jueves, 7 de junio de 2012

la Conquista de América y Chile

LOS HOMBRES DE LA CONQUISTA AMERICANA.

Los conquistadores que llegaron a América venían de los más variados estratos sociales.
Entre ellos se podía encontrar desde los nobles con título hasta los grupos populares como plebeyos y villanos.
El grupo de los hidalgos (baja nobleza española) también tuvo una participación importante en la conquista de América, aunque en el caso de Chile sólo alcanzó alrededor de un 20% del contingente de los primeros años.
En cuanto a los nobles con título es posible afirmar que sólo participaron con raras excepciones y en cargos administrativos importantes.
El caso más conocido en Chile corresponde al de García Hurtado de Mendoza, que actuó como gobernador desde 1557 a 1561.
Con todo, el grupo de plebeyos y villanos constituyó el estamento mayoritario dentro de la empresa de conquista.
Se trataba de sujetos que no gozaban de una buena situación en España y esperaban lograr en la conquista de América una posibilidad de ascenso social y económico.
También participaron dentro de la conquista sacerdotes y juristas. Los sacerdotes que así lo hicieron no fueron muy numerosos, pero ejercieron un gran poder en razón de su carácter e investidura.
Los sacerdotes, además de cumplir con tareas propias del culto, desempeñaron cargos administrativos.
Aunque parezca curioso, también participaron en actividades comerciales y, además, en algunas ocasiones empuñaron las armas contra los indígenas.

PROCEDENCIA DE LOS CONQUISTADORES.

Los conquistadores españoles provenían mayoritariamente de las regiones del centro y sur de la Penínsular Ibérica, y en menor cantidad del norte y del este.
De este modo, predominaban en las huestes españolas los andaluces y castellanos. El predominio de los andaluces se debe a diversas razones, especialmente a su posición geográfica y a la presencia de los puertos de embarque.
Por otro lado, la crisis económica por la que atravesaban esas regiones impulsó a muchos de sus habitantes a elegir el camino de la emigración hacia nuevas tierras, aunque se tratase de una aventura.

ORGANIZACION DE LA CONQUISTA.

Las empresas de conquista se organizaron de acuerdo a las circunstancias de cada lugar.
Es así que no todos los grupos tuvieron las mismas características de constitución y financiamiento, así como también se diferenciaron de acuerdo a los objetivos que perseguían.
Hubo empresas que tuvieron por fin incorporar nuevos territorios. Estas son las más conocidas.
En ellas fue común que el capital lo aportase el jefe de la expedición, pero lo corriente era que este se asociase con otros individuos.
Las ganancias se repartían de acuerdo a los aportes de cada uno de manera proporcional.
También podía adoptarse el sistema en que el capitán sólo dirigía la expedición y otros socios proporcionaban el capital.
La conquista de Chile se financió de las dos maneras. El establecimiento definitivo se realizó con aportes de la Corona, a través del Virreinato del Perú.
De acuerdo a sus objetivos, las expediciones se pueden clasificar en:
a) EMPRESAS DE RESCATE: la intención era intercambiar con los indígenas chucherías por oro u otros objetos preciosos.
b) EMPRESAS DE INDIOS O CABALGADAS: el objetivo era apresar indios para venderlos como esclavos (eran necesarios como mano de obra, para el trabajo de las minas o para las actividades agrícolas).
c) EMPRESAS DE CONQUISTA: se trataba de acciones encaminadas a conquistar definitivamente un territorio, en nombre de la Corona.

EL CAPITAN Y SU HUESTE.
La conquista de América no fue realizada por un ejército profesional, sino más bien por grupos de particulares que se organizaron en forma independiente y recibieron de la Corona española el consentimiento para incorporar las nuevas tierras al dominio del rey de España.
La conquista, entonces, fue una empresa particular y más bien privada, en que el Estado intervino indirectamente.
El jefe conquistador era un particular que, en forma directa o indirecta, había recibido de la Corona autoridad y poder.
Por un lado, debía realizar la empresa por sí mismo (financiarla y organizarla). Sin embargo, su libertad no era total: debía ceñirse a las garantías que se le habían otorgado y a las instrucciones generales de la conquista. Comúnmente sus deberes y derechos quedaban establecidos en las CAPITULACIONES.
Dentro de este marco, el jefe conquistador tenía aún características señoriales: por ejemplo, la condición vitalicia y hereditaria del cargo, el derecho a levantar fortalezas y la realización de la empresa a sus propias expensas. Sin embargo, la monarquía retenía la soberanía y regulaba el proceso.
En las relaciones entre el capitán y su hueste pesaba, especialmente, la autoridad que éste gozaba, la que dependía de su prestigio y de sus títulos.
La palabra CAPITAN designaba en general a cualquier jefe de un destacamento más o menos numeroso, y en la práctica era el único tipo de oficial, a excepción del MAESTRE DE CAMPO, elegido por el jefe conquistador entre los soldados. Era el segundo al mando de la hueste.
No todos los territorios fueron conquistados por medio de capitulaciones, sino que muchos fueron conquistados por capitanes que habían adquirido poder en América y realizaron sus conquistas con autorización de otros jefes conquistadores, que ya habían sometido un territorio.
Un ejemplo de aquello es el caso de Pedro de Valdivia en Chile, que viene a nuestro territorio en calidad de Teniente Gobernador de Francisco Pizarro, conquistador del Perú.
Ante la inexistencia de un “sueldo”, los soldados esperaban conseguir beneficios en la empresa. Estos beneficios los otorgaba el capitán a sus oficiales y compañeros, de acuerdo a los méritos de cada uno.
El premio urbano era un “solar”, es decir, un cuarto de manzana donde debía construirse la vivienda del beneficiado. También se entregaban posesiones rurales para producir alimentos o criar ganado. Además, eran entregadas concesiones de minas de plata y oro. La necesidad de mano de obra, para explotar las tierras o las minas, hizo necesario recurrir a la fuerza de trabajo indígena. Así, otro de los premios concedidos fue la ENCOMIENDA DE INDIOS, a través de la cual se proveía de trabajadores indígenas al español conquistador que se hubiese destacado en el servicio a la Corona.

LAS MOTIVACIONES DEL CONQUISTADOR.

LUCHA POR LA RIQUEZA: el deseo de alcanzar una riqueza abundante e inmediata parece estar presente en todas las empresas de la conquista americana.
Es significativo que la conquista se consolidase más rápidamente en las regiones más ricas de México y Perú, en donde se formaron grandes centros de actividad económica, administración de gobierno y vida social del nuevo continente.
En cambio, la conquista fue más lenta en lugares pobres como nuestro país y faltó, casi por completo, en sectores poco atractivos económicamente tales como la Patagonia, Florida, Texas y otros.
El afán de riquezas quedó expuesto en las crónicas de Bartolomé de Las Casas y Fernández de Oviedo, que criticaron profundamente este desmesurado interés de los conquistadores.
ASPIRACIONES SEÑORIALES: fuesen hidalgos o villanos, los conquistadores soñaban con la vida señorial representada por las buenas rentas, el trabajo de los indios, la posesión de tierras, etc.
EL SERVICIO A DIOS Y AL REY: desde un primer momento la tarea evangelizadora preocupó a la corona española, pero la aplicación de esta tarea fue defectuosa. Se da una ambivalencia entre los principios de la religión y las aspiraciones materiales. El deseo de conseguir oro no fue contradictorio a la idea de evangelizar.
De esta manera, la conquista de un territorio significó también la evangelización de sus habitantes. Los españoles creían desempeñar una misión divina en su lucha contra los infieles.
Por otra parte, el servicio al Rey convenía a los conquistadores, pues la monarquía era dispensadora de todos los beneficios, tales como encomiendas, cargos públicos y otras regalías.
INDIVIDUALISMO Y GLORIA PERSONAL: la mentalidad de muchos de los conquistadores refleja un espíritu renacentista representado en el individualismo y el afán de éxito. En el caso particular de la conquista de Chile, esto se ve manifestado en las palabras de Valdivia al rey Carlos V, en que le expresa que su presencia en nuestro territorio se debe, en parte, a que desea “ dejar fama de sí”.

LA CONQUISTA Y LOS FOCOS DE EXPANSION.

La conquista de América fue una tarea de gran magnitud, que tardó años en concretarse. Ello porque se trataba de un continente desconocido y mucho más grande que el propio continente europeo.
De este modo, la conquista de América fue un proceso lento, que se realizó desde focos expansivos (frecuentemente ciudades recién fundadas) y se extendió gracias a los conocimientos geográficos que se fueron acumulando, a las informaciones dadas por los propios indígenas y, en gran medida, debido a las ansias de riquezas de los conquistadores.
El asentamiento inicial estuvo constituido en Las Antillas, territorio al cual había arribado Colón en su primer viaje.
En esta etapa, la fundación de ciudades jugó un papel trascendental. En ellas se fueron concentrando los españoles y se hicieron los ensayos generales para la ocupación del nuevo continente. Se ensayaron sistemas económicos, métodos de labranza y producción e incluso las funciones administrativas.
Desde las ciudades recién fundadas se fueron proyectando más adelante nuevas incursiones, que dieron por resultado el conocimiento paulatino de todo el continente.
Desde La Española se hicieron los primeros reconocimientos a las zonas vecinas tales como Cuba, Puerto Rico y Jamaica. Una vez conquistada Cuba, ésta se convirtió en una de las puertas de entrada al continente y en el lugar desde el cual zarparían una serie de expediciones que tendrían como resultado la ocupación de tierra firme.
Entre las últimas, se deben mencionar por su importancia las de Diego de Nicuesa y Alonso de Ojeda, que dieron por resultado el reconocimiento del istmo de Panamá, fundando la ciudad de Nuestra Señora de la Antigua del Darién, que se convertiría en otro de los focos expansivos.
Desde Cuba salió en 1519 la expedición de Hernán Cortés, que dio por resultado el descubrimiento y conquista del extraordinario Imperio Azteca.
El establecimiento de los españoles en Panamá permitió organizar desde allí otras expediciones. Una de ellas dio como fruto el descubrimiento y conquista del Perú. Esta importante empresa estuvo dirigida por Francisco Pizarro, quien había pasado a América en 1509. Lo acompañaron en su travesía, como socios, el cura Hernando de Luque y otro personaje relevante para la historia de Chile: Diego de Almagro.
Entre los años 1524 y 1525 se inicio una expedición terrestre, apoyada por embarcaciones que navegaban siguiendo la línea de costa. Tras difíciles experiencias, por el ataque de los indios, enfermedades y deserciones de los soldados, lograron percibir la magnitud de su hallazgo: el Imperio Inca.
De regreso a Panamá, Pizarro decidió partir a España con el fin de solicitar mejores condiciones para la conquista de las nuevas tierras. En 1531 se organizó la expedición definitiva, la que se apoderó primero de Tumbes y luego, en un movimiento rápido, de la zona de Cajamarca, en donde apresaron al soberano inca: Atahualpa (1532).
Se formó así una nueva avanzada en el corazón de América del Sur, desde la cual la conquista siguió su curso. En 1535 se fundó Lima y más tarde Arequipa, ciudades que, junto con el Cuzco, nutrieron las huestes de conquistadores que siguieron desplazándose por territorios aún desconocidos.

EXPEDICION DE DIEGO DE ALMAGRO.

La conquista de Chile fue consecuencia directa del asentamiento de los españoles en el Perú, convertido en un dinámico centro de expansión.
Problemas suscitados entre Francisco Pizarro, conquistador del Imperio Inca, y Diego de Almagro, su socio, impulsaron a éste a la conquista del sur, acompañado de los menos beneficiados en la conquista peruana.
Cerca de diez mil hombres, con mayoría de indios auxiliares, unos cuatrocientos españoles y un centenar de negros formaron la expedición que partió del Cuzco en julio de 1535. El camino seguido fue el del altiplano, la Cordillera de Los Andes y el descenso al valle de Copiapó a través del paso de San Francisco. Fue una travesía larga y penosa, que cobró muchas vidas y produjo grandes pérdidas materiales.
Finalmente, los que sobrevivieron establecieron su centro de operaciones en el Valle del Aconcagua. Desde aquel punto, diversas expediciones salieron a recorrer el territorio. Una de ellas, en las cercanías del río Itata, se enfrentó por primera vez con los araucanos en el combate de Reinohuelén.
Prontamente, la carencia de oro en las magnitudes deseadas y la presencia de población indígena belicosa y difícil de someter, se convirtieron en las causas principales y más inmediatas de la desilusión de estos españoles.

Así se determinó el retorno al Perú, a través del desierto costero. En los primeros meses de 1537 la hueste llegaba a las cercanías de la ciudad de Cuzco.
La oposición entre los bandos de Pizarro y de Almagro se acentuó con su regreso. Luego de la batalla de Las Salinas (abril de 1538), el fracasado conquistador de Chile fue ejecutado por sus enemigos.

EXPEDICION DE PEDRO DE VALDIVIA Y CONQUISTA DE CHILE

Tras la derrota de los almagristas y el triste recuerdo dejado por su incursión al sur del Imperio Incaico, resultó sorprendente la petición hecha por Pedro de Valdivia en orden a ser autorizado para conquistar el territorio de Chile.
Valdivia era un militar prestigioso que ostentaba el grado de Maestre de Campo. En Perú había alcanzado una buena posición económica y sus méritos le valían el respeto de sus superiores. En él se conjugaba el cúmulo de motivaciones que caracterizaban, de una u otra forma, al conquistador español. Valdivia deseaba, por sobre todo, cubrirse de fama y gloria. Tal fue uno de los principales motivos que guiaron su empresa.
En algunos meses, obtuvo el financiamiento necesario y organizó una pequeña expedición, compuesta sólo de diez hombres y una mujer, Inés de Suárez.
La ruta seguida por Pedro de Valdivia fue la del desierto de Atacama, hasta llegar al valle del Mapocho. Las bondades de la tierra y el clima, unida a la abundancia de población indígena, le instaron a quedarse.
Así, el 12 de febrero de 1541 dispuso la fundación de Santiago. La ciudad fue trazada teniendo como centro la Plaza de Armas, circundada por los solares que albergaban a la población española.
Menos de un mes más tarde se constituyó un cabildo, antiguo organismo español encargado de la administración de justicia y de cumplir funciones edilicias. Dicho cabildo se encargó de nombrar gobernador de Chile al propio Valdivia.

Prontamente la ciudad se diseñó como núcleo de defensa, administrativo y eclesiástico. Aparte del sector urbano, Santiago comprendía las enormes extensiones de tierras aledañas. Sus conquistadores, por tanto, podían recibir variadas recompensas: un solar, una chacra, una estancia o una hacienda. El reparto de tierra recibió el nombre de Merced de tierras. Se otorgaba en razón de los méritos y servicios del agraciado y era un beneficio perpetuo.

Sin embargo, en septiembre de 1541 un sorpresivo ataque de indígenas comandado por Michimalonco dejó en ruinas la incipiente ciudad. Sólo la ayuda enviada por el Perú hizo posible salvar la situación y continuar el proceso de conquista: en 1544 se fundó la ciudad de La Serena; en 1550, Concepción; en 1541, La Imperial; Valdivia y Villarrica en 1552; Angol, en 1553. Otra forma de avances la constituyó la fundación de fuertes, como el de Copiapó (1545), Arauco y Purén (1553), en los territorios más conflictivos.

lunes, 30 de abril de 2012

CULTURAS ORIGINARIAS DE CHILE

El territorio entre la cordillera y el mar, el desierto y los hielos australes, constituía un área cuyo clima permitió la existencia de una variada flora y fauna, las que fueron aprovechadas por los diversos grupos de cazadores-recolectores, llegando a modificar el ambiente y sobrevivir en él. Las bandas de cazadores siguieron hacia el sur, hasta la Patagonia, en busca de alimentos y tierra, dejando a cada paso la evidencia inequívoca de haber permanecido allí. Estos nómades pronto encontrarían, ya fuese en fiordos o archipiélagos, el lugar ideal donde comenzar a vivir en comunidad.


El indígena en Chile, a la llegada de los españoles.
Cuando Almagro terminaba su calamitoso viaje y llegaba a lo que hoy es Chile , había conjuntos de bandas nómades en algunas regiones, como los changos, que se desplazaban por las costas del norte, los pehuenche, en el centro sur, y, en el extremo sur, los onas (selk'nam), los yaganes (yámana) y los alacalufes (kaweshqar). Como grupos más sedentarios se encontraban los diaguitas y atacameños en el norte, los mapuche, en el centro sur y los cuncos y chonos, entre Chiloé y el Canal Beagle.

· Los atacameños: una cultura misteriosa.
San Pedro III o atacameños, como los llamaban los españoles, es una cultura de gran nivel intelectual, sus edificaciones y terrazas de riego dan muestra de ello. Sometidos a una autoridad central fuerte y con un incremento poblacional constante, se dieron al afán de ganar más tierras para las faenas agrícolas. La invasión incaica, primero, y la hispana después, marcó el fin de una población que tomó lo mejor de la influencia Tiahuanaco. De sus costumbres, creencias religiosas y desarrollo poco se sabe, a pesar de que fueron conocidos por los cronistas.


· Los Diaguitas, de probable origen trasandino, los Diaguitas. Estos grupos, al igual que otros anteriores, elaboraron dos tipos de tiestos: uno rústico y otro pintado con figuras geométricas en rojo, negro y blanco, los que eran utilizados sólo en ocasiones ceremoniales. Sus formas eran de ollas, pucos, vasos y los característicos jarros zapatos y jarros patos. En un comienzo, ninguno de estos jarros se pintaba, pues servían para cocer los alimentos. Luego el jarro pato se comenzó a pintar.
Como agricultores cultivaron los mismos productos que los otros pueblos del área: maíz, teca, porotos, etc. La caza de aves, roedores y animales mayores también fue parte de su alimentación. Al principio sus casas eran hechas de materiales vegetales, pero en su esplendor los poblados eran levantados con pircas y murallas de barro. Los utensilios cotidianos como las puntas de flechas, boleadoras , raspadoras, cuchillos y morteros se elaboraban en piedra. Con cobre y bronce fabricaron aros, brazaletes, anillos, pinzas y punzones.
Los ritos funerarios.
Las sepulturas eran el testimonio de la creencia en una vida posterior a la muerte. En un comienzo, eran simples piedras grandes que rodeaban al cadáver.
En una etapa de transición ya se construían nichos excavados donde se colocaba al difunto, el cual era cubierto por dos bloques de piedras inclinados. A estos verdaderos ataúdes de piedra, los incas les llamaban "cistas".
Normalmente, junto al cadaver del hombre, iban utensilios y en algunos casos la esposa del muerto; la que era obligada a seguirlo en su futura vida.
Su organización política.
Se estima que su organización sociopolítica tenía una jefatura dual. Cada valle se dividía en dos: un sector costero y otro alto, correspondiente al curso superior de los ríos. Cada sector estaba gobernado por un jefe, el cual, al parecer, poseía privilegios y autoridad mayor, aunque los asuntos más importantes estaban sometidos a una asamblea compuesta por todos los hombres que estuviesen en condiciones de llevar las armas.
Su decadencia y desaparición.
Si bien es cierto, estos grupos tenían un nivel cultural inferior al de los grandes imperios (incas y aztecas); estaban, a la llegada de los españoles, a un paso previo de convertirse en un grupo compacto. Hacia 1450, estas tribus nortinas tenían un excedente de producción y sus ciudades poseían un concepto urbanístico similar en su origen a las de Perú y México. Sólo faltó la fuerza uniformadora que los homogenizara. Los incas pudieron haberlo sido, pero detuvieron el proceso y lo sometieron en función del imperio.
La población en números.
Antes de la invasión inca es difícil precisar el número de habitantes diaguitas. Sí es claro, por las condiciones ambientales, que la población, en general, era escasa. Los cronistas y luego los estudiosos han calculado que la cifra podría bordear los veinticinco mil habitantes en lo que hoy es Copiapó y Choapa. La dificultad de Valdivia para encontrar indios que lo acompañasen en su expedición hacia el sur avala lo anterior.


· Los Changos:
En toda la costa del norte, entre Arica y Coquimbo, habitaban grupos de pescadores, denominados changos por los españoles. Hacia el 4000 a.C. las caletas del litoral eran recorridas por bandas se nutrían de los productos marinos obtenidos de la pesca y la marisquería, dejando grandes acumulaciones de conchales , "hombres de los conchales" o cultura del anzuelo de concha. Los changos navegaban en las cercanías de la costa para realizar la pesca y cazar lobos marinos, utilizando arpones de cobre.
Por ser diestros navegantes sus embarcaciones debían reunir ciertas características. Estas eran fabricadas con dos cueros de lobos marinos, cosidos con tripas secas de llamas. Las uniones eran calafateadas (tapadas) con sustancias impermeables, dejando en cada uno un pequeño agujero con una tripa para inflar los cueros, según se necesitase. Una tabla de buenas proporciones se instalaba al medio, y remos de paletas completaban la embarcación. Las actividades más importantes que realizaban en ellas era la caza y pesca.
Los changos creían en otra vida y por eso enterraban a sus muertos con sus instrumentos de pesca y caza, los que debían serles útiles en su nueva existencia. Esto hace suponer que tenían creencias religiosas de gran arraigo.

· Los Picunches:
Hacia el siglo XI de nuestra era, podría señalarse la aparición de una economía agrario-pastoril, en el valle central. El problema de la alimentación en esta zona fue retrasado, principalmente, por la actividad de la recolección, producto de la intensa vegetación y la abundancia de agua. Las tribus se adaptaron rápidamente al ambiente ecológico imperante. La más conocida era la de los picunche, hombres del norte, que en nada se diferenciaban a sus vecinos del sur, los mapuche. Su territorio se extendía desde el río Choapa hasta el Itata.
Socialmente estaban divididos en grupos de alrededor de trescientas personas. Elegían a un cacique , con designación hereditaria, que los gobernaba en forma independiente y autónoma de los otros grupos. Tenían derechos privativos sobre la tierra que cultivaban. Sin embargo, los bosques y tierras de pastoreo eran comunes, al igual que los trabajos cotidianos. No obstante, en ocasiones especiales se invitaba a otros grupos a trabajar la tierra, retribuyéndoles en comida y bebidas lo que culminaba en una fiesta. Este sistema era conocido como el "mingaco ".
Las tribus picunche diferían de las del norte pues no necesitaban de una autoridad central para emprender construcciones de gran envergadura. Estas tribus, debido a los recursos a su disposición, no tenían el problema demográfico de las del norte. La familia, constituida por un padre con sus esposas y los hijos con su cónyuges, podía alcanzar a un número cercano a las treinta personas. La estructura de la familia era patriarcal y la autoridad la heredaba el hijo mayor.
Estaban divididos en dos grupos sociales. En el primero estaba el lonko y los chamanes los que, sin embargo, no presentaban una jefatura organizada principalmente porque el sistema agrícola no impuso la presencia de una burocracia para dirigir las tareas del grupo. El otro sector estaba destinado, pero no sometido, al mandato de los jefes, al trabajo de la tierra, la caza y la pesca.
Las técnicas de la agricultura.
Para satisfacer las necesidades de riego para sus tierras, cavaban canales, y con un palo puntiagudo, llamado coa, sembraban las semillas. Cultivaban maíz, teca, calabazas, ají, maní, todos traídos del norte, con excepción, quizá de la papa. Obtenían la carne del cuy , los guanacos y las llamas. Además de estas últimas, obtenían sus pelos para hilados. Asimismo, intercambiaban pescados y mariscos por carne con sus vecinos de la costa, los changos.
La cultura.
En la zona central existía una homegeneidad cultural entre las tribus. Enterraban los muertos bajo túmulos, poseían unas piedras horadadas enmangadas principalmente utilizadas en la agricultura. Tallaban pequeñas cavidades en bloques de piedra conocidas como tacitas, cuya función de morteros o en ceremonias aún es debatida. Su idioma fue el mapuche (mapudungu) al igual que el de sus vecinos del sur: huilliche, pehuenche y mapuche.
La dominación incaica, fue fácil y la resistencia escasa, por ser los picunche menos belicosos que los huilliche y mapuche. Las transformaciones sociopolíticas que sufrieron no fueron tan radicales como las de otros pueblos. Gobernaron, al parecer, con los mismos caciques locales, convirtiéndolos en parte de la nobleza incaica. Los incas trasladaron, como era costumbre, un grupo de colonos –los mitimaes– hasta la zona conquistada influenciando, de cierta manera, a los pueblos a los que llegaban, lo que se reflejó en las tumbas con elementos propios de la civilización inca.

Las tribus del sur.
Hubo grandes diferencias entre las bandasy las tribus, fundamentalmente, porque la selva de bosques se opuso, como una gran barrera natural al desarrollo de un intercambio cultural y comercial.
No se sabe cuando las tribus adoptaron la agricultura. Sin embargo, como elemento uniformador todas tenían una lengua común y elementos culturales similares, aunque con matices. De estos grupos, los más importantes son los mapuche.

· Los Mapuches:
(gente de la tierra) ocupaban la zona comprendida entre el río Itata y el Toltén. Los españoles los llamaron araucanos, quizá por una deformacion de la voz, ragco, agua de greda, que finalmente Alonso de Ercilla consagró en La Araucana. Algunos estudiosos señalan como su origen probable la pampa argentina y penetraron como una cuña entre los picunche (del norte) y los huilliche (del sur), haciéndose sedentarios y arraigándose en el territorio.

Acerca del número de mapuche que había a la llegada de los conquistadores españoles, la crónica; de Jerónimo de Bibar y la relación de Valdivia, entre otras fuentes, nos habla de que en el valle de Aconcagua había cerca de veinte mil habitantes. Entre el Mapocho y el Maule, alrededor de ciento veinticinco mil, y entre el río Itata y el Toltén, se contaba más de trescientos mil indígenas. Estas cifras, en resumen, permiten suponer que la población mapuche bien podría sobrepasar los cuatrocientos cincuenta mil individuos a mediados del siglo XVI.
El físico de los mapuche es descrito como pequeños de estatura (1,60 metros como máximo), pero poseedores de una gran fuerza física. Su rostro tiene rasgos similares a los asiáticos, su cabello es negro y grueso, lampiños de cara. Sus espaldas son anchas y robustas.
La alimentación mapuche radicaba especialmente en el consumo de una gran cantidad de vegetales. Cultivaban el maíz, los frejoles, las papas, el madi, el ají y cereales como la quinoa y la teca. Además, poseían pequeños rebaños de llamas, de las cuales sacaban carne, leche y lana. Cazaban guanacos, huemules, pumas y zorros con el arco y la flecha. Los que residían en la costa pescaban, utilizando arpones, anzuelos y redes.
Los trabajos del campo, en general, eran realizado por las mujeres, salvo los que requerían de una fuerza mayor. El mingaco se utilizaba entre los mapuche para realizar trabajos comunitarios. El instrumento utilizado para labrar era una especie de pala de madera y un palo de tres puntas donde se colocaba una piedra horadada, que era la que abría la tierra y permitía la colocación de la semilla. La rotación de los campos fue el método agrícola que se utilizó, lo que impidió que se definiera la propiedad particular ni aldeas completamente determinadas.
Con la madera los mapuche fabricaban utensilios como bateas, platos y jarros. Con las fibras que obtenían de los vegetales hacían cuerdas, cestos y redes para la pesca. Con la arcilla, abundante en la zona, hacían platos, jarros y ollas. El oro y el cobre, así como la plata, es probable que la obtuvieran de los pueblos del norte; sin embargo, su utilización era escasa, modelando, a golpe, adornos y también puntas para flechas y lanzas.
Las familias se agrupaban por vinculaciones de sangre, formando un levo o rehue. Este podía llegar a contar con más de mil personas, ocupando un territorio determinado. Cada levo lo componían, como se ha dicho, descendientes de un antepasado común, el cual habría hecho pacto con un elemento de la naturaleza o un animal, del que provenía su apellido, conservándolo toda su familia. Cada levo elegía a su lonko , generalmente, las personas más ricas y prestigiosas, llamados ulmen.
Entre los mapuche existía la poligamia. Cada hombre poseía tantas mujeres como podía pagar y alimentar. La mujer en la sociedad mapuche tenía un valor económico, lo cual la hacía más importante. La primera elegida era la que tenía un rango de privilegio con respecto a las demás. El casamiento se hacía a través de la simulación de un rapto, le seguía una ceremonia religiosa y fiesta. El novio cancelaba al padre de la novia su valor, que consistía en: animales, utensilios, frutas y licor.
La mujer tiene gran importancia entre los mapuche. A pesar de ser una sociedad poligámica es, a su vez, matriarcal. La primera mujer es la verdadera jefa del hogar y las demás le reconocen la autoridad. Asimismo, su hijo mayor será el heredero de la fortuna del padre. En la unendomo , que así se llama en mapuche a la primera mujer, se reconoce la viudez, no así en las demás esposas del difunto, que pasan a ser parte de la herencia del primogénito, y si faltase éste, la propiedad recae en el hermano mayor del extinto. La mujer mapuche tiene entre sus manos el desarrollo agrícola y artesanal de su pueblo.
Si bien los mapuche son reconocidos como una cultura ágrafa, poseían un lenguaje, el mapudungu, muy rico. Su vida transcurría por el reconocimiento de las estaciones climáticas. A las mujeres cuando cumplían doce años y los hombres catorce, los iniciaban en el conocimiento de sus antepasados y en las normas de conducta. A los hombres se les comenzaba a entrenar con ejercicios físicos y en la utilización de las armas, del mismo modo que en los conocimientos básicos del lenguaje que deberían seguir aprendiendo durante el resto de su vida.
La cerámica era de formas sencillas, y cuando poseía diseños pintados, éstos eran también de gran sencillez. Como producto del contacto con los españoles se intensificó el empleo de cerámica utilitaria doméstica. Su elaboración estaba en manos de las mujeres, igual que la mayoría de los utensilios que se usaban cotidianamente.
Al igual que sus vecinos del norte, los mapuche, vivían en rucas construidas de madera, barro y ramas, de forma rectangular y ovalada. Generalmente estas rucas tenían dos pequeños espacios abiertos, ubicados en los extremos de la cumbrera del techo, por los cuales salía el humo de una fogata que siempre mantenían encendida. En el interior, las rucas tenían compartimentos para cada una de las esposas y sus hijos. Como camas utilizaban algunos troncos para poner la cabeza y cueros y mantas en las que se acostaban.
El desarrollo económico y comercial del pueblo mapuche era sumamente primitivo. Con los pueblos de la costa intercambiaban pescados y mariscos por armas y tejidos. La llama constituía una "moneda" esencial.
La mujer cumplía un papel importante en la economía, pues era la mano de obra que se dedicaba a las labores del hogar y a las del campo. Por ello, el hecho de tener varias mujeres era muestra de status y de riqueza.
Los hombres vestían una especie de sayo sin capota ni mangas, semejante al chamanto utilizaban, además, la chiripá, una especie de entrepiernas que ataban a la cintura. Las mujeres usaban una túnica larga que cubría todo el cuerpo, llamada quipan (Küpan), una especie de paño de tejido fino que envolvía su cuerpo pasando bajo las axilas. Los adornos eran diversos y antes de la llegada de los españoles solían ser de piedra, pero su diversificación aumentó hacia el siglo XIX.
El valor de los mapuche, exaltado aún más por los españoles, es unos de los sellos más característicos de su cultura. Celosos de sus tierras y de su honor, defendían lo suyo con la misma fiereza con que ejecutaban las venganzas, producto de las muertes que creían que venían desde otros levos. El jefe de la familia o lonko, debía dirigir los ataques en contra de quienes resultaran culpables de robo o eran los supuestos responsables de la muerte de algún miembro de su grupo familiar.
Cuando los enemigos eran muy superiores, como lo fueron los incas y los españoles, los mapuche se reunían en torno a un líder militar, el toqui, quien permanencía en el cargo hasta que el peligro desaparecía. La amenaza daba origen a los vutalmapus, que en definitiva era una organización superior a los levos, con fines militares, que también desaparecía una vez pasado el peligro. El toqui, para alertar a los diversos vutalmapus, mandaba a un emisario con una flecha y un quipú, que ellos denominaban pron, donde se señalaba el día en que comenzaría la guerra.
Las armas evolucionaron muy rápidamente. En la batalla de Reinohuelén contra Almagro, en 1536, los mapuche utilizaron arcos y flechas. Más tarde, lanzas y pircas cortas. Además, con las espadas arrebatadas a los españoles hicieron puntas metálicas para las flechas. Al mismo tiempo, usaban la macana , un palo de luma de dos metros de largo y ancho en la punta al cual se le añadía un tablón para hacer más fuerte el golpe. Utilizaban, también, las hondas boleadoras, las que junto con las flechas caían sobre el contrario, con mortíferos resultados.
Lo más probable es que entre los mapuche no hubiera una planificación rigurosa para enfrentar a sus enemigos. Sin embargo, los cronistas señalan que su ataque a pesar de ser desordenado y estar acompañado de un griterio infernal, tenía cierta lógica, puesto que se realizaba a través de flancos móviles y de falanges que envolvían al contrario. Como no conocían las cabalgaduras terminaban sus combates con una pelea cuerpo a cuerpo. A los enemigos más valientes les arrancaban el corazón y se lo comían creyentes que de esa forma les transmitirían su valor.
La vida espiritual de los mapuche fue entendida por los conquistadores como una mezcla de magia y supertición. Su religión era de carácter animista, creían en seres superiores a los cuales ofrendaban y pedían para tenerlos de su parte. Creían en un dios llamado Pillán , que dependiendo de las localidades cambiaba su denominación y sus atributos. Su poder era total sobre el hombre y la naturaleza, sin embargo, no era visto como un dios castigador. Los (o las) machis eran quienes realizaban las ceremonias de relación entre la comunidad y las divinidades llamadas nguillatún.
Al difunto le lloraban sus deudos, además de plañideras profesionales. Ataviado con sus mejores prendas era encerrado en un ataúd de madera en forma de piragua , que se colocaba sobre un montículo de tierra, en el cementerio de la familia. El alimento debía ser abundante, así como la chicha , pues el viaje que debía emprender era largo. El espíritu del muerto se dirigía a un lugar sagrado situado en la cumbre de los volcanes, en las nubes o más allá del mar, donde debería seguir una vida muy similar a la que había tenido en la tierra. Los mejores podían convertirse en Pillán .
Las machis eran mujeres u hombres que vestían como mujer. Poseedores de un don otorgado por el Pillán y transmitido por sus antepasados. Su objetivo era benéfico por lo general, a pesar de su figura a veces torva y fea. Espantaba a los huecuvus o espíritus malignos, los que atormentaban a la gente con enfermedades y todo tipo de desgracias. Para esto realizaban una ceremonia, el machitún, en la que se señalaba el o los responsables de la enfermedad o del maleficio. Si era otro mapuche, éste era ajusticiado por mano de los dolientes del difunto, si el enfermo llegaba a morir.
La música se practicaba en forma individual o en grupos. Los instrumentos más típicos eran la trutruca, un palo largo de caña que asemejaba a un gran corno del cual salía un sonido potente; el kultrún , un tamborcillo utilizado por la machi en sus ceremonias al cual se le golpeaba con un palo envuelto en lana; además de cuernos, silbatos, flautas y otros semejantes.
El más popular de los juegos que practicaban los mapuche era la chueca o palín, en el que dos equipos se enfrentaban con la finalidad de disputar una pelota de madera, utilizando sendos palos encorvados en la punta. El número de jugadores era relativo, ya que podía ser hasta de veinte por cada lado. El juego se convertía en una verdadera batalla, la que se apaciguaba, al final, con una fiesta donde la comida y la bebida abundaba. La cancha llegaba a tener más de dos cuadras de largo por cinco metros de ancho.
Sus entretenciones: el Awarkude. También conocido como el juego de las habas.
Alonso de Ovalle, confirma en Histórica Relación del Reino de Chile la práctica de este juego entre los mapuche. En lo esencial, consistía en lanzar por el aire una cantidad de habas previamente coloreadas (por uno de sus lados) y apostar al número de habas que caería al suelo por el lado coloreado. Quien acertara el número preciso era declarado el vencedor.
La magia era parte de la sociedad mapuche. Las machis utilizaban sus poderes con un fin beneficioso. Sus facultades, de magia e hipnotismo, eran respetadas por todos. Sin embargo, los brujos dañinos también existían. Estos eran llamados calcu (Kalku), quienes no reparaban en dañar a través de la magia negra. Se reunían de noche en lugares secretos, como subterráneos o cavernas. Los mapuche tenían al canelo como objeto de veneración al cual le rendían culto en sus ceremonias religiosas.

-Los Huilliches : 
Restos arqueológicos del 600 d.C. aproximadamente, encontrados en Pitren y Huitag (cerca del lago Calafquén), han confirmado que el área de asentamiento de este pueblo no sólo abarcaba la zona costera del sur del río Tolten.
Se diferenciaban del resto de su etnia por su lengua, que era una variedad dialectal de la que se hablaba desde el río Choapa hasta Chiloé. Compartían la misma cultura mapuche y desarrollaban la agricultura como base económica, sin embargo, su actividad principal era la pesca.

La sociedad huilliche se divide en levosHotwordStyle=BookDefault; similares a los mapuche. A pesar de estar distante de la gente de su propia etnia, cuando se sintieron amenazados por los españoles se aliaron con sus vecinos de más al norte para enfrentar al conquistador español.
Eran pescadores y agricultores. En la costa de la isla de Chiloé los huilliche cultivaron la papa, el maíz y la quinoaHotwordStyle=BookDefault; , criaban llamas que les proporcionaban lana y carne. Se dedicaron a pescar y mariscar, actividades que dominaban tanto en el mar como en los lagos. Usaban canoas llamadas dalca, hechas de tres tablas cosidas con lianas, las que empleaban también los grupos que se encontraban de Maullín al sur.


· Los Pehuenches
Los pehuenche eran un pueblo nómade que habitaban el sector comprendido entre la laguna Laja y el río Biobío. Su base alimenticia y económica estaba (y está) ligada a los bosques de araucarias y su fruto: el piñónHotwordStyle=BookDefault; . La recolección del fruto debía efectuarse una vez finalizado el verano, antes que cayesen y las bandas de loros choroy se percatasen de ello. El nomadismo de los pehuenche era una especie de transhumancia en un territorio fijo que ellos consideraban como privativo. Es muy probable que se acercasen a la agricultura cuando llegaron los españoles.
Eran nómades y recolectaban el piñónHotwordStyle=BookDefault; de ahí su denominación (gente del piñón), pero, además, completaban su alimentación con otras semillas y con la caza de guanacos y otros animales menores. Sus armas principales eran las flechas y las boleadorasHotwordStyle=BookDefault; . Tenían intercambios comerciales con otros grupos de los cuales conseguían las mujeres. Sus movimientos estaban determinados por las estaciones del año, los movimientos de los animales, especialmente, los guanacos y la maduración de los frutos.

· Los Chiquillanes.
Habitantes de los altos valles centrales de la cordillera de Los Andes, entre los 33º y 34º de latitud sur, se ubicaban al norte de los pehuenche. Al igual que ellos eran nómades y cazadores, especialmente del guanaco. Al comienzo, los españoles los ligaban a los puelche, pero hacia el siglo XVIII, son identificados como parte de la cordillera oriental, del lado argentino y los chiquillanes, la banda occidental. Comerciaban con la sal que sacaban de las lagunas cordilleranas. Se enfrentaban en sangrientas luchas contra otros grupos como los poyas y pehuenche.

· Los Puelches.
Este era un grupo indígena que habitaba los altos cordilleranos orientales, al sur de los pehuenche. Su patrón de vida nómade es el mismo que poseían los chiquillanes y los tehuelche, de los cuales eran vecinos. Su sustento principal fue la caza del guanaco y la recolección del piñónHotwordStyle=BookDefault; .


· Los Tehuelches.
Indígenas pampeanos que habitaban el extremo sur de la Patagonia continental, en la región comprendida entre el Estrecho de Magallanes, la costa atlántica y la precordillera. Los tehuelche tienen la vida nómade de sus vecinos, los puelche y los poyas. La caza del guanaco y el ñandú (choike) es su base alimenticia. Sus armas eran las boleadorasHotwordStyle=BookDefault; , los arcos y flechas, hondas y lanza. Se agrupaban en tribus de treinta a cuarenta individuos. Sus viviendas eran construidas de ramas y pieles de guanacos.

· Los Poyas.
Grupo perteneciente a la rama tehuelche que habitaban al sur del lago Nahuelhuapi, pero que en sus correrías alcanzaban las costas de donde se proveían de productos de mar. Su presencia en ChileHotwordStyle=BookDefault; fue muy limitada.

Los Onas: Los hombres en la Tierra del Fuego.
Los onas se diferenciaban de otros grupos fueguinos por la autodenominación Selk'nam o "los que somos iguales". La llegada de las primeras migraciones a Tierra del Fuego, limítase a unos 7000 años A.C., cuando la isla era parte del continente, esto podría ser comprobado con el hecho de que los selk'nam no eran navegantes. La caza del guanaco, era parte esencial de su dieta, lo mismo que la recolección de mariscos y huevos de aves marinas, de las riberas.
Por su condición de nómades, los selk'nam llevaban consigo su habitación. Esta consistía en un armazón de árboles nuevos arreglados en forma cónica, cubierta de ramas y pieles. Levantaban, en sus campamentos de caza y con el fin de mantener vivo el fuego, cortavientos simples formados de pieles de guanacos cosidas y pintadas de rojo, sujetas al suelo por dos grandes estacas. Los niños eran cargados en la espalda por sus padres en cunas de palos y piel de guanacos.
El vestuario, tanto del hombre como de la mujer, consistía en una capa de piel de guanaco con el pelo hacia afuera, el hombre llevaba enrollada alrededor de la frente una honda, también confeccionada con piel de guanaco.
ara cazar utilizaban el arco y la flecha con punta de piedra, y la honda. Para pescar se valían de redes y para cazar pájaros, de trampas hechas con barbas de ballenas. Sus instrumentos de trabajo eran cuchillos y leznas hechos de huesos.

· Los Alacalufes.
Esta denominación es errónea, pues en rigor es la de Kaweskar, lo que significa "hombres que llevan una piel". Poblaron las islas Guayaneco hasta la isla Madre de Dios, aunque su área de influencia era mucho mayor llegando como límite norte hasta la bahía de San Gregorio, y al sur hasta la isla Dawson, en el Estrecho de Magallanes. Constituyeron junto con yaganes y onas los llamados"fueguinos". Al parecer, nunca formaron un grupo muy numeroso, alcanzando, quizá, una cifra cercana a los tres mil individuos.
Su modo de vida.
El medio de transporte utilizado por los kaweskar era, únicamente, la canoa, que podía ser de tablas amarradas con cordeles hechas de corteza y la de corteza con nervadura de varillas vegetales. Pescaban y cazaban todo tipo de fauna marina. Los animales marinos mayores los cazaban con arpones con puntas de hueso. En la caza terrestre usaban lanzas con puntas de madera endurecida a fuego, o bien de piedra. También pescaban con jaulas hechas de varillas y con redes de fibra vegetal. Un instrumento distintivo, era el cuchillo de concha para abrir mariscos.

· Los Cuncos.
Los cuncos poblaron la región continental entre río Bueno y el canal de Chacao, extendiéndose hasta Chiloé, mezclándose allí con los chonos. Los cuncos son la base indígena de lo que más tarde sería el chilote original. Llevaron a la isla el cultivo de la papa, el maíz y la quinoaHotwordStyle=BookDefault; . Aprovecharon la piel de las llamas, de las que tenían pequeños rebaños, para hilar y tejer su vestimenta. Utilizaban la canoa de tablas cosidas para navegar. Para cazar, usaban la estólica. Vivían en casas de madera.

· Los Chonos.
Se autodenominaban payos. Es muy probable que fueran los primeros habitantes del archipiélago de Chiloé que, replegados por la presión de los cuncos, se desplazaron hacia el sur. Su perfil nómade varió con el contacto de los cuncos, de quienes aprendieron el cultivo de la papa y el pastoreo de la llama. A principios del siglo XVIII se extinguieron por la mezcla con los cuncos y alacalufes.

· Los Yaganes o Yámanas.
Indígenas canoeros, los más australes de los grupos fueguinos. Poblaban las islas que se extienden entre el Canal Beagle y el Cabo de Hornos. A pesar de haber cerca de cinco grupos distintos, con lenguaje diferente, todos pertenecían a la misma rama. Su medio de transporte era la canoa de corteza en forma de luna nueva, aligerada a veces con una piel de foca a modo de vela y una especie de timón. La vivienda yagán era muy ligera: consistía en un varillaje armado, cubierto de ramas, pasto, corteza o piel de foca, el piso ahondado ligeramente y la entrada mirando hacia el mar.
La unidad familiar era monogámica. La bandaHotwordStyle=BookDefault; sólo se hacía sentir como unidad social durante las ceremonias de iniciación, en alguna cacería o pesca de importancia, y en el reparto de alguna ballena ocasionalmente varada en la playa. Cada grupo tenía su territorio bien delimitado, a pesar de ser nómades. Antes de la llegada de los españoles pudieron haber alcanzado a dos mil quinientos individuos. A fines de este siglo desaparecieron todos los yaganes.
Usaban arcos y flechas, además de dardos cuya finalidad variaba dependiendo de si se pescaba o cazaba. Poseían una lanza especial con punta de hueso que servía para la caza de ballenas y focas. Para cazar cormoranes, aves australes, se había ideado una trampa-anzuelo, que consistía en tres puntas de madera con carne ensartada.
A pesar del frío, el viento y la nieve, los canoeros no cubrían su espalda y en ocasiones dormían a la intemperie, sobre la nieve, todos apiñados. Para evitar el frío e impermeabilizarse se untaban la piel con aceite de lobo marino. No tenían premura del tiempo, no había conservación de los alimentos y siempre se estaba en una permanente lucha por sobrevivir.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Religion y Cultura Colonial

La Iglesia Colonial.
La relación entre la Iglesia americana y la corona española estuvo ligada a lo que se denominaba el derecho de patronato.
En virtud de éste, los reyes hispanos proponían al Papa los candidatos a ocupar los cargos eclesiásticos más altos y establecían la vigencia de los documentos pontificios en las posesiones americanas.
Además, la construcción de edificios religiosos debía contar con la aprobación del monarca y éste cobraba el diezmo.
Paralelamente, entre las jerarquías eclesiásticas y civiles existía una labor de mutua vigilancia.
Sin duda, entre sus labores, la más destacada fue la de convertir a la fe católica a la población autóctona y controlar a la mestiza. Tal tarea se llevó a cabo desde las parroquias creadas en todo el territorio dominado por españoles y mediante las misiones entre los indios rebeldes.
Durante los dos siglos coloniales se realizaron numerosos sínodos, donde se uniformaron los criterios de la labor evangelizadora. El éxito de tal empresa se reflejó hacia fines de la Colonia, cuando el espíritu religioso ya había impregnado por completo la sociedad chilena.
Las formas de sentir y expresar la fe católica cambiaron de una centuria a otra.
En el siglo XVII, las fiestas y devociones eran la principal manifestación religiosa; en el siglo XVIII se evidenció un decaimiento importante en tales prácticas, por lo menos entre la aristocracia, que se orientó hacia expresiones más íntimas y austeras. Mientras, la religiosidad popular siguió apegada a las prácticas festivas, aunque la Iglesia intentó durante el siglo XVIII frenar las expresiones más extremas.
Las órdenes religiosas.
Radicadas en Chile desde los inicios de la presencia hispana, durante los siglos XVII y XVIII las órdenes religiosas fueron adquiriendo una creciente influencia político-social y poder económico.
Especial papel jugaron los jesuitas, pese a ser una de las últimas congregaciones en llegar al país.
Antes de su expulsión en 1767, se habían convertido en la orden más importante, contando con un gran número de colegios y desarrollando una activa labor evangelizadora en todo el reino. Su expulsión repercutió, incluso, en el desarrollo económico colonial, dado el número de bienes de manos muertas que poseían.

La educación en la Colonia.

Aunque ya desde la Conquista existieron algunos establecimientos educativos mantenidos por los cabildos, fue durante la Colonia y bajo la dirección de la Iglesia y las órdenes religiosas cuando la educación chilena se desarrolló.
Un papel esencial lo desempeñó la Compañía de Jesús, la cual abrió numerosos colegios, destacando el convictorio de San Francisco Javier. En 1767, éste pasó a ser dirigido por la Corona con el nombre de Convictorio Carolino, en homenaje a Carlos III.
Las primeras universidades.
En el siglo XVIII los primeros estudios universitarios se dictaron en las llamadas universidades pontificias, que funcionaron en conventos. Dominicos y jesuitas tuvieron a su cargo estos establecimientos.
Sin embargo, la principal institución de enseñanza superior fue creada en 1747, tras la autorización dada por Felipe V en 1738: la Real Universidad de San Felipe. En sus aulas se podían cursar estudios de bachiller y doctor en leyes o teología.
También cabe mencionar la Academia de San Luis, fundada por Manuel de Salas y orientada hacia la educación técnica.
La cultura de la élite durante la Colonia estuvo enmarcada por los grandes movimientos europeos de aquellos siglos: el barroco y el neoclásico.
El primero buscaba exaltar la majestad de Dios y del rey y las jerarquías del mundo como un orden divino.

En cambio, el neoclasicismo hizo referencia a la Ilustración y el desarrollo de la razón como ordenadores del universo y de la sociedad.
De todas maneras, ambas tendencias seculares actuaron en el contexto de la enorme influencia de la Iglesia sobre la cultura colonial chilena.

Iglesia Colonial en Chile

La Iglesia Católica fue, durante el periodo colonial, una de las instituciones más importantes. Si bien en apariencia, y a partir del PATRONATO, parecía estar sometida a la corona española, lo cierto es que actuó en conjunto con los reyes para consolidar, potenciar y expandir la conquista y el poder peninsular.

Esta alianza entre la Corona española y la Iglesia Católica funcionaba a través de dos elementos:

EL REGALISMO, o la doctrina bajo la cual los monarcas españoles se consideraban como “vicarios” del papa en América. Era ejercido DIRECTAMENTE por los reyes, con intermediarios menores (Virrey, Gobernadores) que sólo acataban.

EL PATRONATO, o el conjunto de atribuciones y facultades ejercidas por el rey de España en cuestiones “eclesiásticas”, sobre todo en suelo americano. Estaba ejercido directamente por el rey, si bien en asuntos americanos la representación caía en manos del Consejo de Indias.

Patronato y Regalismo funcionaron en conjunto durante todo el periodo colonial; si el Patronato, por ejemplo, limitaba las decisiones y atribuciones de la iglesia en asuntos americanos, el Regalismo permitía que se mantuviera el poder de la iglesia porque esas decisiones iban de acuerdo con la doctrina cristiano- católica.

¿Cómo se materializa el Patronato?:

  • Pase o retención de “bulas” y edictos papales: el rey tenía la facultad de revisar toda la documentación eclesiástica para asegurarse de que no llegara a América ningún elemento que atentara contra su poder.
  • Fundación, dotación y construcción de iglesias, conventos, monasterios y hospitales: el rey autorizaba y financiaba gran parte de las obras.
  • Elección y presentación de dignatarios eclesiásticos: el rey, o bien presentaba postulantes, o bien autorizaba la designación papal para sus representantes en América (Obispos).
  • “Diezmo”: el rey cobraba directamente este impuesto a través de instituciones encargadas (Real Hacienda), el cual era distribuido para costear los gastos de la Iglesia en América.
  • Concilios y Sínodos: el rey autorizaba, y muchas veces, participaba de concilios y sínodos de la Iglesia en sus territorios.
  • Inmigración de órdenes religiosas: el rey, a través de la Casa de Contratación, registraba y controlaba la migración de sacerdotes, frailes y monjas, dando autorización o rechazo; además, vigilaba que las órdenes religiosas que llegaban a América fueran de su aprobación.

Rol y función de la Iglesia en Chile.

  • Evangelización, educación y defensa de los indígenas: según la legislación indiana, la Iglesia debía tutelar a los indígenas, por ser estos menores de edad.
  • Expansión del territorio: a través de la evangelización, la Iglesia podía ampliar el territorio sometido por la Corona, consolidando además su dominación.
  • Preservación del poder del rey: la Iglesia actuaba en alianza con la Corona, y a partir de la evangelización y la educación debía enaltecer la figura del rey, generando lealtad de los nuevos sometidos.
  • Preservar la fe: a través del control ejercido por el Tribunal del Santo Oficio (Inquisición), aunque en Chile particularmente no existió como institución física (había sólo un inspector); sí en cambio existió en Lima.
  • Control de la población: a través del registro único y exclusivo de los nacimientos, defunciones y matrimonios.

La Iglesia chilena dependía de la “Diócesis” virreinal; sin embargo, y paralelamente a la fundación de ciudades, se autorizó el establecimiento de dos diócesis en la Capitanía General, la de Santiago y Nueva Imperial. Esta última se trasladó a Concepción por el conflicto indígena y la caída de las ciudades al sur del Bío- Bío. Además, en Chile funcionaron dos tipos de cleros: el secular, que son los sacerdotes; y el regular, que son los monjes y frailes de monasterios. Entre los últimos encontramos a los franciscanos, los jesuitas, mercedarios, agustinos y dominicos.

Dos elementos caracterizan la iglesia colonial chilena: las misiones en la Araucanía y la influencia en la sociedad y en la cultura a través de la educación y las artes. La iglesia es la única institución que dicta enseñanza formal a través de sus escuelas. Destaca la enseñanza de la gramática, el latín, la filosofía, teología y derecho en las escuelas jesuitas como el Colegio Máximo de San Miguel y el Convictorio San Francisco Javier. En las artes formales, como la pintura, su influencia se hace evidente por las temáticas religiosas de devoción y evangelización, ligadas al estilo barroco.

La Iglesia tiene injerencia también en la economía ya que es el mayor hacendado de la época, llegando a poseer la mayor cantidad de obrajes; si estos ya eran escasos, imagínense la importancia de este elemento para el abastecimiento local. También se puede afirmar que su influencia política afectó la dimensión económica, en la medida que fue una tenaz y pública opositora a los abusos cometidos por los encomenderos, y en su afán de proteger al indígena promovió y apoyó las tasas de tributos, influyendo indirectamente en la decadencia de esta forma de trabajo.

jueves, 2 de septiembre de 2010

El siglo XVIII: Cambios culturales mundiales y su influencia en Chile.

El siglo XVIII es conocido por la Historia como una época de profundos cambios y transformaciones en todas las dimensiones del acontecer humano. No sólo grandes revoluciones políticas y sociales tienen como escenario este siglo, sino también revoluciones ideológicas, en el mundo de las ideas y del pensamiento. El siglo XVIII redefine el concepto de hombre y su papel dentro de la historia y de la sociedad.
Grandes avances técnicos y tecnológicos presenciamos en el transcurso del XVIII. Hacia mediados de éste, comienzan a verse los primeros antecedentes de la Revolución Industrial, que significó la introducción de la máquina y de la producción a gran escala en la economía de los países europeos. Un ejemplo es la máquina a vapor.
Avances en las comunicaciones son producto de esta revolución. La navegación sufre una transformación significativa con la aparición de los barcos a vapor, que reemplazan a las antiguas carabelas y las naves de grandes velámenes. El barco a vapor permite un desplazamiento más rápido y seguro, que lo hace menos dependiente de las condiciones climáticas y estacionales. El mundo comienza a abrirse a los grandes intercambios.
No obstante, uno de los mayores cambios está dado por las ideas. El movimiento intelectual de la Ilustración, acontecido en Europa durante este siglo introduce nuevos pensamientos y definiciones, revelando un nuevo camino a la humanidad. La Ilustración tuvo alcances macro (grandes), pero destaca por sobre todo su corriente política, fundamento y base de los estados modernos.
Tiene sus antecedentes en Alemania, pero se desarrolla además, y con mucha fuerza, en Francia e Inglaterra. Lema de la Ilustración es la frase del filósofo alemán Imannuel Kant “sírvete de tu propio entendimiento”, y que se refiere a usar la razón humana como fundamento de todo orden social, reemplazando definitivamente a las ideas basadas en la revelación divina y de la iglesia católica. Esto no significa que toda Europa se haya vuelto atea, sino que la religión se “depura”, se limpia de razones o ideas que no tengan una comprobación real y concreta. La importancia de este movimiento es que difunde las ideas de progreso y desarrollo social, educacional y económico, sobre la base de una política adecuada.
Para destacar algunas obras, mencionaremos el trabajo del filosofo Jean Jacques Rousseau, con su libro “El Contrato Social”, en el cual critica duramente los gobiernos déspotas y las monarquías. En el libro, Rousseau señala que cada hombre goza de libertades y derechos inalienables (que quiere decir que no se le pueden quitar o despojar); sin embargo, la vida en sociedad provoca choques entre los derechos de unos y de otros. Para mantenerlos, el pueblo o la sociedad establece un contrato, mediante el cual se regula el cumplimiento de los derechos y se protegen las libertades; y el Gobierno sería el encargado de vigilar y custodiar. A partir de este planteamiento, cada gobierno tendría como deber responderle a la sociedad en la justa medida que fue éste quien le concedió la autoridad. Con Rousseau se habla con propiedad de la denominada “Soberanía Popular”, que significa que el poder y la legitimidad recae en el pueblo, y es él el encargado de nombrar sus gobernantes, o bien, deponerlos si llegasen a no cumplir el contrato.
Otra obra corresponde al filósofo Montesquieu, quien por vez primera plantea la idea de que el poder no es único, y que concentrarlo significa traspasar la barrera de la opresión, el despotismo y el personalismo. Así, define tres poderes básicos de la sociedad: el legislativo, el ejecutivo y el judicial, los cuales serían independientes unos de otros; ya sea porque el poder ejecutivo es temporal y transitorio. En oposición a la tiranía, Montesquieu no niega la existencia de las monarquías, pero éstas deben funcionar conforme a esta división.
Por último, las ideas de Jhonn Locke, el cual propaga la existencia de derechos fundamentales: igualdad, libertad y propiedad privada, los cuales tendrían la característica de ser inalienables.
La Ilustración y sus ideas despertaron la conciencia de europeos y americanos, siendo base de la Revolución Francesa y de la Independencia de las trece colonias (Estados Unidos).
Influencia de la Ilustración en Chile.
Fueron pocos los criollos que tuvieron acceso a las nuevas ideas, sólo los más educados o una “elite” de criollos.
Sin embargo, los cambios de la administración en el siglo XVIII propagaron estas ideas modernas. Debes recordar que el Despotismo Ilustrado de los Borbones es una adaptación del absolutismo a las ideas nuevas: plantea la concentración del poder, pero este poder debe ir en beneficio del pueblo y su desarrollo. “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Los criollos lograron acercarse a la ideas ilustradas a través del gobierno de los mencionados “gobernadores ilustrados”, o agentes de la corona que propulsaron el desarrollo de Chile, como Ambrosio O’Higgins, Amat y Juniet, Manso de Velasco. La colonia experimentó un notable desarrollo con estos gobernadores, reflejado en la fundación de ciudades, desarrollo del comercio y de la producción, construcción de caminos y embellecimiento de la ciudad de Santiago.
Otro cambio que se experimentó, y que tiene relación con las ideas ilustradas es la liberalización del comercio y la flexibilización del Monopolio de la Corona (1778), que intentó aumentar la producción de las colonias, obtener impuestos a partir de la actividad comercial y contrarrestar el contrabando.
¿Cómo llega la Ilustración a Chile?.
Muchos obstáculos tuvo que sortear la Ilustración para llegar a nuestro país, sobre todo porque ideas como la soberanía popular, la división de los poderes o la libertad e igualdad eran contrarias a lo que la Corona quería estimular. La gran mayoría de los textos y publicaciones fueron prohibidas, Pero siempre existen caminos alternativos, y como se dice “la historia no se puede detener”:
a) Contrabando: si bien el Decreto de Libre Comercio (1778) intentó detenerlo, las sucesivas guerras en que España participó durante el siglo XVIII generaron etapas de desabastecimiento general de las colonias americanas que sólo el comercio ilegal de naciones europeas podía salvar. Así, a través del Atlántico y el Cabo de Hornos llegaron numerosos barcos franceses y holandeses, que no sólo traían productos básicos, sino también artículos de lujo y alguno que otro libro prohibido que cayeron en manos de los criollos.
b) Viajes y viajeros: durante el siglo XVIII la Casa de Contratación perdió importancia con el Decreto, y frente a su desaparición, la política de migraciones se flexibilizó. Esto permitió que algunos criollos pudieran viajar al viejo continente, empapándose de las nuevas ideas. Durante esta época se armaron importantes bibliotecas personales, como la de Don Manuel de Salas, un notable criollo que contaba entre sus textos más preciados la Enciclopedia de Diderot y D’ Alembert, el Emilio y el Contrato Social, de Rousseau.
c) Política productiva- comercial: el impulso que dio la Corona a la producción y el comercio permitió que los criollos, hábiles productores de haciendas, se acercaran hacia una nueva forma de llevar sus negocios: el comercio. Ya no sólo importaba autoabastecerse, sino también acumular riquezas e INVERTIR, planteamiento que es base del Capitalismo. Esto no quiere decir que los criollos se volvieron capitalistas, pero sí olieron sus principios.
d) Desarrollo de una literatura nacional: durante el siglo XVIII florecieron importantes obras y tratados de política, historia y geografía que de una u otra forma propagaron una idea de identificación con el suelo chileno. Los precursores de estos trabajos fueron principalmente jesuitas en exilio, como Manuel Lacunza; si bien es importante este aspecto, hay que destacar que muy pocos criollos tuvieron acceso a la lectura de este trabajo.
e) La Revolución Francesa y la Independencia de Estados Unidos: la Revolución Francesa despertó en los criollos un resentimiento hacia los movimientos populares, que los veían con desconfianza por ser violentos y atentados contra la lealtad hacia el rey. La Independencia de Estados Unidos fue vista con aceptación por su carácter ordenado y de mejora social; llamaba la atención de los criollos el rápidos desarrollo y crecimiento que las trece colonias lograron luego de hacerse independientes de Inglaterra, enemigo de España. Si bien pueden ser consideradas ambas como causas de la Independencia de Chile, esta fue indirecta, ya que no movilizaron a los criollos a generar revueltas ni movimientos autónomos. Lo que sí hay que destacar, es que sirvieron de ejemplo para la formación de los gobiernos independientes; las obras del Primer Congreso Nacional y de la Dictadura de Carrera se basan en los principios de los dos grandes movimientos del siglo, principios que a su vez fueron recogidos de la Ilustración.
Para tener en cuenta:
Conceptos clave:
- Soberanía popular.
- División de los poderes.
- Autogobierno y autonomía.
- Revolución francesa.
- Independencia de las trece colonias.
- Ilustración.

miércoles, 28 de julio de 2010

Los años de Hurtado de Mendoza
La segunda mitad del siglo XVI.
El territorio conquistado se extendió hacia el sur, llegando a fundarse ciudades en Chiloé y en el estrecho de Magallanes, en condiciones de difícil mantención.
Cada nuevo año la guerra en Arauco se reanudaba al mejorar el clima en la zona de la frontera. Entonces todos los encomenderos y españoles ponían víveres y caballos para la hueste , con el fin de mantener el dominio al sur del Biobío y, así, llegar a explotar los lavaderos de oro en esa zona.
La Iglesia chilena.
En 1561 fue creado por el papa Pío IV el obispado de Santiago, el primero fundado en Chile .
Fue nombrado al frente de la diócesis Rodrigo González de Marmolejo, religioso que había llegado en tiempos de Pedro de Valdivia y que para la fecha de su designación era ya un anciano.
Por este motivo señaló tres procuradores, entre ellos el dominico fray Gil González de San Nicolás, para que recibieran el mando en su nombre.
Una segunda diócesis, La Imperial, fue fundada en 1563. Las primeras décadas de la Iglesia en Chile fueron de gran pobreza.

Gobierno de Francisco de Villagra (1561-1563).

La designación de Villagra como gobernador fue un triunfo de los primeros conquistadores sobre aquellos llegados junto a García Hurtado de Mendoza.
Pero su gobierno fue infructuoso. Se vio enfrentado a una pertinaz oposición de los mapuche en el sur y, además, la guerra y una epidemia de viruela diezmaron a la población indígena encomendada.
Esta fue una de las razones que llevaron al GobernadorHotwordStyle=BookDefault; a modificar parcialmente la Tasa de Santillán, reduciendo la remuneración indígena a un octavo del oro encontrado.

La Guerra de Arauco y la doctrina.
El fraile dominico Gil González de San Nicolás, que había llegado al país con Hurtado de Mendoza, introdujo en el país la defensa del indígena.
Según los reparos realizados por Francisco de Vitoria y Bartolomé de Las Casas, los indios tenían derecho a resistirse a la dominación española y a preservar sus costumbres, pues la aceptación de la fe católica y la soberanía real sólo era válida si era un acto voluntario.
Fue bajo el gobierno de Francisco de Villagra cuando el choque entre ambas posturas alcanzó su punto más álgido, a raíz de la negativa de algunos religiosos para absolver a los miembros de una expedición en contra de los indígenas.
El obispo de Santiago, Rodrigo González Marmolejo, convocó, en 1563, una junta de teólogos para establecer una postura oficial.
Esta manifestó que la perdurable rebeldía indígena justificaba la guerra en su contra, aunque reconocía que los españoles habían cometido excesos y se debían devolver los bienes a los indios despojados.

La Real Audiencia (1567-1568).
Desconfiando de la habilidad de los gobernadores anteriores y buscando aumentar su poder, el Rey instaló en Chile la Real Audiencia (Concepción, 1565), a la que se confió el gobierno.
El tribunal estaba formado por tres oidores y un presidente, cargo ejercido por el doctor Melchor Bravo de Saravia.
Entró en funciones en 1567, y pronto sus acciones fueron cuestionadas por los encomenderos, lo que llevó a Felipe II a dar mayores poderes a su presidente, Bravo de Saravia.

El gobierno de Melchor Bravo de Saravia (1567-1575).

Bravo no fue capaz de pacificar la Araucanía. Incluso, se abandonaron los fuertes de Arauco y Cañete, y las tropas españolas fueron derrotadas en el asalto al fuerte indígena de Maregueñu y vencidas en la batalla de Purén.
Su gestión, con los reveses militares en el sur, los conflictos con los otros oidores más su avanzada edad, llevó a una creciente parálisis en el gobierno del reino.

El terremoto de Concepción.
El 8 de febrero de 1570, en la ciudad de Concepción ocurría el primer terremoto registrado por los españoles,
Hacia fines del siglo XVI, las comunicaciones marítimas entre Perú y Chile seguían siendo lentas. En especial el viaje entre el Callao y Valparaíso demoraba a las naves, ya que debían enfrentar corrientes adversas en el mar.
En 1574, el piloto Juan Fernández, buscando una solución, realizó la travesía desde el Perú internándose más al oeste, con lo cual el viaje se acortó de tres meses a uno. En el trayecto, descubrió las islas que hoy llevan su nombre.
La nueva ruta impulsó un mayor tráfico de personas y mercancias entre ambas posesiones hispanas.

Segundo gobierno de Rodrigo de Quiroga (1575–1580).

Junto con la renuncia de Bravo de Saravia , se suprimió la Real Audiencia .
El Rey nombró gobernadorHotwordStyle=BookDefault; a Rodrigo de Quiroga, quien tuvo que enfrentar el terremoto que destruyó las ciudades de La Imperial, Villarrica, Osorno,Valdivia y Castro (1575).
También tuvo que enfrentar la sublevación indígena dirigida por el mestizo Alonso Díaz. Además, tuvo problemas para aplicar las tasas y las relaciones con la Iglesia fueron tensas.

Primeros corsarios y piratas: Drake en Chile.
Con el fin de despojar las riquezas americanas a la Corona española, varias potencias europeas fomentaron las correrías de corsarios y piratas.
Así, en 1578, el temido corsario inglés Francis Drake asoló las costas chilenas. A bordo de su nave El Pelicano, saqueó e incendió Valparaíso.
Rechazado en La Serena, atacó el puerto de Arica y se dirigió al Callao. En ese puerto peruano se apoderó de un barco con más de un millón de ducados.
El éxito de la empresa de Drake sería emulado durante la siguiente década por nuevos corsarios ingleses y piratas holandeses.

Martín Ruiz de Gamboa, gobernador de Chile (1580–1583).

Nombrado gobernador en el testamento de Quiroga, durante su corta administración llevó adelante ciertas políticas normalizadoras.

Fundó Chillán en 1580 –con el nombre de San Bartolomé– para asegurar la paz al norte del Biobío, objetivo no alcanzado al no poder debilitar la rebeldía de los picunche, huilliche y mapuche.
Por otro lado, consciente de los problemas generados a partir de la tasa que regía las encomiendas, en 1580 promulgó una nueva normativa. Otra labor de Ruiz de Gamboa fue el combate al alcoholismo entre los indios, creando para tales efectos el cargo de alcalde de borracheras .

La Tasa de Gamboa.
Dictada poco después que Ruiz de Gamboa asumiera el mando, suprimió el servicio personal de los indígenas, los cuales sólo estaban sujetos al pago de un tributo en oro o en especias que no podía superar los nueve pesos anuales.
Los vecinos se opusieron a las nuevas ordenanzas sobre trabajo indígena, ya que los indios abandonaron gradualmente la dura labor de los lavaderos de oro .
Esta tasa entró en desuso con la llegada del gobernador Alonso de Sotomayor (1583).

Gobierno de Alonso de Sotomayor (1583-1592).

La gran virtud de este nuevo Gobernador , militar experimentado y de destacada participación en los tercios de Flandes, fue darse cuenta que la Guerra de Arauco sólo se ganaría cuando se contara con un ejército profesional permanente, en vez de una hueste de vecinos.
Desestimó la vieja idea de Valdivia de obtener la paz mediante el asentamiento en el territorio mapuche. Sin embargo, sus sugerencias fueron desatendidas por la Corona a raíz de la falta de recursos.
Durante su mandato se reimplantó el trabajo personal del indígena, retornando a la tasa de Santillán.

El poblamiento del Estrecho (1584).
Los ataques de Drake a las costas chilenas decidieron al virrey Francisco de Toledo a enviar una expedición, al mando de Pedro Sarmiento de Gamboa, con la finalidad de cerrar el Estrecho a los corsarios.
Llegadas al Estrecho, las naves fueron separadas por los vientos y corrientes; ante esta situación, Sarmiento decidió viajar a España. Allí Felipe II le confió la misión de poblar y fortificar el Estrecho, dotando a la expedición de mayores recursos.

Los corsarios ingleses.
Entre 1583 y 1592, período en el que gobernó Alonso de Sotomayor, el reino de Chile soportó varios ataques de corsarios , como consecuencia del paso obligado por el estrecho de Magallanes a las ricas costas del Pacífico.
El aumento de los ataques corsarios decidió a la Corona a aumentar las fortificaciones en los puertos más importantes, como también el armar las naves comerciales.
A pesar del terror y las perturbaciones comerciales que provocaron, estos personajes contribuyeron a los progresos de la geografía mundial.
La osada aventura de Drake quiso ser repetida por otros corsarios, uno de ellos fue Tomas Cavendish. Sus incursiones en las costas de Chile, realizadas en 1587, fracasaron, al obtener un botín muy exiguo.

Martín García Oñez de Loyola (1592-98).
Martín García Oñez de Loyola; , sucesor de Alonso de Sotomayor, fundó la ciudad de Santa Cruz, en la confluencia del Biobío y el Laja (1584), y debió enfrentar los asaltos del corsario Richard Hawkins.
De la misma forma que otros gobernadores, se vio imposibilitado de dominar a los mapuche, debido a la escasez de recursos y hombres. Intenta la pacificación a través de la entrega, a los indios capturados, de instrumentos de labranza, experiencia que no resultó.
Otro famoso corsario de Richard Hawkins, quien tras atravesar el Estrecho, saqueó Valparaíso en 1593, siendo luego atacado por la escuadra del virrey García Hurtado de Mendoza .
Después de un cruento combate, las fuerzas de Hawkins se rindieron con la condición que se respetaran sus garantías individuales. El Virrey lo envió a España, donde estuvo preso por largos años.

La sorpresa de Curalaba (1598).
Oñez de Loyola marchó contra los rebeldes organizados por el cacique Pelantaro , empero fue atacado mientras acampaba sin protección en el sitio de Curalaba, cerca del río Lumaco. En esta batalla el Gobernador perdería la vida.
Esta derrota encendió la rebelión –germinada en años de campeadas y abusos españoles– con la consiguiente destrucción y abandono de las ciudades al sur del Biobío, quedando las tierras al norte del río, la ciudad de Valdivia y Chiloé en posesión definitiva de los españoles.
Era éste el fin de más de cuarenta años de esfuerzos de conquista y asentamiento en el sur y se cerraba el período de Conquista.

Consecuencias de Curalaba.
El siglo XVI finalizaba, dejando en la miseria al reino de Chile y destruidas siete ciudades ( Santa Cruz de Oñez, La Imperial, Valdivia, Angol, Arauco, Villarrica y Osorno).
Quedaban más de mil soldados muertos y alrededor de cuatrocientos españoles cautivos de los indígenas.
La derrota hispana señaló las limitaciones de la hueste de encomenderos y la necesidad de un ejército permanente, financiado por la Corona, para terminar con el peligro mapuche y estabilizar el dominio español en el reino.

miércoles, 12 de mayo de 2010

LOS INCAS

Incas
Inca (en quechua inka, 'rey' o 'príncipe'), nombre genérico de los gobernantes cuzqueños, con equivalencia a soberano, quienes establecieron un vasto imperio en los Andes en el siglo XV, muy poco antes de la conquista del Nuevo Mundo por los españoles. El nombre también se aplica por extensión, a todos los súbditos del Imperio Incaico o Incanato. Inca es, arqueológicamente, el nombre de una cultura y un periodo prehispánico.
Posición Geográfica
A mediados del siglo XIII de nuestra era aparece en la historia peruana el caudillo manco CAPAC, que estableció el centro de su imperio en el CUZCO y comenzó gradualmente a extender la sola de su poderío.
En la época de TUPAC YUPANQUI las fronteras llegaron hasta las proximidades del río MAULE, actual territorio chileno.
Por el año 1523, las fronteras del imperio se extendían desde POPAYAN, actual COLOMBIA, hasta Maule.
Los reyes Incas dividieron el territorio en cuatro regiones.
Organización Política
El Consejo de Orejones poseía los poderes legislativos y judiciales. Al INCA lo sucedía un hijo elegido de acuerdo con el consejo.
El sumo sacerdote era considerado la segunda autoridad del imperio y remplazaba al INCA en caso de ausencia.
Cada matrimonio tenia su TUPU o parcela de tierra que podía aumentar su extensión de acuerdo con la cantidad de hijos y aveces por mérito de su dueño
Organización Social
El núcleo social lo formaba el AYLLU, un conjunto de individuos reunidos en clanes totémicos. Cada AYLLU se dividía en la siguiente forma: una CHUNCA (10 familias) al mando de un CURACA. Una PACHACA (10 CHUNCAS) gobernadas por un PACHACA-CAMAYU. Una HUARANCA (10 PACHACAS) regidas por un HUARANCA-CAMAYU. La familia era monogamica y el matrimonio indisoluble. El INCA, jefe supremo del imperio era un personaje poderosisimo y su imagen era representada como la de Dios.
Las clases sociales comprendían:
• La nobleza: formaban parte de ella los familiares del INCA y los funcionarios más destacados.
• Los sacerdotes: había 3 categorías: adivinos, imnotizadores y sacrificadores.
• El Pueblo: comprendía los agricultores, pastores y artesanos.
•Sirvientes: lo integraban tribus reducidas a la esclavitud por haberse sublevado contra la autoridad del INCA.
La familia fue absorbida por el Estado. De 18 a 20 las doncellas y de 24 a 25 años los manceos debían casarse por elección del gobierno. La autoridad del padre era poderosa. La mujer era casi su esclava y sus hijos su principal riqueza. La familia vivía en un cierto aislamiento pero la ley ordenaba fiestas que estrechaban las relaciones.
Religión
Adoraban a un Dios supremo y a numerosas deidades secundarias. Los incas decían descender del sol y por lo tanto le ofrecían un culto especial. Fueron totemistas y reverenciaban a los truenos, relámpagos, al planeta Venus y a la Tierra (el Pachamama). Creían en la vida futura y embalsamaban a los cadáveres y los concerbaban en lujosas sepulturas. Rendían culto (a cargo de numerosos sacerdotes adivinos y magos) a los antepasados y a todos los objetos animados que podían impresionarles.
Las mujeres hermosas eran denominadas vírgenes del sol y existía en el CUZCO un barrio entero dedicado a ellas.
Artes
Arquitectura: los Incas se destacaron por la grandeza y majestuosidad de sus templos y palacios. Se usaban las piedras labradas y argamasas.
Cerámica: se destacaron la confección de jarrones, vasos y urnas funerarias.
Pintura: decoraban muros de templos y palacios, y también los objetos de cerámica.
Música: emplearon la quena, utilizando la escala de 5 notas.
Metalistería: Los objetos de metal constituyen, sin duda, la realización más llamativa de todas cuantas llevaron a cabo los incas. La tradición orfebre, muy antigua en la costa peruana, ocupó un capítulo muy importante dentro de su ajuar. Trabajaron el cobre, el bronce, la plata y el oro siendo el repujado y calado de láminas el procedimiento más utilizado.
COSTUMBRES
Los hermanos, que eran marido y mujer, fenómeno que estaría en la base de la costumbre de los soberanos incas de casarse con sus hermanas, emprendieron viaje. Su cometido era encontrar el sitio desde donde conquistar el mundo.
Economía
Las tierras no pertenecían a un individuo sino a la colectividad. El producto de las cosechas era distribuido por el gobierno quienes otorgaban la mayor parte para su provecho y el de los sacerdotes otorgado el sobrante para el pueblo.
Intensivo desarrollo de la agricultura.
Las frutas que se cosechaban eran: banana, ananá y guayaba.
Los ríos les ofrecían grandes cantidades de oro, metal, lata, cobre y zinc.