstas deben funcionar conforme a esta división.
Por último, las ideas de Jhonn Locke, el cual propaga la existencia de derechos fundamentales: igualdad, libertad y propiedad privada, los cuales tendrían la característica de ser inalienables.
La Ilustración y sus ideas despertaron la conciencia de europeos y americanos, siendo base de la Revolución Francesa y de la Independencia de las trece colonias (Estados Unidos).
Influencia de la Ilustración en Chile.
Fueron pocos los criollos que tuvieron acceso a las nuevas ideas, sólo los más educados o una “elite” de criollos.
Sin embargo, los cambios de la administración en el siglo XVIII propagaron estas ideas modernas. Debes recordar que el Despotismo Ilustrado de los Borbones es una adaptación del absolutismo a las ideas nuevas: plantea la concentración del poder, pero este poder debe ir en beneficio del pueblo y su desarrollo. “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Los criollos lograron acercarse a la ideas ilustradas a través del gobierno de los mencionados “gobernadores ilustrados”, o agentes de la corona que propulsaron el desarrollo de Chile, como Ambrosio O’Higgins, Amat y Juniet, Manso de Velasco. La colonia experimentó un notable desarrollo con estos gobernadores, reflejado en la fundación de ciudades, desarrollo del comercio y de la producción, construcción de caminos y embellecimiento de la ciudad de Santiago.
Otro cambio que se experimentó, y que tiene relación con las ideas ilustradas es la liberalización del comercio y la flexibilización del Monopolio de la Corona (1778), que intentó aumentar la producción de las colonias, obtener impuestos a partir de la actividad comercial y contrarrestar el contrabando.
¿Cómo llega la Ilustración a Chile?.
Muchos obstáculos tuvo que sortear la Ilustración para llegar a nuestro país, sobre todo porque ideas como la soberanía popular, la división de los poderes o la libertad e igualdad eran contrarias a lo que la Corona quería estimular. La gran mayoría de los textos y publicaciones fueron prohibidas, Pero siempre existen caminos alternativos, y como se dice “la historia no se puede detener”:
a) Contrabando: si bien el Decreto de Libre Comercio (1778) intentó detenerlo, las sucesivas guerras en que España participó durante el siglo XVIII generaron etapas de desabastecimiento general de las colonias americanas que sólo el comercio ilegal de naciones europeas podía salvar. Así, a través del Atlántico y el Cabo de Hornos llegaron numerosos barcos franceses y holandeses, que no sólo traían productos básicos, sino también artículos de lujo y alguno que otro libro prohibido que cayeron en manos de los criollos.
b) Viajes y viajeros: durante el siglo XVIII la Casa de Contratación perdió importancia con el Decreto, y frente a su desaparición, la política de migraciones se flexibilizó. Esto permitió que algunos criollos pudieran viajar al viejo continente, empapándose de las nuevas ideas. Durante esta época se armaron importantes bibliotecas personales, como la de Don Manuel de Salas, un notable criollo que contaba entre sus textos más preciados la Enciclopedia de Diderot y D’ Alembert, el Emilio y el Contrato Social, de Rousseau.
c) Política productiva- comercial: el impulso que dio la Corona a la producción y el comercio permitió que los criollos, hábiles productores de haciendas, se acercaran hacia una nueva forma de llevar sus negocios: el comercio. Ya no sólo importaba autoabastecerse, sino también acumular riquezas e INVERTIR, planteamiento que es base del Capitalismo. Esto no quiere decir que los criollos se volvieron capitalistas, pero sí olieron sus principios.
d) Desarrollo de una literatura nacional: durante el siglo XVIII florecieron importantes obras y tratados de política, historia y geografía que de una u otra forma propagaron una idea de identificación con el suelo chileno. Los precursores de estos trabajos fueron principalmente jesuitas en exilio, como Manuel Lacunza; si bien es importante este aspecto, hay que destacar que muy pocos criollos tuvieron acceso a la lectura de este trabajo.
e) La Revolución Francesa y la Independencia de Estados Unidos: la Revolución Francesa despertó en los criollos un resentimiento hacia los movimientos populares, que los veían con desconfianza por ser violentos y atentados contra la lealtad hacia el rey. La Independencia de Estados Unidos fue vista con aceptación por su carácter ordenado y de mejora social; llamaba la atención de los criollos el rápidos desarrollo y crecimiento que las trece colonias lograron luego de hacerse independientes de Inglaterra, enemigo de España. Si bien pueden ser consideradas ambas como causas de la Independencia de Chile, esta fue indirecta, ya que no movilizaron a los criollos a generar revueltas ni movimientos autónomos. Lo que sí hay que destacar, es que sirvieron de ejemplo para la formación de los gobiernos independientes; las obras del Primer Congreso Nacional y de la Dictadura de Carrera se basan en los principios de los dos grandes movimientos del siglo, principios que a su vez fueron recogidos de la Ilustración.
Para tener en cuenta:
Conceptos clave:
- Soberanía popular.
- División de los poderes.
- Autogobierno y autonomía.
- Revolución francesa.
- Independencia de las trece colonias.
- Ilustración.

miércoles, 28 de julio de 2010

Los años de Hurtado de Mendoza
La segunda mitad del siglo XVI.
El territorio conquistado se extendió hacia el sur, llegando a fundarse ciudades en Chiloé y en el estrecho de Magallanes, en condiciones de difícil mantención.
Cada nuevo año la guerra en Arauco se reanudaba al mejorar el clima en la zona de la frontera. Entonces todos los encomenderos y españoles ponían víveres y caballos para la hueste , con el fin de mantener el dominio al sur del Biobío y, así, llegar a explotar los lavaderos de oro en esa zona.
La Iglesia chilena.
En 1561 fue creado por el papa Pío IV el obispado de Santiago, el primero fundado en Chile .
Fue nombrado al frente de la diócesis Rodrigo González de Marmolejo, religioso que había llegado en tiempos de Pedro de Valdivia y que para la fecha de su designación era ya un anciano.
Por este motivo señaló tres procuradores, entre ellos el dominico fray Gil González de San Nicolás, para que recibieran el mando en su nombre.
Una segunda diócesis, La Imperial, fue fundada en 1563. Las primeras décadas de la Iglesia en Chile fueron de gran pobreza.

Gobierno de Francisco de Villagra (1561-1563).

La designación de Villagra como gobernador fue un triunfo de los primeros conquistadores sobre aquellos llegados junto a García Hurtado de Mendoza.
Pero su gobierno fue infructuoso. Se vio enfrentado a una pertinaz oposición de los mapuche en el sur y, además, la guerra y una epidemia de viruela diezmaron a la población indígena encomendada.
Esta fue una de las razones que llevaron al GobernadorHotwordStyle=BookDefault; a modificar parcialmente la Tasa de Santillán, reduciendo la remuneración indígena a un octavo del oro encontrado.

La Guerra de Arauco y la doctrina.
El fraile dominico Gil González de San Nicolás, que había llegado al país con Hurtado de Mendoza, introdujo en el país la defensa del indígena.
Según los reparos realizados por Francisco de Vitoria y Bartolomé de Las Casas, los indios tenían derecho a resistirse a la dominación española y a preservar sus costumbres, pues la aceptación de la fe católica y la soberanía real sólo era válida si era un acto voluntario.
Fue bajo el gobierno de Francisco de Villagra cuando el choque entre ambas posturas alcanzó su punto más álgido, a raíz de la negativa de algunos religiosos para absolver a los miembros de una expedición en contra de los indígenas.
El obispo de Santiago, Rodrigo González Marmolejo, convocó, en 1563, una junta de teólogos para establecer una postura oficial.
Esta manifestó que la perdurable rebeldía indígena justificaba la guerra en su contra, aunque reconocía que los españoles habían cometido excesos y se debían devolver los bienes a los indios despojados.

La Real Audiencia (1567-1568).
Desconfiando de la habilidad de los gobernadores anteriores y buscando aumentar su poder, el Rey instaló en Chile la Real Audiencia (Concepción, 1565), a la que se confió el gobierno.
El tribunal estaba formado por tres oidores y un presidente, cargo ejercido por el doctor Melchor Bravo de Saravia.
Entró en funciones en 1567, y pronto sus acciones fueron cuestionadas por los encomenderos, lo que llevó a Felipe II a dar mayores poderes a su presidente, Bravo de Saravia.

El gobierno de Melchor Bravo de Saravia (1567-1575).

Bravo no fue capaz de pacificar la Araucanía. Incluso, se abandonaron los fuertes de Arauco y Cañete, y las tropas españolas fueron derrotadas en el asalto al fuerte indígena de Maregueñu y vencidas en la batalla de Purén.
Su gestión, con los reveses militares en el sur, los conflictos con los otros oidores más su avanzada edad, llevó a una creciente parálisis en el gobierno del reino.

El terremoto de Concepción.
El 8 de febrero de 1570, en la ciudad de Concepción ocurría el primer terremoto registrado por los españoles,
Hacia fines del siglo XVI, las comunicaciones marítimas entre Perú y Chile seguían siendo lentas. En especial el viaje entre el Callao y Valparaíso demoraba a las naves, ya que debían enfrentar corrientes adversas en el mar.
En 1574, el piloto Juan Fernández, buscando una solución, realizó la travesía desde el Perú internándose más al oeste, con lo cual el viaje se acortó de tres meses a uno. En el trayecto, descubrió las islas que hoy llevan su nombre.
La nueva ruta impulsó un mayor tráfico de personas y mercancias entre ambas posesiones hispanas.

Segundo gobierno de Rodrigo de Quiroga (1575–1580).

Junto con la renuncia de Bravo de Saravia , se suprimió la Real Audiencia .
El Rey nombró gobernadorHotwordStyle=BookDefault; a Rodrigo de Quiroga, quien tuvo que enfrentar el terremoto que destruyó las ciudades de La Imperial, Villarrica, Osorno,Valdivia y Castro (1575).
También tuvo que enfrentar la sublevación indígena dirigida por el mestizo Alonso Díaz. Además, tuvo problemas para aplicar las tasas y las relaciones con la Iglesia fueron tensas.

Primeros corsarios y piratas: Drake en Chile.
Con el fin de despojar las riquezas americanas a la Corona española, varias potencias europeas fomentaron las correrías de corsarios y piratas.
Así, en 1578, el temido corsario inglés Francis Drake asoló las costas chilenas. A bordo de su nave El Pelicano, saqueó e incendió Valparaíso.
Rechazado en La Serena, atacó el puerto de Arica y se dirigió al Callao. En ese puerto peruano se apoderó de un barco con más de un millón de ducados.
El éxito de la empresa de Drake sería emulado durante la siguiente década por nuevos corsarios ingleses y piratas holandeses.

Martín Ruiz de Gamboa, gobernador de Chile (1580–1583).

Nombrado gobernador en el testamento de Quiroga, durante su corta administración llevó adelante ciertas políticas normalizadoras.

Fundó Chillán en 1580 –con el nombre de San Bartolomé– para asegurar la paz al norte del Biobío, objetivo no alcanzado al no poder debilitar la rebeldía de los picunche, huilliche y mapuche.
Por otro lado, consciente de los problemas generados a partir de la tasa que regía las encomiendas, en 1580 promulgó una nueva normativa. Otra labor de Ruiz de Gamboa fue el combate al alcoholismo entre los indios, creando para tales efectos el cargo de alcalde de borracheras .

La Tasa de Gamboa.
Dictada poco después que Ruiz de Gamboa asumiera el mando, suprimió el servicio personal de los indígenas, los cuales sólo estaban sujetos al pago de un tributo en oro o en especias que no podía superar los nueve pesos anuales.
Los vecinos se opusieron a las nuevas ordenanzas sobre trabajo indígena, ya que los indios abandonaron gradualmente la dura labor de los lavaderos de oro .
Esta tasa entró en desuso con la llegada del gobernador Alonso de Sotomayor (1583).

Gobierno de Alonso de Sotomayor (1583-1592).

La gran virtud de este nuevo Gobernador , militar experimentado y de destacada participación en los tercios de Flandes, fue darse cuenta que la Guerra de Arauco sólo se ganaría cuando se contara con un ejército profesional permanente, en vez de una hueste de vecinos.
Desestimó la vieja idea de Valdivia de obtener la paz mediante el asentamiento en el territorio mapuche. Sin embargo, sus sugerencias fueron desatendidas por la Corona a raíz de la falta de recursos.
Durante su mandato se reimplantó el trabajo personal del indígena, retornando a la tasa de Santillán.

El poblamiento del Estrecho (1584).
Los ataques de Drake a las costas chilenas decidieron al virrey Francisco de Toledo a enviar una expedición, al mando de Pedro Sarmiento de Gamboa, con la finalidad de cerrar el Estrecho a los corsarios.
Llegadas al Estrecho, las naves fueron separadas por los vientos y corrientes; ante esta situación, Sarmiento decidió viajar a España. Allí Felipe II le confió la misión de poblar y fortificar el Estrecho, dotando a la expedición de mayores recursos.

Los corsarios ingleses.
Entre 1583 y 1592, período en el que gobernó Alonso de Sotomayor, el reino de Chile soportó varios ataques de corsarios , como consecuencia del paso obligado por el estrecho de Magallanes a las ricas costas del Pacífico.
El aumento de los ataques corsarios decidió a la Corona a aumentar las fortificaciones en los puertos más importantes, como también el armar las naves comerciales.
A pesar del terror y las perturbaciones comerciales que provocaron, estos personajes contribuyeron a los progresos de la geografía mundial.
La osada aventura de Drake quiso ser repetida por otros corsarios, uno de ellos fue Tomas Cavendish. Sus incursiones en las costas de Chile, realizadas en 1587, fracasaron, al obtener un botín muy exiguo.

Martín García Oñez de Loyola (1592-98).
Martín García Oñez de Loyola; , sucesor de Alonso de Sotomayor, fundó la ciudad de Santa Cruz, en la confluencia del Biobío y el Laja (1584), y debió enfrentar los asaltos del corsario Richard Hawkins.
De la misma forma que otros gobernadores, se vio imposibilitado de dominar a los mapuche, debido a la escasez de recursos y hombres. Intenta la pacificación a través de la entrega, a los indios capturados, de instrumentos de labranza, experiencia que no resultó.
Otro famoso corsario de Richard Hawkins, quien tras atravesar el Estrecho, saqueó Valparaíso en 1593, siendo luego atacado por la escuadra del virrey García Hurtado de Mendoza .
Después de un cruento combate, las fuerzas de Hawkins se rindieron con la condición que se respetaran sus garantías individuales. El Virrey lo envió a España, donde estuvo preso por largos años.

La sorpresa de Curalaba (1598).
Oñez de Loyola marchó contra los rebeldes organizados por el cacique Pelantaro , empero fue atacado mientras acampaba sin protección en el sitio de Curalaba, cerca del río Lumaco. En esta batalla el Gobernador perdería la vida.
Esta derrota encendió la rebelión –germinada en años de campeadas y abusos españoles– con la consiguiente destrucción y abandono de las ciudades al sur del Biobío, quedando las tierras al norte del río, la ciudad de Valdivia y Chiloé en posesión definitiva de los españoles.
Era éste el fin de más de cuarenta años de esfuerzos de conquista y asentamiento en el sur y se cerraba el período de Conquista.

Consecuencias de Curalaba.
El siglo XVI finalizaba, dejando en la miseria al reino de Chile y destruidas siete ciudades ( Santa Cruz de Oñez, La Imperial, Valdivia, Angol, Arauco, Villarrica y Osorno).
Quedaban más de mil soldados muertos y alrededor de cuatrocientos españoles cautivos de los indígenas.
La derrota hispana señaló las limitaciones de la hueste de encomenderos y la necesidad de un ejército permanente, financiado por la Corona, para terminar con el peligro mapuche y estabilizar el dominio español en el reino.

miércoles, 12 de mayo de 2010

LOS INCAS

Incas
Inca (en quechua inka, 'rey' o 'príncipe'), nombre genérico de los gobernantes cuzqueños, con equivalencia a soberano, quienes establecieron un vasto imperio en los Andes en el siglo XV, muy poco antes de la conquista del Nuevo Mundo por los españoles. El nombre también se aplica por extensión, a todos los súbditos del Imperio Incaico o Incanato. Inca es, arqueológicamente, el nombre de una cultura y un periodo prehispánico.
Posición Geográfica
A mediados del siglo XIII de nuestra era aparece en la historia peruana el caudillo manco CAPAC, que estableció el centro de su imperio en el CUZCO y comenzó gradualmente a extender la sola de su poderío.
En la época de TUPAC YUPANQUI las fronteras llegaron hasta las proximidades del río MAULE, actual territorio chileno.
Por el año 1523, las fronteras del imperio se extendían desde POPAYAN, actual COLOMBIA, hasta Maule.
Los reyes Incas dividieron el territorio en cuatro regiones.
Organización Política
El Consejo de Orejones poseía los poderes legislativos y judiciales. Al INCA lo sucedía un hijo elegido de acuerdo con el consejo.
El sumo sacerdote era considerado la segunda autoridad del imperio y remplazaba al INCA en caso de ausencia.
Cada matrimonio tenia su TUPU o parcela de tierra que podía aumentar su extensión de acuerdo con la cantidad de hijos y aveces por mérito de su dueño
Organización Social
El núcleo social lo formaba el AYLLU, un conjunto de individuos reunidos en clanes totémicos. Cada AYLLU se dividía en la siguiente forma: una CHUNCA (10 familias) al mando de un CURACA. Una PACHACA (10 CHUNCAS) gobernadas por un PACHACA-CAMAYU. Una HUARANCA (10 PACHACAS) regidas por un HUARANCA-CAMAYU. La familia era monogamica y el matrimonio indisoluble. El INCA, jefe supremo del imperio era un personaje poderosisimo y su imagen era representada como la de Dios.
Las clases sociales comprendían:
• La nobleza: formaban parte de ella los familiares del INCA y los funcionarios más destacados.
• Los sacerdotes: había 3 categorías: adivinos, imnotizadores y sacrificadores.
• El Pueblo: comprendía los agricultores, pastores y artesanos.
•Sirvientes: lo integraban tribus reducidas a la esclavitud por haberse sublevado contra la autoridad del INCA.
La familia fue absorbida por el Estado. De 18 a 20 las doncellas y de 24 a 25 años los manceos debían casarse por elección del gobierno. La autoridad del padre era poderosa. La mujer era casi su esclava y sus hijos su principal riqueza. La familia vivía en un cierto aislamiento pero la ley ordenaba fiestas que estrechaban las relaciones.
Religión
Adoraban a un Dios supremo y a numerosas deidades secundarias. Los incas decían descender del sol y por lo tanto le ofrecían un culto especial. Fueron totemistas y reverenciaban a los truenos, relámpagos, al planeta Venus y a la Tierra (el Pachamama). Creían en la vida futura y embalsamaban a los cadáveres y los concerbaban en lujosas sepulturas. Rendían culto (a cargo de numerosos sacerdotes adivinos y magos) a los antepasados y a todos los objetos animados que podían impresionarles.
Las mujeres hermosas eran denominadas vírgenes del sol y existía en el CUZCO un barrio entero dedicado a ellas.
Artes
Arquitectura: los Incas se destacaron por la grandeza y majestuosidad de sus templos y palacios. Se usaban las piedras labradas y argamasas.
Cerámica: se destacaron la confección de jarrones, vasos y urnas funerarias.
Pintura: decoraban muros de templos y palacios, y también los objetos de cerámica.
Música: emplearon la quena, utilizando la escala de 5 notas.
Metalistería: Los objetos de metal constituyen, sin duda, la realización más llamativa de todas cuantas llevaron a cabo los incas. La tradición orfebre, muy antigua en la costa peruana, ocupó un capítulo muy importante dentro de su ajuar. Trabajaron el cobre, el bronce, la plata y el oro siendo el repujado y calado de láminas el procedimiento más utilizado.
COSTUMBRES
Los hermanos, que eran marido y mujer, fenómeno que estaría en la base de la costumbre de los soberanos incas de casarse con sus hermanas, emprendieron viaje. Su cometido era encontrar el sitio desde donde conquistar el mundo.
Economía
Las tierras no pertenecían a un individuo sino a la colectividad. El producto de las cosechas era distribuido por el gobierno quienes otorgaban la mayor parte para su provecho y el de los sacerdotes otorgado el sobrante para el pueblo.
Intensivo desarrollo de la agricultura.
Las frutas que se cosechaban eran: banana, ananá y guayaba.
Los ríos les ofrecían grandes cantidades de oro, metal, lata, cobre y zinc.

viernes, 14 de noviembre de 2008

La Patria Nueva (Gobierno de O´Higgins)

La Patria Nueva
EL GOBIERNO DE O’HIGGINS(Patria Nueva:1817-1822)Al asumir el mando don Bernardo O’Higgins des­pués de la batalla de Chacabuco, lo hizo investido de plenos poderes, según el acuerdo de la asamblea que lo eligió. Su primera preocupación fue la lucha contra las fuerzas realistas y, enseguida, la prepa­ración de la Expedición Libertadora del Perú, que hemos visto.No obstante las preocupaciones y los gastos extraordinarios requeridos por La guerra, O’Hig­gins y sus colaboradores se ocuparon de diversas reformas y de organizar el estado y La administra­ción pública.La victoria de Maipú no significó la extinción total de las fuerzas españolas en Chile. Algunos oficia­les con pequeñas partidas se retiraron a la Arauca­nía e iniciaron una lucha de guerrillas contra los patriotas.Don Ramón Freire se estableció con una divi­sión en Concepción y desde allí realizó una guerra infatigable contra los montoneros, que ayudados por malhechores e indios asolaban la región. Di­versas derrotas y las rivalidades surgidas entre los montoneros, provocaron su desaparición en pocos años.Las fortalezas de Valdivia fueron otro punto de resistencia española. Lord Cochrane, con algu­nas naves de la escuadra, atacó las fortificaciones; en lugar de provocar un combate de artillería, rnantuvo sus barcos fuera de la boca del río y mediante un desembarco de infantería se apoderó de los fuertes por la espalda.El último reducto español fue la isla de Chiloé, donde el coronel Antonio Quintanilla se había he­cho fuerte sacando recursos de la nada. Solamente en 1826, el general Freire, entonces al mando el país, lograría apoderarse de la isla.AFIANZAMIENTO DE LA INDEPENDENCIA,Con el propósito de señalar claramente la forma­ción de un estado libre y hacerlo saber a todas las naciones, O’Higgins dispuso la Declaración de La Independencia. Se redactó un acta que lleva fecha 1º de enero de 1818 y días después se proclamó la independencia en solemnes actos públicos.Para consolidar el nuevo régimen fue necesario tomar medidas contra los realistas, especialmente incluyendo una parte del clero contraria a los pa­triotas. Por esta causa el obispo de Santiago don José Santiago Rodríguez Zorri1la debió salir deste­rrado a Mendoza.TAREAS ORGANIZATIVASUna vez que la amenaza realista desapareció en Chile, la aristocracia manifestó deseos de limitarLa autoridad del Director Supremo. O’Higgins aco­gió aquel propósito y designó una comisión que elaboró un proyecto de constitución.. En todas las ciudades fue aprobado el proyecto sin oposición.La Constitución de 1818 confirmó a O’Higgins en el cargo de Director Supremo, sin señalar dura­ción a su periodo y otorgándole fuertes atribu­ciones.Se estableció un Senado de cinco miembros, sin cuyo acuerdo el jefe de estado no podía a resolver ningún asunto importante. Aún cuando O’Higgins designó a los senadores, éstos demostraron inde­pendencia y criterio propio en sus funciones.-El Poder Judicial fue perfectamente estructu­rado y se le rodeó de independencia. Sobre los jueces subalternos se estableció una Cámara de Apelaciones y a la cabeza de todo el sistema se creó un Supremo Tribunal Judiciario.Para dar eficacia al desempeño del Poder Ejecu­tivo, O’Higgins creó los primeros ministerios: Go­bierno y Relaciones Exteriores, Hacienda, Guerra y Marina.El Director Supremo tuvo colaboradores dili­gentes que introdujeron reformas en la adminis­tración y atendieron eficazmente la creación y equipamiento de fuerzas militares, financiando con recursosLA TRANSFORMACION DE LA SOCIEDAD Y LAS COSTUMBRESDESDE EL GOBIERNO, O’HIGGINS PROCURO TRANSFORMAR A LA SOCIEDAD DE TIPO COLONIAL EXISTENTE EN EL PAÍS, EN UNA SOCIEDAD DE CARACTER REPUBLICANO, APTA CULTURAL Y MORALMENTE PARA EJERCER SUS DERE­CHOS. LOS ANTIGUOS SUBDITOS, ACOSTUMBRADOS A OBEDECER Y SER GUIADOS, DEBIAN AHORA CONVERTIRSE EN CIUDADANOS LIBRES E ILUSTRADOS, ABIERTOS A LAS NUEVAS IDEAS Y CONSCIENTES DE SUS DERECHOS Y OBLIGA­CIONES CIVICAS.LAS VIEJA COSTUMBRES Y PREJUICIOS DEBIAN SER BORRADAS A TRAVES DE MEDIDAS QUE EL GOBIERNO DEBIA IMPONER INFLEXIBLEMENTE.La idea de igualdad condujo al Director Supremo a prohibir ala aristocracia el uso de títulos de noble­za y La ostentación de escudos en el frontis de las casas. En lugar de las distinciones otorgadas per el antiguo régimen monárquico, fue creada la Legión del Mérito, destinada a premiar a los grandes ser­vidores del estado, que gozan de algunos privi­legios.Las costumbres chocantes del bajo pueblo me­recieron también la atención del gobierno; se prohibieron las fiestas del carnaval y las procesio­nes nocturnas por los escándalos que originaban y las corridas de toros y las peleas de gallos. Al mismo tiempo se organizó la vigilancia policial.Para dar un nuevo aspecto a la capital se cons­truyó el paseo de la Alameda de las Delicias en el antiguo basural de la Cañada, y se creó un merca­do cerca del río Mapocho para eliminar los puestos de venta que afeaban la Plaza de Armas.Se prohibió la inhumación de cadáveres en las Iglesias y se creó el Cementerio General en Santia­go y un cementerio para disidentes en Valparaíso.La gran importancia que los hombres de la revolución otorgaban a la instrucción y la cultura, se manifestó durante el gobierno de O’Higgins a través de diversas medidas. Fue reabierto el Insti­tuto nacional, que había sido creado en 1813, y se Fundó el Liceo de la Serena; se ordenó a los cabildos y a los conventos mantener escuelas de primeras letras. En Santiago y en Valparaíso se establecie­ron dos escuelas en que se experimentó el sistema de enseñanza de Lancaster, que utilizaba a los estudiantes más aventajados para ayudar a sus compañeros.La Biblioteca Nacional, que había sido creada durante la Patria Vieja, fue reabierta y se designó director de ella a don Manuel de Salas.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Reconquista:

Periodo de la Independencia de Chile que va desde el Desastre de Rancagua hasta la Batalla de Chacabuco.
Se denomina así por el intento, por parte de la corona española y del virrey del Perú, de restablecer el orden previo a 1808.
Se intenta, por ende, eliminar cualquier símbolo de patriotismo o independencia; la Reconquista se caracteriza por deshacer todo lo que se avanzó durante la Patria Vieja. Se vuelve al sistema de esclavitud, se cierra la Biblioteca y el Instituto Nacional, se reabre la Real Audiencia, y vuelven a Chile los gobernadores: Mariano Osorio y Casimiro Marcó del Pont (quine reemplaza al primero).
Medidas de la Reconquista:
se crean tribunales de vindicación para someter a juicios a los patriotas y subversivos;
se establece una junta de secuestros para expropiar (o quitar, arrebatar) las pertenencias de los criollos (dinero, haciendas, caballos, animales de ganado, etc.);
se crea el batallón de los Talavera que funciona como una policía represiva, que persigue y apresa a los acusados de patriotas.
Se eliminan los símbolos patrios y se restablece el estandarte real.
los patriotas y criollos que no alcanzaron a huir a Mendoza son exiliados a la isla de Juan Fernández.
El Ejército Libertador: luego del Desastre de Rancagua, los patriotas que huyen a Mendoza se comienzan a organizar militarmente para regresar a Chile y contraatacar a las fuerzas realistas. Para ello se ponen en contacto con José de San Martín, prócer militar argentino. Las disputas internas entre el ejército chileno (bandos de o’higginistas y carreristas) obligan a San Martín a decidir por apoyarse en uno de los líderes, y opta por O’Higgins. Ambos (San Martín y O’Higgins) serán los encargados de organizar este ejército.
Mientras tanto en Chile: las medidas represivas instaladas por Osorio primero, y Marcó del Pont, después, generaron un alto y profundo rechazo de la sociedad en general. En Chile comenzaron a organizarse numerosos grupos antirrealistas en forma de “guerrillas”, liderados por criollos notables. Uno de los más emblemáticos es Manuel Rodríguez, abogado de profesión e íntimo amigo de Carrera. Él fue el encargado de generar toda una red de comunicaciones y espionajes para mantener informados a los patriotas en Mendoza. Para ello, se sirve de cuatreros, arrieros y delincuentes prófugos. Manuel Rodríguez y sus hombres instalan una estrategia llamada MONTONERA, la cual era un desorden público para distraer a los militares realistas y dispersar sus fuerzas. Las montoneras funcionaban simultáneamente en varios lugares del centro- sur de Chile.
El cruce por los Andes y el fin de la Reconquista: hacia fines de 1816 todo estaba listo; el Ejército Libertador había diseñado una estrategia para atravesar la cordillera en tres batallones, liderados por O’Higgins y San Martín. Para hacerlo sin despertar sospechas, Manuel Rodríguez se dispuso a realizar montoneras sucesivas hacia inicios de 1817, como en Melipilla, Curicó, San Fernando. Salieron de Mendoza a inicios de febrero, y cruzando la cordillera llegaron a la altura de Chacabuco (norte de Santiago) en donde se encontraron con un destacamento realista, produciéndose la Batalla de Chacabuco (12 de febrero de 1817) que fue un gran triunfo patriota. Tres días más tarde, el 15 de febrero, O’Higgins es nombrado Director Supremo.
Significado de la Reconquista: la Reconquista finaliza con la Batalla de Chacabuco; sin embargo, cabe preguntarse su efectividad como intento de restauración absolutista. Las medidas represivas instaladas por la corona y el virrey del Perú no produjeron sino más desconcierto en la población, aumentando el grado de rechazo hacia toda forma de gobierno tiránica. Más aún, la Reconquista sirvió para convencer a más de algún criollo aún leal al rey de que la mejor forma de gobierno era el propio y no el extranjero. Sacando cuentas, el periodo entre 1814- 1817 sólo profundizó la distancia que se había generado hacia 1810 entre los criollos y su corona. A la fuerza, con violencia y represión, la historia no puede ser detenida...

domingo, 14 de septiembre de 2008

Las Reformas Borbónicas

            Las reformas borbónicas son un conjunto de cambios o medidas de orden político, administrativo, económico y, en menor medida, sociales y culturales, instalados por los Borbones durante el siglo XVIII en territorios españoles y americanos, cuyo objetivo fue la centralización del poder y la búsqueda del progreso material.

¿Quiénes son los Borbones?

Los Borbones son la dinastía o casa reinante francesa del siglo XVIII. Llegan a España en medio de la denominada “Guerra de Sucesión”, que duró casi catorce años. Los Borbones son una casa reinante moderna, y se adscriben a una variante del absolutismo: El Despotismo Ilustrado.

¿Qué es el despotismo ilustrado?.

Es una doctrina política, dada durante el siglo XVIII en Europa, y basada en el absolutismo, que busca centralizar el poder. Sin embargo, tiene una diferencia fundamental con el absolutismo: el despotismo justifica su poder a través de la Razón Ilustrada. La razón, y la búsqueda del progreso, sería el elemento que permite fundamentar la excesiva concentración del poder en manos de un monarca. El monarca déspota adapta los planteamientos ilustrados a su absolutismo; su lema más famoso es “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. En España, el Despotismo adquiere una variante, la razón ilustrada se mezcla con la razón divina.

¿Cómo llegan los Borbones al poder?.

En el año 1700 muere el último de los Austrias (Habsburgos) que gobernaba en España, Carlos II. Éste, al no tener heredero directo, le deja el trono a su sobrino nieto Felipe Duque de Anjou, nieto de Luis XIV, rey de Francia. La llegada al trono español del Duque de Anjou, ahora Felipe V, suponía un serio riesgo para el equilibrio de Europa, ya que serían dos grandes potencias unidas por una casa reinante. Peor aún, el mismo año en que Felipe V asume el poder (1700), su abuelo Luis XIV lo decreta como heredero directo al trono de Francia. Ante el peligro de que un solo monarca se hiciese cargo de un vasto territorio que incluía el control de Europa Occidental- atlántica y Ultramarina (colonias españolas y las Filipinas), las potencias europeas se unen en contra de Felipe V y de Francia; Inglaterra, Austria, Prusia, Portugal y las provincias españolas de Cataluña y Aragón inician una avanzada, en un conflicto que duró hasta el año 1714, año en que se firma la Paz de Utrecht. A través de este pacto, Felipe V fue reconocido como heredero y rey legítimo de España, debiendo renunciar a cualquier pretensión al trono francés. Además, España debió renunciar a posesiones territoriales en el continente europeo y le otorgó una concesión comercial a la compañía inglesa de trata de negros, teniendo ésta el monopolio de esclavos en Centroamérica por cerca de un siglo.

La política borbona durante el siglo XVIII.

Regidos por el despotismo ilustrado, los monarcas españoles inician una serie de reformas tendientes a mejorar y potenciar el alicaído sistema político y comercial de las colonias. Durante el gobierno de los Austrias, el absolutismo había tenido un retroceso, y debido a la distancia geográfica y al surgimiento de intereses locales, las lealtades políticas de las más altas autoridades habían decaído, haciendo peligrar el centralismo absolutista. Los Borbones se propusieron remediar este “vacío de poder” instalando una administración más eficaz y centralizadora. Primero, optaron por dividir a América en cuatro virreinatos: los preexistentes (Perú y México) y dos nuevos: Nueva Granada en 1739 (actual Colombia, Ecuador y Venezuela) y Río de la Plata (actual Argentina, Uruguay y parte de Paraguay) en 1776. Además, se crean las Intendencias que son instituciones coloniales encargadas de la administración de una jurisdicción (o intendencia) y que concentran poderes políticos, judiciales y militares, reflejo de la centralización política de los Borbones. Las intendencias estuvieron circunscritas a una gobernación o virreinato, pero en muchas oportunidades gozaron de más autoridad que las últimas, debido a su rápida operatividad y el alto número de atribuciones con que contaban. En Chile, se crea la Intendencia de Santiago y de Concepción.

En materia económica, los Borbones, cerrados fisiócratas (escuela de pensamiento que concibe el enriquecimiento sin medir moral o consecuencias, asumiendo la economía agrícola como base del crecimiento productivo y comercial) estuvieron encaminados hacia la promoción del comercio libre y la producción en las colonias, sin dejar de lado el concepto de que todos los beneficios iban a la Corona. Los Decretos de Libre Comercio de 1778 y el aumento del tráfico intercolonial por la mejora de vías, caminos y rutas de acceso, son ejemplos de esta política.

Ligado a este aspecto, la política fiscal estuvo encaminada a aumentar los ingresos de la corona, a través de la dinamización de la producción minera, el aumento de los impuestos y la creación de estancos (monopolio del comercio, producción, exportación, etc. De un determinado producto, en manos del Estado o “arrendado” a particulares a cambio del pago de un tributo o derecho de arrendamiento).

Las reformas también incluyeron un plan de mejora y de urbanización del territorio. Durante el siglo XVIII se experimentó un auge de fundaciones de nuevos centros urbanos. En Chile, se comenzó a poblar el norte chico y sectores aledaños a la ciudad de Santiago, debido a la explotación de yacimientos cupríferos (cobre); este auge se hizo extensivo también a la zona sur, pero siempre circunscrito a lo que es la zona central de Chile. Se establece durante el periodo una nueva frontera de habitación: al norte, la ciudad de Copiapó, y al sur la frontera del Bío- Bío. ¿Qué explicaría este auge?. Fundamentalmente, la consolidación de la zona conquistada (la amenaza araucana ya no era similar a la del siglo XVI); la extensión de las Haciendas; el crecimiento demográfico y la necesidad de control y de administración efectiva de todo el territorio. Santiago experimenta un embellecimiento y una funcionalidad nunca antes vista; numerosas construcciones cívicas se alzan durante el periodo: El Tribunal del Consulado, la Catedral, La Casa de Moneda, los Tajamares del Mapocho, el puente Cal y Canto, etc. Aún más, se mejora la infraestructura vial, habilitando caminos como el de Santiago- Valparaíso (obra que finaliza durante la Patria Nueva) y el camino que une Mendoza con la zona Central de Chile. La infraestructura vial tendría como objetivo aumentar la comunicación del territorio, quitándole el carácter de aislamiento y lejanía y facilitando el contacto comercial.

Culturalmente, los borbones, basándose en las concepciones ilustradas, instalan una serie de reformas tendientes a aumentar el nivel cultural de las colonias. Sin embargo, estas reformas eran restringidas. Por una parte, se crearon en Chile dos instituciones educativas sumamente importantes: La Real Universidad de San Felipe, encargada de la enseñanza de cátedras teóricas como Derecho, Teología, Filosofía y Gramática y que incluyó la Cátedra de Medicina (anteriormente no se enseñaba en las instituciones religiosas); y la Academia de San Luis, la cual se encargó de la enseñanza de oficios para potenciar la economía, la producción y el comercio. Pero por otra, la corona controló directamente el nivel cultural al que se podía aspirar, restringiendo, por ejemplo, libros, cátedras y contenidos considerados por ella “subversivos o peligrosos para su absolutismo”.

Son tres los elementos del reformismo borbón los que tienen mayores consecuencias o repercusiones.

1.      La expulsión de la Compañía de Jesús (1767): Durante la colonia, la orden religiosa más importante fue la jesuita. Ella fue considerada durante mucho tiempo, y sobre todo durante el reinado de la casa Austria, como aliados de la política imperial. Fueron agentes importantes de la colonización, a través de la evangelización; agentes culturales, a través de la enseñanza; agentes de expansión, a través de la extensión de las fronteras con la pacificación de la Araucanía (misiones); agentes económicos, ya que las Haciendas y obrajes que estaban bajo su administración eran los más productivos del territorio; y agentes moralizadores de la sociedad. Gran parte de la sociedad criolla consideraba que era una de las instituciones más respetables y gozaron por esto de un importante prestigio, muchas veces sobrepasando a otras órdenes religiosas. Sin embargo, con la llegada de los borbones, la alianza política se disolvió. Ello fue porque los jesuitas se opusieron tenazmente al despotismo ilustrado; La compañía de Jesús enseñó durante mucho tiempo en sus instituciones educacionales una corriente política de antigua data, la cual era la TEODEMOCRACIA (el poder emana de Dios, y éste, en un correcto y divino gobierno de todos sus súbditos, delega el poder al pueblo, el cual a su vez delega el poder al rey, quien en una correcta interpretación de la voluntad divina, gobierna en paz y en la búsqueda del reino celestial. Si un rey o gobernante no cumple con el mandato divino, si no gobierna bajo los principios de Dios y no le entrega justicia y felicidad a sus súbditos, puede ser depuesto, y el poder volvería al pueblo, quien estaría facultado para re- delegar el poder y la soberanía). En cambio los borbones proponían e instalaron una política opuesta; el Despotismo español plantea que el poder emana de Dios y se lo entrega directamente al rey, quien en una justa interpretación de la voluntad divina, gobierna al pueblo. Si bien ambos postulados son parecidos, existe un elemento que los convierte en oposición: la existencia, en la Teodemocracia, del pueblo como intermediario del poder y la majestad divina. La enseñanza de la Teodemocracia fue considerada como un atentado directo contra la autoridad real, y durante la década de 1760 se decretó la expulsión de esta orden de todo el territorio español, y en 1767, del territorio americano. Los efectos de la expulsión fueron múltiples; por una parte, produjo un desajuste de la economía, ya que eliminó a uno de los mayores y mejores agentes productivos; pero por otra, favoreció a los más notables criollos, quienes pudieron arrendar o comprar a un bajo precio los terrenos de sus haciendas. Pero su efecto más importante fue que puso por primera vez en jaque la lealtad hacia el rey, ya que la medida contó con la más tenaz desaprobación de todos los criollos y habitantes de las colonias en América, desaprobación que caló en las conciencias y se instaló en la memoria colectiva como un símbolo de autoritarismo real. Sin embargo, y pese a la molestia, los criollos no reaccionaron de forma activa o directa contra la corona.

2.      El Libre Comercio: el libre comercio fue un proceso que se inició con la eliminación del Sistema de Flotas y Galeones, el cual fue considerado ineficiente e ineficaz. En su reemplazo se instaló el Sistema de Navíos de Registro, el cual contempló la participación en el comercio entre España y las colonias de particulares de la península, previa autorización de representantes reales. Luego se decretó la apertura de todos los puertos de España para el comercio con “las Indias”; y más tardíamente, la apertura de puertos americanos para el comercio directo con España (en Chile, por ejemplo, se abrió el puerto de Valparaíso y Concepción) y la habilitación de rutas directas, como la del Cabo de Hornos (Chile y Perú) y del Atlántico (Virreinato de Río de la Plata). El decreto de Libre Comercio de 1778 fue sólo la culminación de este proceso, que estableció de forma definitiva el nuevo sistema, incluyendo además el comercio regulado con potencias extranjeras “amigas” (Inglaterra, por ejemplo, a raíz de la Paz de Ultrecht). El objetivo de la liberalización del comercio era activar tanto la producción de las colonias como el debilitado sistema tributario: a mayor comercio, mayores impuestos (recuerda que la Alcabala era un impuesto cobrado por cada transacción económica y el Almojarifazgo era un impuesto de aduana), siempre favoreciendo a la corona. PERO generó una saturación del mercado interno por la llegada de numerosas importaciones desde España, saturación que afectó los precios (las cosas llegaban más baratas) y que imposibilitó a los productores coloniales de competir en igualdad de condiciones con los mercaderes peninsulares. Esto condujo a una serie de quiebras de los americanos, y a una molestia de los criollos, pues notaron que la corona no se preocupó de proteger el mercado interno, y sí protegía los intereses de los comerciantes peninsulares. La pugna aumentó más cuando, con la instalación del estanco, se establecía un sistema de monopolio de bienes de difícil acceso, encareciéndolos aún más y entregando su arriendo, en mayoría, a comerciantes peninsulares. El enojo de los criollos radicaba en su incompetencia e imposibilidad de proteger su mercado, participar activamente en su mercado y de regular su mercado.

3.      La centralización administrativa: la creación de nuevas instituciones, y el recambio de la casa gobernante, significó para los criollos una esperanza de que al fin podrían participar activa y directamente en el gobierno. Sin embargo, los nuevos cargos sólo recayeron en manos de peninsulares, como forma de centralizar el poder y asegurar la lealtad incondicional a la corona española, desvaneciendo toda opción del grupo interesado en tener definitivamente el poder. Surge así una pugna de poder entre criollos y peninsulares.

¿Qué explicaría esta pugna de poder?

El grupo social de los criollos fue parte de la aristocracia colonial por pertenecer al grupo racial de los “blancos”. Durante el siglo XVII consolida su posición dominante a través de dos elementos fundamentales:

·         Tiene el poder social: su prestigio y poder nace de tres elementos que les ayudaron a perpetuarse como grupo social dominante:

1.      Alianzas sociales: durante el siglo XVII generan una estrategia de cooptación, o sea, la búsqueda de aceptación de su entorno, a través del matrimonio con un apellido noble, de una sociedad comercial, etc. Esto significó que la aristocracia criolla poco a poco se fuese fusionando con la aristocracia peninsular, transformándose en un grupo muy reducido. Por mencionar un ejemplo, hacia 1800, no más de 200 familias eran consideradas aristocráticas.

2.      Títulos nobiliarios: a través de la obtención de títulos de nobleza los criollos  aseguraron su prestigio y su alcurnia, la que muchas veces no tenían por nacimiento. La obtención de estos títulos era, en su mayoría, indigna, ya que los compraban.

3.      Mayorazgo: el mayorazgo es una institución colonial que consistió en la autorización de dejar en herencia todas las posesiones territoriales e inclusive las nobiliarias en el hijo mayor o en un único heredero. Esta institución permitió que el poder social o la “alcurnia” no se perdiera en el tiempo con la muerte del padre.

·         Tiene el poder económico: los criollos, lejos de la administración colonial, tuvieron que conformarse con el control de las unidades productivas más importantes: las Haciendas y los yacimientos mineros. Llegado el siglo XVIII fueron sumando otras actividades como el comercio. Todo esto dio paso a que, como grupo, concentraran la actividad económica del territorio.

Ambos elementos actúan en conjunto: el poder social les permitió controlar y perpetuar el poder económico (sobre todo por los mayorazgos); y el control del sistema productivo les proporcionaba aún más poder social.

Tanto el poder social como el económico les permitió gozar de un poder político informal. Pero las intenciones criollas llegaban más allá, queriendo tener el poder político formal y una participación activa que sobrepasara la frontera del Cabildo. La necesidad de los criollos de controlar la administración no se debe mal interpretar; ellos no querían instalar su propio gobierno autónomo del rey, sino que querían y aspiraban a proteger su mercado, rechazar efectivamente la excesiva carga tributaria y consolidarse como clase, instalando en la política imperial sus propios intereses, pero en el marco de un gobierno español.

¿Cuáles serían los efectos y las consecuencias de la política reformista en Chile?

Si bien el objetivo de las reformas fue “reconquistar América”, sus efectos fueron contrarios. Pues, con el tiempo, el malestar se dejó sentir en todo el continente.

            La desprotección a que se vieron expuestos los productores americanos, sumado a la pugna de poder con los peninsulares, y el resquemor por la expulsión de los jesuitas despertaron una incipiente conciencia de clase en el grupo criollo, o lo que muchos historiadores llaman “protonacionalismo” (primera muestra de nacionalismo, que aún no está definida con rasgos claros que permitan hablar de un nacionalismo en estricto rigor) que se manifestó mayoritariamente en la necesidad creciente del grupo criollo de participar en el poder.

¿Podríamos, entonces, afirmar que las reformas borbónicas son una causa de la Independencia de Chile?

No necesariamente. Si bien existió malestar, este no fue lo suficientemente fuerte como para haber definido en los criollos una postura antirrealista (contra el rey). El malestar se mantuvo más oculto, en las penumbras, muchas veces escondido o disfrazado en la consigna “viva el rey y muera el mal gobierno”. A pesar de los efectos negativos de la política déspota, la lealtad hacia la corona no se vio mayormente afectada. Es más, los criollos pudieron adaptarse al despotismo borbón de la misma forma que lo hicieron con el absolutismo habsbugo. En suma, efectos limitados de un reformismo limitado.

Sí debemos considerar las reformas como un antecedente que posiblemente sirvió más tarde de justificativo a las numerosas exigencias y posturas de los revolucionarios americanos. Lo que no está en duda, es que el escenario del siglo XVIII preparó de una u otra forma la llegada del siglo XIX. Muy probablemente, los criollos chilenos del siglo XVIII nunca consideraron o nunca esperaron independizarse; su situación no estaba tan mal, tenían casi todo cuanto pudiesen desear, y el territorio gozaba de una tranquilidad y una pasividad envidiable por cualquier otra colonia americana. Pero fue la sucesión de acontecimientos de principios del siglo XIX la que precipitó la Independencia y de forma casi ciega, los criollos avanzaron por un camino que se había cimentado también en la oscuridad... Un pensador dijo alguna “Los Hombres hacen su historia, pero no la hacen arbitrariamente, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo circunstancias directamente dadas y heredadas del pasado” (Karl Marx, El 18 brumario de Luis Bonaparte).

 

martes, 20 de noviembre de 2007

La República Conservadora 1831-1861

Periodo de Organización Nacional o República Conservadora

Se suele denominar así al período de la historia de Chile que transcurrió desde el fin de la Revolución de 1829 hasta el período del presidente Manuel Montt(1860).
Fueron tres décadas en las cuales se establecieron las bases de la organización republicana, en especial en sus aspectos políticos. A partir de 1833 Chile contó con una Constitución que se mantendría vigente hasta 1925.
El país se encontró, entre 1830-1850, en mejor posición para enfrentar las tareas económicas, pues alcanzó un grado importante de estabilidad política durante estas décadas.
Evolución Política del Periodo
El ascenso de Joaquín Prieto y las nuevas tareas de Portales.
Las elecciones de 1831 fueron abrumadoramente favorables al general Joaquín Prieto, quien asumió como Presidente de la República mientras Diego Portales era designado para ocupar la Vicepresidencia, cargo que finalmente rechazó.
A través de las nuevas autoridades, la elite aspiraba a resolver el problema de encontrar una fórmula gubernamental viable para la nueva república, empleando cauces institucionales pragmáticos.
La organización de la nación fue fruto del trabajo de muchos hombres. Aunque suele reconocerse a Diego Portales como "constructor" del sistema político chileno, su principal mérito es haber impuesto el principio de autoridad, definido por él de esta manera en una carta personal:
"La República es el sistema que hay que adoptar, pero ¿sabe cómo yo la entiendo para estos países? Un gobierno fuerte, centralizador, cuyos hombres sean verdaderos modelos de virtud y patriotismo, y así enderezar a los ciudadanos por el camino del orden y las virtudes...".
Diego Portales.
Miembro de la élite, nació en Santiago en 1793. Sus padres fueron José Santiago Portales y María Palazuelos. Educado en el Colegio Carolino y el Instituto Nacional, abandonó sus estudios para dedicarse a ensayador de la Casa de Moneda.
Viudo a los 28 años, tras un período depresivo en su vida en el cual intentó inútilmente ingresar al sacerdocio, viajó por negocios a Perú. A su regreso a Chile era un hombre jovial, asiduo de saraos y chinganas, evasivo de los compromisos sentimentales y cada vez más interesado en los sucesos de la política nacional. Asociado con José Manuel Cea, Portales emprendió negocios en el Perú, estableciéndose en Lima y en el Callao (1822). Tras obtener regulares resultados económicos, regresó a Chile dos años después. En 1824, la sociedad Portales - Cea contrata el estanco del tabaco. A cambio del monopolio, la compañía se hacía cargo del préstamo que el gobierno de Chile había contraído en Inglaterra. El fracaso de la empresa y las acusaciones de fraude en contra de Portales, llevaron a éste a cuestionar la gestión del gobierno.
Tras un largo período de anonimato político, alcanzó protagonismo desde fines de la década de 1820 hasta su muerte.
Sus primeras intervenciones en la escena nacional estuvieron asociadas al grupo llamado estanqueros. Posteriormente, encabezó la revolución de 1829 y fue Ministro de los gobiernos de José Tomás Ovalle y de Fernando Errázuriz.
Durante la administración del presidente Joaquín Prieto Vial ocupó simultáneamente varias carteras, concentrando en sus manos un enorme poder. Además, fue intendente de Valparaíso.
La gestión de Portales para el desarrollo de la República estuvo inspirada en el realismo político. Alejado de teorías y formulas extranjeras, prefirió hechos y acciones antes que discursos, y procuró consolidar el orden, entendido como el respeto debido a la autoridad impersonal. Portales concebía el patriotismo como amor y entrega desinteresada por Chile. Creía en estadistas virtuosos, de férrea voluntad y capaces de imponer una vida pública ordenada. Confiaba más en la personalidad del gobernante, que en un régimen político y jurídico específico.
La obra de Diego Portales.
Varias fueron las medidas promovidas por Portales desde que comenzara su participación en política. Entre ellas pueden mencionarse: la renovación del régimen judicial y penitenciario, y la creación de la guardia cívica, institución destinada a servir como fuerza disciplinada mientras se reorganizaba el ejército.
Además, diseñó la política internacional que pretendía estructurar el predominio de Chile en el Pacífico y desarrolló una importante tarea en relación a la educación, materializada en la creación del Ministerio de Culto e Instrucción Pública.
Motín de Quillota y epílogo de una vida.
Desde que el gobierno se puso en campaña para enfrentar a la Confederación Perú - Boliviana, el descontento entre militares y adversarios del régimen fue aumentando.
Durante una visita al regimiento Maipo, en Quillota, el ministro Portales fue apresado por el coronel José Antonio Vidaurre. En un intento por sumar apoyo a la revuelta, Vidaurre se dirigió con sus hombres a Valparaíso confiando la vigilancia del Ministro al oficial Santiago Florín. Éste, temeroso de que las fuerzas sublevadas fueran derrotadas, ordenó fusilar a Portales (6 de junio de 1837).
GOBIERNO DE JOAQUÍN PRIETO (1831-1841) Joaquín Prieto Vial era un aristócrata que pertenecía a dos grupos muy importantes: la aristocracia militar del sur y la castellano - vasca de Santiago. Fue un hombre ilustrado de carácter cauteloso y moderado, lo que, sin duda le ayudó a rechazar la influencia de uno u otro bando. Durante su primer mandato (1931-1936) Prieto nombró como ministro de interior a Ramón Errázuriz, pero ante la pronta renuncia de éste designó a un hombre vinculado a Portales, Joaquín Tocornal. Mientras, Portales dejó su cargo de ministro de guerra en 1832 y se retiró de la vida política por un tiempo. Durante su gestión, Prieto debió luchar contra las montoneras de los Pincheira, un grupo de bandoleros sureños que atemorizaban y asaltaban a la población, para lo cual destinó una delegación de soldados que los combatieran dirigido por el general Manuel Bulnes. En Chillán y sus alrededores, Bulnes destruyó las montoneras, detuvo al líder de la banda y liberó a un grupo de mujeres y niños que eran cautivos de los bandidos. Aunque la nación ya estaba en paz, la tolerancia del ministro Tocornal frente a los intentos revolucionarios, llevó a dictar leyes de facultades extraordinarias en caso de cualquier amenaza. Entre otras obras del ministro, destaca su labor el área educacional, ya que se fundó la Escuela de Medicina (1833), la de Farmacia (1833) y la de Obstetricia (1834), cuyo fin era fortalecer la enseñanza médica en nuestro país. En materia jurídica destaca la redacción de la Constitución de 1833, tanto que fue aplicada hasta 1925 aunque incluyó algunas reformas, siendo la carta fundamental de mayor aplicación en el país. La estabilidad y la continuidad de esta constitución permitieron el desarrollo político del país, además de servir a distintos gobiernos, tanto liberales como parlamentarios, lo cual contribuyó a la estabilidad del desarrollo político de la nación. Para algunos historiadores responde al ordenamiento de un gobierno fuerte y autoritario; los críticos creen en una vuelta al pasado, mientras que otros piensan que la importancia que se le ha dado es exagerada, entre otras opiniones. Otro de los hombres claves de Prieto fue Manuel Rengifo Cárdenas, Ministro de Hacienda, cargo en el que logró importantes cambios económicos en el gobierno, y que incluso lo identificaron como "mago de las finanzas". Dentro del área de impuestos, el nuevo ministro abolió determinadas materias de la alcabala y las reemplazó por una especie de impuesto a la renta, el catastro, que se calculaba sobre el valor de los predios rurales y sus beneficios. En el régimen aduanero fijó nuevos aranceles para algunas mercaderías y dejó libres de pago a artículos de progreso (1934) como maquinarias, libros, máquinas de escribir, instrumentos científicos, etc. Además perfeccionó y amplió los almacenes francos de Valparaíso, especie de bodegas donde se guardaban las mercaderías de todos los países a cambio de un pago al fisco.




Para tratar de solucionar los problemas económicos del país tomó una serie de medidas como economizar en los gastos públicos o vigilar la recolección de impuestos, se limitaron los empleos inútiles y se despidió a los funcionarios ineficientes o inescrupulosos. De este modo, las rentas públicas aumentaron gradualmente y permitieron el mejor reparto del presupuesto nacional. "El mago de las finanzas" regularizó la deuda interna y aplazó el pago del empréstito a Londres hasta que la economía estuviera mejor repuesta. Entre las medidas proteccionistas a la economía nacional y la producción de ciertas manufacturas (calzado, velas de sebo, ropa, etc.), Rengifo grabó la internación de ciertos bienes de consumo. En 1835 se otorgó la concesión de una línea de vapores entre Valparaíso y el Callao, al norteamericano Guillermo Wheelright. La economía del país se vio favorecida en 1832 por el descubrimiento del mineral de plata de Chañarcillo, favoreciendo la riqueza y el bienestar general. De dicho lugar salieron luego inmensas fortunas que ,a su vez, fortalecieron el desarrollo del país con mejoras en la agricultura, la construcción de trenes, el mejoramiento de la capital y la explotación de otros minerales, entre otros hechos que avivaron la economía.

GOBIERNO DE MANUEL BULNES (1841 - 1851) Antes de las elecciones presidenciales los candidatos con más votos eran Pinto y Bulnes, pero el matrimonio de Bulnes con la hija del primero resolvió la rivalidad y desarmó la oposición liberal que apoyaba a Pinto. Posteriormente, Bulnes resultaría electo por mayoría absoluta. Manuel Bulnes Prieto pertenecía a la aristocracia penquista y era un hombre sincero, conciliador y de buen sentido que logró devolver la paz a los ciudadanos. Su gobierno fue un periodo de paz, de progreso económico y de bienestar intelectual, sin embargo, el rechazo al régimen portaliano provocó crisis ministeriales, oposición parlamentaria y motines militares que no perturbaron mayormente el orden. Así como su antecesor, Bulnes también contó con importantes ministros que afirmaron el elemento civil en la gestión pública. Entre ellos figuran Ramón Luis Irarrázaval, Manuel Rengifo y Manuel Montt en Interior, Hacienda e Instrucción Pública, respectivamente. Entre las obras de sus primeros años destaca la aprobación de una ley de amnistía y una ley que rehabilitaba militares dados de baja. En el aspecto administrativo, la creación de la Oficina de Estadística (1843) con el fin de controlar datos de población, comercio e industria, y la ley de régimen interior (1844) que entre otras cosas permitió la organización del país en provincias, departamentos y otras subdivisiones, además de otorgar autoridad a los intendentes y gobernadores. En materias de hacienda, el ministro Rengifo además de reorganizar las finanzas, se preocupó del empréstito de Londres, asunto que solucionó en 1842 mediante un acuerdo con los acreedores. Solucionada la deuda externa, los bonos chilenos comenzaron a destacar por sobre los hispanoamericanos en la bolsa de valores de Londres. Poco a poco la idea de un gobierno fuerte comenzó a tener opositores que remecieron la estabilidad alcanzada por el gobierno. En 1844 el artículo “La Sociabilidad chilena” de Francisco Bilbao escandalizó a la sociedad, ya que criticaba el pasado del país y el orden social imperante, por lo que su autor fue multado, expulsado de sus clases de derecho del Instituto Nacional y el texto quemado. Mientras, la muerte de Rengifo y la renuncia de Irarrázaval en 1845 llevaron a nombrar a Manuel Montt, como jefe de gabinete. En Hacienda se designó a José Joaquín Pérez, mientras que la cartera de instrucción se entregó a Antonio Varas. La gestión de Montt y Varas significó para muchos el término de la política conciliadora de Irarrázaval y Rengifo, debido a que por un lado Montt creía, al igual que la aristocracia, en el mantenimiento del orden y la estabilidad, pero a diferencia de dicho grupo, lo basaba en un gobierno fuerte. Varas, por su parte siguió la misma política que Montt. Lo anterior desató una campaña de prensa contra el autoritarismo del titular de interior, cuyos responsables querían alterar el orden, pero el descontento no era generalizado, sólo había respuesta en Santiago. Los partidarios de gobierno crearon entonces la Sociedad del Orden (octubre de 1845) a lo que los opositores respondieron formando la Sociedad Demócrata, cuyo fin era atraer opositores del gobierno. A esta sociedad se agregó también la Sociedad Caupolicán, reconocida como la primera organización realmente democrática del país.

GOBIERNO DE MANUEL MONTT (1851 - 1861) Pese a la fuerte oposición y polémica que despertó la candidatura de un hombre fuerte y autoritario como Montt, la intervención en las elecciones de 1851 lo dieron como vencedor por una amplia mayoría, pero recién en el puesto se enfrentó al estallido de la revolución en La Serena y en Concepción, provincias que se oponían fuertemente al centralismo. El movimiento en La Serena, dirigido por José Miguel Carrera Fontecilla, cayó por sus propios medios, ante la incapacidad de los dirigentes de dominar la situación. Fue entonces que las tropas de gobierno, cuyos jefes eran Juan Vidaurre y Victorino Garrido, tomaron las riendas de la situación. En Concepción, en cambio, el apoyo a Cruz, quien dirigía el movimiento, hizo más difícil la situación. Las tropas de este último llegaron a contar con 3.500 hombres, pero fueron derrotados el 8 de diciembre de 1851 en Loncomilla por el ejército del gobierno, que lo aventajaba por 200 hombres más y liderado por el general Manuel Bulnes. La revolución en el sur del país terminó días más tarde, cuando Cruz firmó el Tratado de Purapel. Manuel Montt se caracterizó por ser un mandatario que mantuvo el orden político a pesar de la oposición en su contra. Como en el ministerio de Bulnes, Montt trabajó junto a Antonio Varas, su principal colaborador y ministro. Tras la revolución implementaron una política de conciliación, que incluso contemplaba un proyecto de amnistía general, pero la mayoría de gobierno, preocupada ante cualquier indicio de revolución, decidió ampliar las facultades extraordinarias del presidente. Con la oposición liberal neutralizada, Montt se dedicó a realizar una obra de adelanto y progreso junto a su gabinete, compuesto en su mayoría por políticos jóvenes. El impulso de consolidar jurídicamente al país, llevó a la administración a realizar reformas legislativas de gran alcance: la abolición definitiva de los mayorazgos, mediante las leyes de 1852 y 1857, y la promulgación en 1855 del Código Civil redactado por Andrés Bello, documento que contempla reglas del comportamiento ciudadano y que incluso sirvió de modelo a códigos de otros países.

CONSTITUCIÓN DE 1833

Bajo el Gobierno del General don Joaquín Prieto Vial (que había asumido en 1831) se instaló la asamblea constituyente que dio la Ley Fundamental de 1833, la Constitución de más larga vigencia, de 92 años, ya que fue derogada sólo en 1925. En general, en su versión original crea un Ejecutivo fuerte, casi omnipotente, y con ese énfasis se aplicó durante sus primeros 50 años, aproximadamente. Empero, el mismo texto constitucional, con algunas modificaciones, sirvió de marco a un virtual régimen parlamentario entre 1891 y 1925.
En su capítulo sexto la Carta de 1833 trata del Congreso Nacional, el cual consta de dos cámaras, la de Senadores y la de Diputados, elegida una por votación directa y la otra en forma indirecta.
En el contexto de la Constitución de 1833, sólo al Congreso corresponde: aprobar o reprobar la cuenta de inversión de los Fondos Públicos; aprobar o rechazar la declaración de guerra contra una nación extranjera, a propuesta del Presidente de la República; extender y resolver respecto de la renuncia que éste haga de su cargo; hacer el escrutinio de la elección del Jefe Supremo de Estado y ratificar cuando no resultase mayoría absoluta y autorizar al Presidente para usar facultades extraordinarias, debiendo éstas ser definidas y de duración limitada.








Algunas de las Principales Disposiciones Constitucionales de 1833:

· El Estado de Chile es una República Unitaria.
· La religión oficial es la Católica Apostólica y Romana, con exclusión del ejercicio público de cualquier otra.
· Tendrán derecho a voto los hombres mayores de 25 años, si son solteros, y de 21 años los casados, que sepan leer y escribir y que posean un bien raíz (sufragio censitario). Con tales requisitos, se estima que el total de votantes en las primeras elecciones presidenciales realizadas bajo esta Constitución, apenas alcanzó al 0,4% de la población.
· El Presidente dura en su cargo por 5 años, pudiendo se reelegido por un período inmediato de igual tiempo (esto posibilitó los llamados "decenios", que es como se conoce a los gobiernos del propio Presidente Prieto, de don Manuel Bulnes [1841 - 1851], de don Manuel Montt [1851 - 1861] y de don José Joaquín Pérez [1861 - 1871]. Después se promulgó una reforma constitucional prohibiendo la reelección inmediata). El Ejecutivo puede nombrar sus ministros y éstos permanecen en sus cargos mientras cuenten con su confianza.
· El poder legislativo es ejercido por el Congreso Nacional.

OTRAS CARACTERÍSTICAS DE LA CONSTITUCIÓN DE 1833

El Poder Ejecutivo. De conformidad a lo dispuesto en esta Carta Política, el Presidente de la República tenía tal cantidad de atribuciones que pueda afirmarse que el régimen que establecí, al menos inicialmente, como ya dijimos, era predominantemente presidencial. En efecto, el Presidente, como Jefe del Ejecutivo, designaba y removía a los ministros, a los Consejeros de Estado, a los representantes o agentes diplomáticos chilenos, a los intendentes y demás funcionarios de la administración. Designaba asimismo a los jueces y magistrados superiores del Poder Judicial, a propuesta del Consejo de Estado declaraba el estado de sitio en caso de ataque exterior o conmoción interna, ejercía el veto en la formación de las leyes.

DISPOSICIONES GENERALES:

La Constitución de 1833 comenzaba repitiendo un error que ya había cometido las constituciones anteriores. Este era el de precisar los límites de Chile, encerrándolo entre el Desierto de Atacama por el Norte, el Cabo de Hornos por el extremo Sur, la cordillera de los Andes por el Este y el Océano Pacífico por el Oeste. En consecuencia, se ha afirmado, con mucha razón, que Chile, oficial y expresamente, fue renunciando día a día a la Patagonia, al Chile trasandino, dejándolo además claramente consagrado en cada una de las propias constituciones.

· ¿Qué atribuciones tenía el Poder Ejecutivo?
· ¿Quiénes tenían derecho a votación?
· ¿Qué elementos del Capítulo Sexto se mantienen en la actualidad?
· ¿Por qué se sostiene que Chile pierde territorios de acuerdo a esta Constitución?
· Realice una línea de tiempo o eje cronológico de los elementos que fueron conformando el proceso de la Constitución de 1833.
· ¿Qué atribuciones tenía el Poder Legislativo?

Desarrollo de la Economía.
La economía chilena se vio muy afectada por el proceso de independencia. A los progresos evidenciados en los años finales de la etapa colonial, siguió el retroceso y estancamiento de las décadas de 1810 y 1820. El Estado fue, en este contexto, el gran impulsor del desarrollo económico desde 1829 en adelante. A diferencia de lo ocurrido en política, se carecía de un modelo teórico homogéneo, característico de esta época fue la coexistencia de posturas proteccionistas y liberales.
Los años de los gobiernos de Joaquín Prieto, Manuel Bulnes y Manuel Montt significaron un importante progreso económico para el país, derivado en especial del ordenamiento y fomento del desarrollo material por parte del Estado.
Sin embargo, hacia fines del gobierno de Montt, por razones de diversa índole, la economía nacional entró en unos años de crisis, particularmente grave en los aspectos financieros.
La agricultura, pilar del desarrollo.
La recuperación agrícola, fomentada en un primer momento por la reapertura del mercado peruano a los productos chilenos, se vio impulsada desde fines de la década de 1840 por los nuevos mercados que Chile encontró para el trigo y la harina: California y Australia. Las ganancias obtenidas por la economía nacional al satisfacer la fuerte demanda creada en esas zonas, junto al crecimiento de las ventas realizadas a los países vecinos, financiaron un ciclo de generalizada bonanza económica, cerrado hacia mediados del gobierno de Manuel Montt.
El auge de la minería.
En esta etapa, la minería aumentó su importancia en el conjunto de la economía chilena. Por un lado, la producción de plata se vio incrementada de manera espectacular, en especial con el descubrimiento de los ricos yacimientos de Chañarcillo y Tres Puntas. Por otra parte, la creciente demanda internacional de cobre producto de la Revolución Industrial, fomentó la explotación de los depósitos nacionales, tales como el de Tamaya. El Norte Chico fue la zona más favorecida con el auge minero, y en torno a él surgieron figuras como José Tomás Urmeneta.
La evolución comercial.
El comercio chileno, que desde los primeros tiempos republicanos fue manejado por extranjeros, estuvo muy influido por la política estatal, que se movió entre el proteccionismo y la apertura, y por procesos externos, tales como el auge de los puertos de San Francisco y El Callao en detrimento de Valparaíso.
A su vez, se manifestó durante el período un continuo interés de los gobiernos por ordenar su funcionamiento, otorgándole un marco legal en el cual funcionar, como ocurrió con la ley de aduanas de 1834.
Los principales productos que Chile exportaba eran los agrícolas, en especial trigo y harina. A ellos se unieron, en estos años, importantes cantidades de plata y cobre. El país importaba productos manufacturados, dado el escaso desarrollo de la industria, la cual se mantenía –en líneas generales– en un nivel artesanal.
En orden descendente, los países con los cuales se mantenía el mayor intercambio eran: Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Perú.
Los transportes.
El relativo incremento del comercio chileno se vio favorecido por, y al mismo tiempo fomentó, el mejoramiento de los transportes, tanto el interno como aquellos que unían a Chile con el mundo. De esta época datan los inicios del tren en el país, así como la introducción de la navegación a vapor en las costas chilenas y el aumento considerable en el tonelaje de la marina mercante chilena. Además, se abrieron nuevos caminos y se arreglaron aquellos que los años de luchas independentistas habían destrozado.


La Sociedad durante el Periodo
Entre las décadas finales de la Colonia y los primeros decenios del siglo XIX, se produjeron diversos procesos que, bajo el período republicano, permitieron la gradual evolución de Chile desde una sociedad estamentalHotwordStyle=BookDefault; a una conformada por clases. Por su importancia destacan: la mezcla de los grupos raciales, la abolición de la encomienda y de la esclavitud de los negros, así como el término de las distinciones nobiliarias. Sin embargo, pese a la teórica igualdad entre todos los chilenos, las diferencias pervivieron y la jerarquía social no sufrió cambios sustanciales.
La aristocracia, era el principal grupo social, y basaba su riqueza en la posesión de la tierra. A partir de la década de 1830 la estabilidad política y el auge económico le permitió aumentar su riqueza, así como la distancia que la separaba del resto de los grupos sociales. La formaba un círculo reducido de familias, provenientes del grupo de criollos del siglo XVIII. Junto al poder económico que le daba la tierra, la elite disfrutaba del poder político y social.
Pese a que el núcleo principal de la elite tenía sus raíces en la Colonia, durante los años de organización republicana se fueron incorporando familias enriquecidas con la minería o el comercio, actividades complementadas, en ocasiones con la participación en el germinal sistema bancario chileno. Entre estas familias se encontraban muchas formadas por inmigrantes llegados después de la Independencia. Destacan los Edwards, Subercaseaux y Gallo. Por lo demás, estos nuevos miembros de la elite también se convirtieron en terratenientes.
Los grupos medios. El comienzo de la vida republicana no supuso grandes cambios para los estratos intermedios de la sociedad. La independencia no les significó mejores posibilidades de ascenso socioeconómico. Formaban estas clases medias los pequeños comerciantes, artesanos, la baja oficialidad militar y los empleados. También pueden ser considerados como parte de ellos los pequeños propietarios de minas del Norte Chico y los dueños de fundos de mediano tamaño ubicados en la zona central del país. En general, carecían de poder político y adherían a las posturas de la elite.
El Estrato Bajo. Sin duda, era el grupo social más amplio y, también, el que tenía mayores diferencias internas. A él pertenecían la casi totalidad de la población campesina, así como aquellos hombres y mujeres que habitaban en los límites de las grandes ciudades. Además, la desaparición de los estamentos y el surgimiento de las clases jerarquizadas por su status socioeconómico, hizo que la masa indígena y los escasos negros y mulatos que vivían en Chile pasaran a formar parte del denominado 'bajo pueblo' . Este grupo carecía de educación y su poder político y económico era mínimo. Constituía la fuerza de trabajo de la economía chilena, contingente laboral mal pagado y poco protegido ante los excesos cometidos por los patrones y grandes propietarios. Principalmente, el 'bajo pueblo' se desempeñaba en faenas agrícolas y mineras. Las figuras típicas eran las del inquilino y el peón, aunque también pertenecían a las clases bajas los vagabundos y bandidos que transitaban entre Copiapó y Concepción. La miseria y marginación en la que vivía este grupo le impidió poder alterar el orden social que lo desfavorecía.
Iglesia y República.
Los tres decenios englobados en el período de Organización Nacional, fueron para la Iglesia años de reordenamiento administrativo interno y de cambios en sus posturas ante la sociedad. Bajo la dirección de hombres como Rafael Valentín Valdivieso, la Iglesia chilena logró crear en torno suyo un grupo de opinión cohesionado formado por clero y laicos, en defensa de sus principios ante la creciente penetración del espíritu secularizante en la sociedad local. Organo del pensamiento de este sector fue la Revista Católica, muy ligada a los grupos políticos conservadores.
De manera paralela, durante estos años se fue retomando desde el interior de la Iglesia la idea de independizar a la jerarquía eclesiástica respecto del Estado chileno. Revivía el viejo conflicto entre aquellos que defendían las atribuciones del Estado y los que consideraban que sólo el Sumo Pontífice era la autoridad a la cual debía estar sujeta la Iglesia de ChileHotwordStyle=BookDefault; . Este enfrentamiento adquirió su mayor virulencia durante el gobierno de Manuel Montt e, incluso, provocó la división entre los políticos de gobierno.