viernes, 8 de junio de 2012

Los Descubrimientos Geográficos de los Siglos XV y XVI

LOS DESCUBRIMIENTOS GEOGRAFICOS DE LOS SIGLOS XV Y XVI.

Corresponde a una serie de exploraciones geográficas realizadas al comienzo de la Edad Moderna, que debido a causas económicas, ideológicas y técnicas impulsaron a los europeos a descubrir rutas marítimas y territorios distantes de su entorno, que fueron llevadas a cabo durante los siglos XV y XVI especialmente por portugueses y españoles.

ANTECEDENTES
Entre los siglos XII y XIV, después de las Cruzadas, la cristiandad vivió grandes cambios: renacieron las ciudades y el comercio creció, Europa tomó contacto con las tierras próximas de Asia y descubrió sus productos y riqueza, las especias que por ahí llegaban, los perfumes, los tejidos de seda, el papel o las alfombras. Frente a la pobreza europea, Asia tenía mucho que ofrecer, y algunas ciudades comerciales de Italia, como Venecia, Génova, Florencia o Pisa empezaron a prosperar y a aumentar sus flotas.
El europeo, que ignoraba casi todo de Asia, se fue acostumbrando, desde el siglo XII, a productos que llegaba de allí y era cada vez más estimado: las especias.
Éstas servían para condimentar alimentos y hacer más comestibles algunos platos mal conservados. En un recetario de cocina de la época no faltaban pimienta, jengibre, menta, nuez moscada, salvia, perejil, comino, azafrán, clavo o anís. También se utilizaban para fermentar algunas bebidas caseras. Por último, la medicina elaboraba numerosos brebajes con estos productos. A partir del siglo XIII, el comercio de especias estaba ya perfectamente organizado. La mayor parte de ellas, las más selectas y apreciadas, procedían del Extremo Oriente (archipiélago de la Sonda, actual Indonesia). A través de rutas transasiáticas terrestres (de la seda) y marítimas (del Indico), perfectamente organizadas, llegaban las especias al Mediterráneo oriental (Tana, Trebisonda, Constantinopla, Alejandría), donde fueron levantando sus factorías los mercaderes europeos, que las recogían para distribuirlas en el mundo cristiano Así fue como las ciudades italianas se introdujeron en el comercio con Oriente y, una vez que lo controlaron, evitaron a toda costa que nadie les hiciese competencia. Incluso, cuando los intereses y monopolios de Venecia, Génova, Pisa, Florencia, Nápoles, Sicilia, etc., podían amenazarse entre sí, llegaba el enfrentamiento, seguido de la caída de una y el ascenso comercial de otra que se adueñaba de los mercados de la vencida. este dependía de una sola ruta; por esto convenía encontrar un camino nuevo para llegar a la India.


FACTORES ORIGINANTES:

FACTOR POLÍTICO HISTÓRICO: La caída de Constantinopla en poder de los turcos Otomanos, en 1453, y la dominación de Egipto (Alejandría) poco después, interrumpe las rutas comerciales de los mercaderes italianos por el Mar Mediterráneo y el Medio Oriente imposibilitando los contactos entre europeos y asiáticos demostrando la vulnerabilidad del comercio cristiano cuando intentaban cruzar el Mar Mediterráneo.

FACTOR SOCIO POLÍTICO: La nobleza, fuerte y rica, participó en actividades marítimas sin considerarlas deshonrosas. Los reyes hicieron pronto suya la inquietud por el mar: protegieron la construcción naval, apoyaron la creación de astilleros y concedieron fueros y privilegios a las ciudades del litoral, es que no podía ser de otra forma, la imposibilidad de ocupar rutas marítimas por el Mediterráneo, no dejaba otra opción que la de utilizar el Océano Atlántico para tales fines, situación que dejaba en inmejorable ventaja a aquellas naciones ubicadas estratégicamente frente a este Océano como ocurre con España y Portugal. De esta manera, fue creciendo el potencial naval y su utilidad, tanto en la paz como en la guerra.

FACTOR TECNOLÓGICO: Para adentrarse en el océano y practicar una navegación por Océanos con ciertas garantías, fue muy conveniente poder disponer, en primer lugar, de una embarcación resistente al oleaje, fuerte y bravo, del Atlántico, ya que ni servían las galeras movidas a remo, de bajo bordo y excesiva tripulación; la solución ideal sería la carabela. En segundo lugar, se hizo necesario estudiar y conocer las condiciones físicas del mar, los vientos y corrientes que reinaban en cada lugar para aprovecharlos al máximo y marcar las rutas más favorables. Por último, resultó imprescindible manejar todo tipo de instrumentos que ayudasen a orientarse en medio del ancho mar, localizar con la máxima precisión las tierras que se iban descubriendo y asegurar el regreso a los puertos de origen.
La carabela nació, y empezaron a navegar hacia 1440. La primera innovación que presenta es que se trataba de un velero largo, de ahí su velocidad y manejabilidad. Tenía una proporción entre eslora (longitud de la nave sobre la principal cubierta) y manga (anchura mayor de un barco) de 3,3 a 3,8. Su casco era muy resistente y apto para la violencia del Océano. Una segunda característica se refiere al velamen. Lo desarrolló mucho: aumentó los mástiles y empleaba indistintamente la vela cuadrada y triangular o latina, con lo que ganó fuerza motriz y capacidad de maniobra. Desde que se inventó la carabela, las únicas innovaciones hechas durante casi trescientos años se refieren sólo al perfeccionamiento del velamen. Fue lo más rápido que surcó las grandes rutas y únicamente quedó desplazada por la llegada del vapor. La capacidad de carga variaba bastante. Las más utilizadas durante los siglos XV y XVI oscilaban entre 60 y 100 toneladas. Entre 15 y 30 tripulantes eran suficientes para gobernar el barco, y algunos más si iban en misión de descubierta.
Todo piloto que se lanzara a expediciones mar adentro, solía ocuparse de que no faltaran en su barco algunos instrumentos como la brújula marina, consistente en una aguja magnética depositada en una pequeña caja que flotaba sobre el agua y volvía siempre su punta hacia el norte. También solía utilizar el cuadrante común, para obtener la latitud. Menos frecuente era el uso del astrolabio y la ballestilla, también para la latitud. Tablas y almanaques, la sonda y la ampolleta o reloj de arena tampoco faltaban. Con esto y un sentido especial de la orientación, estos hombres surcaron los mares con bastante seguridad y éxito.
EMPRESA DESCUBRIDORA PORTUGUESA

Con ENRIQUE EL NAVEGANTE, los portugueses habían comenzado sus exploraciones por las costas africanas, este rey portugués, era hijo de Juan I de Portugal y de Felipa de Lancaster, hermana de Enrique IV de Inglaterra. Alentó las empresas de exploración geográfica acometidas por los portugueses en el siglo XV. Muy joven, participó con sus hermanos Duarte y Pedro en una expedición lusa por las costas de África septentrional, que terminó con la conquista de la ciudad de Ceuta (1415). Al año siguiente, envió a Gonzalo Velho a explorar la costa occidental de África, y cuando éste regresó, encargó a Alfonso Beldaya otro viaje a lo largo de la misma costa. En el intervalo fundó en Sagres una escuela de náutica, con el propósito de adiestrar capitanes y tripulaciones portuguesas con miras a empresas de exploración marítima. Sus objetivos en tal sentido fueron fundamentalmente dos: la recuperación de las tierras africanas al sur de las Canarias y la búsqueda de un camino a la India a través de los océanos Atlántico e Indico. Dentro de las empresas que llevó a cabo, hay que citar el descubrimiento de la isla de Madeira (1418), por Juan González Zarco y Tristán Vaz Texeira; la exploración de las Azores, de 1432 a 1457, y la conquista de Cabo Bojador (1434), Río de Oro (1436), isla de Arguin (1443), Senegal (1445) y golfo de Guinea (1460).
Otro importante monarca en el proceso de los Descubrimientos Geográficos portugueses fue Juan II Rey de Portugal en 1481, a la muerte de su padre Alfonso V. Sometió la aristocracia al poder real tras duras luchas. Intentó la alianza con Castilla por medio del matrimonio de su hijo Alfonso con la infanta Isabel, futura reina de Castilla, pero la muerte de aquél impidió su realización. Durante su reinado prosiguió la expansión colonial portuguesa y se concertó el tratado de Tordesillas con Castilla (1494), en el que se fijaron los límites de los dominios de ambos reinos en ultramar.


ALGUNOS IMPORTANTES NAVEGANTES PORTUGUESES:

Bartolomé Días: ( 1450-1500), navegante portugués. Fue el primero que bordeó el cabo de Buena Esperanza, en África. En 1481 capitaneó una de las naves de la flotilla que el rey Juan II de Portugal envió a la Costa de Oro africana. Cinco años más tarde, el rey lo puso al frente de una expedición para explorar la costa occidental de África, que se organizó siguiendo la experiencia de la que en 1482 Diogo Cam realizó y que llegó hasta un punto muy al sur cercano a la bahía Walvis. Dias zarpó de Lisboa en agosto de 1487 y en febrero de 1488 bordeó el extremo meridional del continente africano hasta el estuario del río que más tarde sería conocido como Great Fish. Esto supuso la apertura de una ruta marítima entre Europa y el Lejano Oriente que los comerciantes y políticos europeos consideraron esencial para la prosperidad de Europa. Vasco da Gama fue el primero en conseguir completar la ruta hasta la India, ruta que no era posible realizar sin bordear el cabo de Buena Esperanza. De esta forma se completó el proyecto que había comenzado con Enrique el Navegante a comienzos del siglo XV.
En su viaje de regreso, hizo escala en las mesetas del extremo sureste de África, que llamó cabo Tormentoso, o cabo de las Tormentas, y que más tarde el rey Juan II de Portugal llamó cabo da Bõa Esperança, o cabo de Buena Esperanza. Dias exploró en total 2.030 km de litoral africano desconocido hasta entonces. En diciembre de 1488 volvió a Lisboa. En 1500 navegó en una expedición bajo el mando del también navegante portugués Pedro Álvares Cabral a tierras de Brasil. Poco después pereció en una tormenta, precisamente en el cabo de Buena Esperanza.

Vasco de Gama: Navegante portugués. A raíz de la muerte de su padre, Esteban da Gama, fue puesto al frente de una expedición que, por orden de Juan II, debía ir a la India bordeando las costas de África. Sin embargo, la expedición partió diez años más tarde, el 8 de julio de 1497, durante el reinado de Manuel el Afortunado, con una dotación de cuatro navíos y 200 hombres. Durante la travesía Vasco de Gama se convirtió en el primer europeo que dobló el cabo de Buena Esperanza, arribando el 1 de mayo de 1498 a Mozambique, y posteriormente a Melindo, donde el sultán le proporcionó un guía árabe que le condujo a la India, a donde llegó en mayo de 1498, después de más de diez meses de navegación. En la India consiguió firmar un tratado comercial con el príncipe Zamorín que abrió a los portugueses la posibilidad de monopolizar el comercio de especias, por lo que, de vuelta a su país, Vasco de Gama fue nombrado almirante de los Mares de la India. En 1502 volvió a repetir el viaje, esta vez con una flota de veinte navíos, con el propósito de fundar factorías comerciales en la India. En este segundo periplo descubrió las islas Almirante, conquistó Quiloa, bombardeó Calicut como represalia por el asesinato de cuarenta comerciantes portugueses y destruyó una flota árabe-hindú. Además, firmó un nuevo tratado con el rey de Cochin y estableció factorías en las costas de Decán. Después de un tercer viaje, el rey Juan III le nombró gobernador, con el título de Virrey de las Indias, y conde de Videgueyra, justa recompensa para el hombre que había abierto un nuevo camino a Oriente que permitió abandonar la peligrosa ruta terrestre que años atrás descubriera Marco Polo.


Pedro Alvarez Cabral. Navegante portugués. Al mando de una importante expedición a las costas africanas, auspiciada por el rey Manuel el Grande, inició su viaje en el año 1500. Cuando alcanzó una latitud próxima al cabo de Buena Esperanza, desvió el rumbo de sus naves hacia el sudoeste y llegó a una nueva tierra que llamó Santa Cruz (Brasil, año 1500), de la que tomó posesión en nombre de Portugal. De allí volvió al cabo de Buena Esperanza y perdió varias naves a causa de un violento temporal. Pasó después a la India y Ceilán, y regresó a Lisboa en 1501. En su tierra natal fue recibido por el rey con una gran frialdad, debido probablemente a la pérdida de varios navíos. La desilusión y el abatimiento que le produjo esta falta de entusiasmo después de los sacrificios pasados le decidió a retirarse de la navegación, y permaneció en la sombra el resto de su vida.

LA EMPRESA DESCUBRIDORA ESPAÑOLA

Al finalizar el siglo XV, la situación de España era especialmente favorable para participar en las exploraciones. El reinado de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, significó unir las coronas de Castilla y Aragón y formar una unidad política de fuerte gravitación. Aquellos monarcas sometieron a los caballeros feudales, impusieron el orden y afianzaron el poder absoluto de la monarquía. Pudieron, además, concluir la lucha con los árabes e incorporar el reino de Granada(1492); con esto último se cumple uno de los objetivos más importantes del Absolutismo: Una sola autoridad, una sola cultura y una sola religión.
Unificada España, su poderío podía entrar a una etapa de expansión.

ALGUNOS IMPORTANTES NAVEGANTES AL SERVICIO DE LA CORONA ESPAÑOLA

Cristóbal Colón, (1451-1506). Este navegante genovés al servicio de los Reyes Católicos. Convencido de la posibilidad de llegar a las Indias a través del océano Atlántico, pues según sus cálculos, la redondez y las dimensiones de la Tierra permitiría un viaje mas corto y mas directo, intentó interesar a diversas Coronas europeas en sus proyectos, hasta que en 1492 los Reyes Católicos aceptaron definitivamente sus propuestas.
Una vez firmadas las Capitulaciones de Santa Fe, que otorgaban a Colón la gobernación y el virreinato de las tierras descubiertas, se iniciaron los preparativos. Con una nao y dos carabelas, y una tripulación reclutada por los hermanos Pinzón, salió de Palos de Moguer en el mes de agosto de 1492. Tras un difícil viaje, llegó a la isla de San Salvador el 12 de octubre de 1492. Colón creyó en un primer momento que había llegado a las Indias orientales. En ese primer viaje tocó asimismo en otros territorios (Cuba, que llamó Juana, La Española, etc.). En 1493 inició el retorno a España y fue recibido por los Reyes Católicos en Barcelona.
Se le concedieron los títulos de almirante, virrey y gobernador de las tierras descubiertas. El segundo viaje lo inició el 25 de septiembre del mismo año. Arribó a la Deseada el 3 de noviembre, tocó Guadalupe y descubrió Puerto Rico. En 1494 descubrió Jamaica, y en 1495 Trinidad, instalándose en La Española hasta su regreso a España el 11 de junio de 1496.
Confirmada su autoridad por los monarcas, emprendió su tercer viaje el 30 de mayo de 1498, arribando de nuevo a La Española, en donde encontró a la colonia en plena guerra civil a causa de la rebelión de Francisco Roldán. Ante la confusa situación, los Reyes Católicos decidieron enviar al comendador Bobadilla, quien mandó apresar a los hermanos Colón y los envió a España.
Rehabilitado por los reyes, partió de nuevo el 11 de mayo de 1502, tocando Honduras, Panamá y Jamaica, pero no pudo arribar a La Española, al serle prohibida la entrada por el gobernador Nicolás Ovando. En Jamaica quedó aislado durante un año, hasta que finalmente Ovando decidió rescatarlo. Regresó a España el 7 de noviembre de 1504.
Colón se dedicó entonces a reivindicar sus privilegios, ya que, si bien disfrutaba de beneficios económicos, no gozaba de las prerrogativas de almirante y gobernador de las nuevas tierras. El pleito con la Corona quedó en suspenso al producirse su muerte en Valladolid.

,Vasco Núñez de Balboa (1475-1519), navegante y conquistador español, descubridor del océano Pacífico. Realizó varios viajes a territorios del Caribe participando en su conquista, supo ganarse las simpatías de los colonos y además consiguió que el virrey Diego Colón, máxima autoridad en América, le nombrase lugarteniente suyo en el Darién. El rey, por su parte, le nombró el 23 de diciembre de 1511 capitán y gobernador interino del Darién(Panamá).
En sus campañas de conquista de nuevas tierras y de alianzas o sometimiento de los indios, Balboa tuvo noticias de la existencia hacia el sur de un gran mar y de tierras donde abundaba el oro, quizá se referían al Imperio inca del Perú. A raíz de tales noticias, Núñez de Balboa organizó una expedición con 190 españoles (entre los que se encontraba Francisco Pizarro) y 800 indios que atravesó por primera vez el istmo de Panamá. El 25 de septiembre de 1513 avistó el ansiado mar, al que llamó MAR DEL SUR debido a la dirección seguida por la expedición desde el punto de partida, pero que más tarde fue llamado Pacífico por la expedición de Magallanes (1520), a causa de los suaves vientos alisios que en él soplaban. Luego de tomar posesión del mar en nombre de España, Balboa y sus hombres regresaron a Darién (enero de 1514).
Vespucio Américo, (1454-1512), navegante y descubridor italiano al servicio de España, cuyo nombre sirvió para denominar el continente recién descubierto (América).
Nació en la ciudad italiana de Florencia en 1454, en una familia acomodada cercana al círculo de los Médicis, lo que le permitió entrar en contacto con importantes humanistas de la Florencia renacentista. Permaneció hasta 1491 al servicio de los Médicis.
En 1492 se trasladó a España para representar los intereses comerciales de esta familia en Sevilla, dedicado al comercio de oro y esclavos y proveedor de los aprestos de las naves en las travesías al Nuevo Mundo, decidió dedicarse a la navegación.
Entre 1499 y 1502 realizó varios viajes a América que relató en cinco cartas dirigidas a distintos destinatarios. Siguiendo la ruta de viaje de Cristóbal Colón, recorrió la costa norte de Sudamérica y llegó hasta el cabo de la Vela (Venezuela), llegó a Brasil y bordeando la costa en dirección sur arribó a la Patagonia, cerca del estrecho que poco después descubrió Fernando de Magallanes. Comprobó así que las tierras descubiertas no eran una prolongación de la península asiática, sino un nuevo continente. La noticia del descubrimiento de un nuevo continente se difundió con extraordinaria rapidez por las cortes europeas y en círculos eruditos. El cosmógrafo Martin Waldseemüller se refirió en su Cosmographiae introductio, —introducción para la versión latina de la Geografía de Tolomeo, preparada en esta abadía y publicada en 1507— a las noticias de Vespucio. Allí se decidió dar al nuevo continente el nombre de América en su honor.
En 1504 estaba de regreso en Sevilla y al año siguiente fue recibido por el rey Fernando el Católico en Toro (Zamora) que le concedió la ciudadanía castellana. En 1508 fue designado primer piloto mayor de la Casa de Contratación, cargo que compaginó con sus negocios indianos, invirtiendo su dinero en alguna de las flotas que partían al Nuevo Mundo.
Fernando de Magallanes, (c. 1480-1521), navegante portugués, con grandes conocimientos de náutica y cartografía, inició la expedición que dio la primera vuelta al mundo y descubrió el estrecho austral que lleva su nombre. Nació en las cercanías de Oporto hacia 1480, en el seno de una familia solariega. Educado en la corte portuguesa, donde aprendió geografía y náutica, en 1505 se embarcó en la expedición de Francisco de Almeida a la India y allí obtuvo informes acerca de las Molucas. De nuevo en Portugal, participó en la campaña del norte de África (1513), donde resultó herido.
Caído en desgracia en la corte de Manuel I el Afortunado de Portugal, Magallanes llegó a Sevilla en 1517 con el cosmógrafo Rui Faleiro. Convencido de que las Molucas estaban situadas dentro de la demarcación española que había fijado el Tratado de Tordesillas (1491), ofreció al rey de España Carlos I (V del Sacro Imperio) los proyectos para explorar oriente que el rey portugués había rechazado. Su propuesta era llegar a las islas de las especias por una ruta occidental de jurisdicción española, a través de un paso o estrecho por el sur de Sudamérica, evitando así entrar en los dominios portugueses. Aprobado el proyecto, se firmó una capitulación el 22 de marzo de 1518 en Valladolid, por la que se nombró a Magallanes capitán general de la Armada y gobernador de todas las tierras que encontrara.
El 10 de agosto de 1519 Magallanes partió de Sevilla hacia la Especiería con cinco naves: la Trinidad, nave capitana; la Concepción, con Juan Sebastián Elcano como maestre; la San Antonio, la Santiago y la Victoria, que fue la única que regresó a España, y unos 250 hombres, entre los que figuraba Antonio de Pigafetta, cronista del viaje. Durante más de un mes permanecieron en el puerto de Sanlúcar de Barrameda, y por fin el 20 de septiembre de 1519 Magallanes puso rumbo a Sudamérica. Tras aprovisionarse en el archipiélago de las islas Canarias, y luego de entrar en la bahía de Río de Janeiro y explorar el estuario del Plata, el 31 de marzo de 1520 llegaron a la bahía de San Julián, donde invernaron cerca de cinco meses. Aquí Magallanes hubo de sofocar un motín y perder dos naves: la Santiago en labores de exploración y la San Antonio que desertó.
Iniciada la navegación, el 21 de octubre entraron en el deseado estrecho, al que Magallanes llamó de Todos los Santos, y salieron al océano Pacífico el 28 de noviembre.
Ascendieron por la costa chilena hasta colocarse sobre los 32º de latitud S, desde donde viraron hacia el Oeste y penetraron en el Océano Pacífico. Durante tres meses navegaron sin provisiones frescas ni agua y con la tripulación padeciendo escorbuto, hasta que el 24 de enero de 1521 llegaron a las islas Marianas, que llamaron de los Ladrones, donde se aprovisionaron. Luego alcanzaron las islas Vizcaya (16 de marzo), en el centro del archipiélago de las islas Filipinas, que llamaron de San Lázaro. En la isla de Cebú, Magallanes estableció la primera alianza española, pero al morir durante un combate con los indígenas en la isla de Mactán, el 27 de abril, no pudo completar la hazaña de dar la primera vuelta al mundo. La expedición se dirigió a las Molucas y tras quedarse con una sola nave, la Victoria, al mando de Elcano, llegó a España el 6 de septiembre de 1522, con 18 supervivientes y cargada de especias.
FORMACIÓN DE LOS IMPERIOS COLONIALES: SURGIMIENTO DE LOS CONFLICTOS

La rivalidad entre Portugal y España en el Océano Atlántico se inició con los tempranos descubrimientos que los portugueses habían hecho en las costas occidentales de Africa.
Por una parte, los objetivos de estas acciones portuguesas eran dominar el comercio con el Oriente y eliminar los recursos económicos y la influencia religiosa de los Musulmanes. Esta mezcla de lucha religiosa y comercio dio gran prestigio a Portugal y le permitió obtener, en 1454, del Papa Nicolás V, la Bula Romanus Pontifex, por la cual se concedía a Portugal, el dominio exclusivo de la costa africana desde el Cabo Bojador hasta Guinea. Dos años después, en 1456, el Papa Calixto III, mediante la Bula Inter Caetera, confirmó la concesión anterior a la Orden de Cristo(Organización militar y religiosa portuguesa, cuya misión era defender la fe cristiana y combatir el Islam), todo poder, dominio y jurisdicción espirituales sobre la región reservada a Portugal.
Estas dos Bulas Papales tuvieron consecuencias fundamentales en las relaciones de Portugal con España: Los españoles que comerciaban en la Alta Guinea y en las islas Canarias, se vieron sometidos a fuertes presiones. Los portugueses hacían valer de sus derechos y en mas de una ocasión destruyeron las embarcaciones españolas. Así se llegó al Tratado de Alcazovar(1479), ratificado en Toledo(1480). Por este Tratado, los españoles reconocieron ampliamente para Portugal el monopolio de la pesca y el tráfico marítimo por la costa occidental; en cambio, los portugueses reconocieron la soberanía española en las islas Canarias.
En virtud de lo anterior, cuando Cristóbal Colon regresó a España, después de su primer viaje, los Reyes Católicos se apresuraron a solicitar ante el Papa Alejandro VI su mejor derecho a tener soberanía absoluta sobre las tierras recién descubiertas.
Alejandro VI entregó los títulos de reconocimiento a través de las Bulas Alejandrinas. La primera de ellas, Inter Caetera(1493), favoreció a los Reyes Católicos con todas las tierras que se descubrieron navegando hacia el oeste y que no pertenecieran de antemano a algún otro príncipe cristiano.
La segunda Inter Caetera, estableció una línea divisoria situada a cien leguas al Oeste de las islas Azores y de las islas Cabo Verde, a partir de la cual eran de España todas las tierras ubicadas al occidente de la línea.
Por último, por la Bula Dudum Siquidem, el Papa Alejandro VI amplió las concesiones hechas a los reyes españoles ya que les ofrecía ” Todas y cada una de las islas y tierras firmes descubiertas o por descubrir … navegando o marchando hacia Occidente y aún al mediodía, bien se hallen tanto en las regiones occidentales como en las orientales y existan en la India”.
La alusión en la Bula Dudum Siquidem a la India y las posibilidades que abría a los españoles, inquietaron al rey Juan II de Portugal y lo impulsaron a entrar en negociaciones con los Reyes Católicos. Estas negociaciones se concretaron en el Tratado de Tordesillas(1494), en el cual se dispuso que
la línea demarcatoria se ampliaba a 370 leguas al Oeste de las islas de Cabo Verde y que toda tierra descubierta o por descubrir al Oeste de la línea pertenecería a España y aquellas que se situaban al Este a Portugal.
Solucionado el diferendo entre Portugal y España, cada nación trató de obtener ventajas de su posición: Portugal asegurando sus territorios en las costas africanas dominando y ejerciendo control por medio de sus factorías de las rutas marítimas al Oriente y los españoles se aventuraron en nuevos descubrimientos de tierras pues tenían asegurada la soberanía en ellas, fue así cuando Magallanes abrió la posibilidad para que los navíos españoles cruzaran el Océano Pacífico para llegar a las Indias Orientales, los portugueses se inquietaron lo que promueve, nuevamente, las negociaciones. Estas se llevaron a cabo en el año de 1529 , cuando el rey de España Carlos V, renunció a todo los derechos, acción o dominio, propiedad y posesión de las islas Molucas(situadas al sur este de Asia) a cambio de una indemnización de 350.000 ducados de oro. También se estableció una nueva línea de demarcación que pasaba 298 leguas al Oriente de las Molucas que delimitaba los territorios de los españoles y portugueses en el hemisferio oriental.

jueves, 7 de junio de 2012

la Conquista de América y Chile

LOS HOMBRES DE LA CONQUISTA AMERICANA.

Los conquistadores que llegaron a América venían de los más variados estratos sociales.
Entre ellos se podía encontrar desde los nobles con título hasta los grupos populares como plebeyos y villanos.
El grupo de los hidalgos (baja nobleza española) también tuvo una participación importante en la conquista de América, aunque en el caso de Chile sólo alcanzó alrededor de un 20% del contingente de los primeros años.
En cuanto a los nobles con título es posible afirmar que sólo participaron con raras excepciones y en cargos administrativos importantes.
El caso más conocido en Chile corresponde al de García Hurtado de Mendoza, que actuó como gobernador desde 1557 a 1561.
Con todo, el grupo de plebeyos y villanos constituyó el estamento mayoritario dentro de la empresa de conquista.
Se trataba de sujetos que no gozaban de una buena situación en España y esperaban lograr en la conquista de América una posibilidad de ascenso social y económico.
También participaron dentro de la conquista sacerdotes y juristas. Los sacerdotes que así lo hicieron no fueron muy numerosos, pero ejercieron un gran poder en razón de su carácter e investidura.
Los sacerdotes, además de cumplir con tareas propias del culto, desempeñaron cargos administrativos.
Aunque parezca curioso, también participaron en actividades comerciales y, además, en algunas ocasiones empuñaron las armas contra los indígenas.

PROCEDENCIA DE LOS CONQUISTADORES.

Los conquistadores españoles provenían mayoritariamente de las regiones del centro y sur de la Penínsular Ibérica, y en menor cantidad del norte y del este.
De este modo, predominaban en las huestes españolas los andaluces y castellanos. El predominio de los andaluces se debe a diversas razones, especialmente a su posición geográfica y a la presencia de los puertos de embarque.
Por otro lado, la crisis económica por la que atravesaban esas regiones impulsó a muchos de sus habitantes a elegir el camino de la emigración hacia nuevas tierras, aunque se tratase de una aventura.

ORGANIZACION DE LA CONQUISTA.

Las empresas de conquista se organizaron de acuerdo a las circunstancias de cada lugar.
Es así que no todos los grupos tuvieron las mismas características de constitución y financiamiento, así como también se diferenciaron de acuerdo a los objetivos que perseguían.
Hubo empresas que tuvieron por fin incorporar nuevos territorios. Estas son las más conocidas.
En ellas fue común que el capital lo aportase el jefe de la expedición, pero lo corriente era que este se asociase con otros individuos.
Las ganancias se repartían de acuerdo a los aportes de cada uno de manera proporcional.
También podía adoptarse el sistema en que el capitán sólo dirigía la expedición y otros socios proporcionaban el capital.
La conquista de Chile se financió de las dos maneras. El establecimiento definitivo se realizó con aportes de la Corona, a través del Virreinato del Perú.
De acuerdo a sus objetivos, las expediciones se pueden clasificar en:
a) EMPRESAS DE RESCATE: la intención era intercambiar con los indígenas chucherías por oro u otros objetos preciosos.
b) EMPRESAS DE INDIOS O CABALGADAS: el objetivo era apresar indios para venderlos como esclavos (eran necesarios como mano de obra, para el trabajo de las minas o para las actividades agrícolas).
c) EMPRESAS DE CONQUISTA: se trataba de acciones encaminadas a conquistar definitivamente un territorio, en nombre de la Corona.

EL CAPITAN Y SU HUESTE.
La conquista de América no fue realizada por un ejército profesional, sino más bien por grupos de particulares que se organizaron en forma independiente y recibieron de la Corona española el consentimiento para incorporar las nuevas tierras al dominio del rey de España.
La conquista, entonces, fue una empresa particular y más bien privada, en que el Estado intervino indirectamente.
El jefe conquistador era un particular que, en forma directa o indirecta, había recibido de la Corona autoridad y poder.
Por un lado, debía realizar la empresa por sí mismo (financiarla y organizarla). Sin embargo, su libertad no era total: debía ceñirse a las garantías que se le habían otorgado y a las instrucciones generales de la conquista. Comúnmente sus deberes y derechos quedaban establecidos en las CAPITULACIONES.
Dentro de este marco, el jefe conquistador tenía aún características señoriales: por ejemplo, la condición vitalicia y hereditaria del cargo, el derecho a levantar fortalezas y la realización de la empresa a sus propias expensas. Sin embargo, la monarquía retenía la soberanía y regulaba el proceso.
En las relaciones entre el capitán y su hueste pesaba, especialmente, la autoridad que éste gozaba, la que dependía de su prestigio y de sus títulos.
La palabra CAPITAN designaba en general a cualquier jefe de un destacamento más o menos numeroso, y en la práctica era el único tipo de oficial, a excepción del MAESTRE DE CAMPO, elegido por el jefe conquistador entre los soldados. Era el segundo al mando de la hueste.
No todos los territorios fueron conquistados por medio de capitulaciones, sino que muchos fueron conquistados por capitanes que habían adquirido poder en América y realizaron sus conquistas con autorización de otros jefes conquistadores, que ya habían sometido un territorio.
Un ejemplo de aquello es el caso de Pedro de Valdivia en Chile, que viene a nuestro territorio en calidad de Teniente Gobernador de Francisco Pizarro, conquistador del Perú.
Ante la inexistencia de un “sueldo”, los soldados esperaban conseguir beneficios en la empresa. Estos beneficios los otorgaba el capitán a sus oficiales y compañeros, de acuerdo a los méritos de cada uno.
El premio urbano era un “solar”, es decir, un cuarto de manzana donde debía construirse la vivienda del beneficiado. También se entregaban posesiones rurales para producir alimentos o criar ganado. Además, eran entregadas concesiones de minas de plata y oro. La necesidad de mano de obra, para explotar las tierras o las minas, hizo necesario recurrir a la fuerza de trabajo indígena. Así, otro de los premios concedidos fue la ENCOMIENDA DE INDIOS, a través de la cual se proveía de trabajadores indígenas al español conquistador que se hubiese destacado en el servicio a la Corona.

LAS MOTIVACIONES DEL CONQUISTADOR.

LUCHA POR LA RIQUEZA: el deseo de alcanzar una riqueza abundante e inmediata parece estar presente en todas las empresas de la conquista americana.
Es significativo que la conquista se consolidase más rápidamente en las regiones más ricas de México y Perú, en donde se formaron grandes centros de actividad económica, administración de gobierno y vida social del nuevo continente.
En cambio, la conquista fue más lenta en lugares pobres como nuestro país y faltó, casi por completo, en sectores poco atractivos económicamente tales como la Patagonia, Florida, Texas y otros.
El afán de riquezas quedó expuesto en las crónicas de Bartolomé de Las Casas y Fernández de Oviedo, que criticaron profundamente este desmesurado interés de los conquistadores.
ASPIRACIONES SEÑORIALES: fuesen hidalgos o villanos, los conquistadores soñaban con la vida señorial representada por las buenas rentas, el trabajo de los indios, la posesión de tierras, etc.
EL SERVICIO A DIOS Y AL REY: desde un primer momento la tarea evangelizadora preocupó a la corona española, pero la aplicación de esta tarea fue defectuosa. Se da una ambivalencia entre los principios de la religión y las aspiraciones materiales. El deseo de conseguir oro no fue contradictorio a la idea de evangelizar.
De esta manera, la conquista de un territorio significó también la evangelización de sus habitantes. Los españoles creían desempeñar una misión divina en su lucha contra los infieles.
Por otra parte, el servicio al Rey convenía a los conquistadores, pues la monarquía era dispensadora de todos los beneficios, tales como encomiendas, cargos públicos y otras regalías.
INDIVIDUALISMO Y GLORIA PERSONAL: la mentalidad de muchos de los conquistadores refleja un espíritu renacentista representado en el individualismo y el afán de éxito. En el caso particular de la conquista de Chile, esto se ve manifestado en las palabras de Valdivia al rey Carlos V, en que le expresa que su presencia en nuestro territorio se debe, en parte, a que desea “ dejar fama de sí”.

LA CONQUISTA Y LOS FOCOS DE EXPANSION.

La conquista de América fue una tarea de gran magnitud, que tardó años en concretarse. Ello porque se trataba de un continente desconocido y mucho más grande que el propio continente europeo.
De este modo, la conquista de América fue un proceso lento, que se realizó desde focos expansivos (frecuentemente ciudades recién fundadas) y se extendió gracias a los conocimientos geográficos que se fueron acumulando, a las informaciones dadas por los propios indígenas y, en gran medida, debido a las ansias de riquezas de los conquistadores.
El asentamiento inicial estuvo constituido en Las Antillas, territorio al cual había arribado Colón en su primer viaje.
En esta etapa, la fundación de ciudades jugó un papel trascendental. En ellas se fueron concentrando los españoles y se hicieron los ensayos generales para la ocupación del nuevo continente. Se ensayaron sistemas económicos, métodos de labranza y producción e incluso las funciones administrativas.
Desde las ciudades recién fundadas se fueron proyectando más adelante nuevas incursiones, que dieron por resultado el conocimiento paulatino de todo el continente.
Desde La Española se hicieron los primeros reconocimientos a las zonas vecinas tales como Cuba, Puerto Rico y Jamaica. Una vez conquistada Cuba, ésta se convirtió en una de las puertas de entrada al continente y en el lugar desde el cual zarparían una serie de expediciones que tendrían como resultado la ocupación de tierra firme.
Entre las últimas, se deben mencionar por su importancia las de Diego de Nicuesa y Alonso de Ojeda, que dieron por resultado el reconocimiento del istmo de Panamá, fundando la ciudad de Nuestra Señora de la Antigua del Darién, que se convertiría en otro de los focos expansivos.
Desde Cuba salió en 1519 la expedición de Hernán Cortés, que dio por resultado el descubrimiento y conquista del extraordinario Imperio Azteca.
El establecimiento de los españoles en Panamá permitió organizar desde allí otras expediciones. Una de ellas dio como fruto el descubrimiento y conquista del Perú. Esta importante empresa estuvo dirigida por Francisco Pizarro, quien había pasado a América en 1509. Lo acompañaron en su travesía, como socios, el cura Hernando de Luque y otro personaje relevante para la historia de Chile: Diego de Almagro.
Entre los años 1524 y 1525 se inicio una expedición terrestre, apoyada por embarcaciones que navegaban siguiendo la línea de costa. Tras difíciles experiencias, por el ataque de los indios, enfermedades y deserciones de los soldados, lograron percibir la magnitud de su hallazgo: el Imperio Inca.
De regreso a Panamá, Pizarro decidió partir a España con el fin de solicitar mejores condiciones para la conquista de las nuevas tierras. En 1531 se organizó la expedición definitiva, la que se apoderó primero de Tumbes y luego, en un movimiento rápido, de la zona de Cajamarca, en donde apresaron al soberano inca: Atahualpa (1532).
Se formó así una nueva avanzada en el corazón de América del Sur, desde la cual la conquista siguió su curso. En 1535 se fundó Lima y más tarde Arequipa, ciudades que, junto con el Cuzco, nutrieron las huestes de conquistadores que siguieron desplazándose por territorios aún desconocidos.

EXPEDICION DE DIEGO DE ALMAGRO.

La conquista de Chile fue consecuencia directa del asentamiento de los españoles en el Perú, convertido en un dinámico centro de expansión.
Problemas suscitados entre Francisco Pizarro, conquistador del Imperio Inca, y Diego de Almagro, su socio, impulsaron a éste a la conquista del sur, acompañado de los menos beneficiados en la conquista peruana.
Cerca de diez mil hombres, con mayoría de indios auxiliares, unos cuatrocientos españoles y un centenar de negros formaron la expedición que partió del Cuzco en julio de 1535. El camino seguido fue el del altiplano, la Cordillera de Los Andes y el descenso al valle de Copiapó a través del paso de San Francisco. Fue una travesía larga y penosa, que cobró muchas vidas y produjo grandes pérdidas materiales.
Finalmente, los que sobrevivieron establecieron su centro de operaciones en el Valle del Aconcagua. Desde aquel punto, diversas expediciones salieron a recorrer el territorio. Una de ellas, en las cercanías del río Itata, se enfrentó por primera vez con los araucanos en el combate de Reinohuelén.
Prontamente, la carencia de oro en las magnitudes deseadas y la presencia de población indígena belicosa y difícil de someter, se convirtieron en las causas principales y más inmediatas de la desilusión de estos españoles.

Así se determinó el retorno al Perú, a través del desierto costero. En los primeros meses de 1537 la hueste llegaba a las cercanías de la ciudad de Cuzco.
La oposición entre los bandos de Pizarro y de Almagro se acentuó con su regreso. Luego de la batalla de Las Salinas (abril de 1538), el fracasado conquistador de Chile fue ejecutado por sus enemigos.

EXPEDICION DE PEDRO DE VALDIVIA Y CONQUISTA DE CHILE

Tras la derrota de los almagristas y el triste recuerdo dejado por su incursión al sur del Imperio Incaico, resultó sorprendente la petición hecha por Pedro de Valdivia en orden a ser autorizado para conquistar el territorio de Chile.
Valdivia era un militar prestigioso que ostentaba el grado de Maestre de Campo. En Perú había alcanzado una buena posición económica y sus méritos le valían el respeto de sus superiores. En él se conjugaba el cúmulo de motivaciones que caracterizaban, de una u otra forma, al conquistador español. Valdivia deseaba, por sobre todo, cubrirse de fama y gloria. Tal fue uno de los principales motivos que guiaron su empresa.
En algunos meses, obtuvo el financiamiento necesario y organizó una pequeña expedición, compuesta sólo de diez hombres y una mujer, Inés de Suárez.
La ruta seguida por Pedro de Valdivia fue la del desierto de Atacama, hasta llegar al valle del Mapocho. Las bondades de la tierra y el clima, unida a la abundancia de población indígena, le instaron a quedarse.
Así, el 12 de febrero de 1541 dispuso la fundación de Santiago. La ciudad fue trazada teniendo como centro la Plaza de Armas, circundada por los solares que albergaban a la población española.
Menos de un mes más tarde se constituyó un cabildo, antiguo organismo español encargado de la administración de justicia y de cumplir funciones edilicias. Dicho cabildo se encargó de nombrar gobernador de Chile al propio Valdivia.

Prontamente la ciudad se diseñó como núcleo de defensa, administrativo y eclesiástico. Aparte del sector urbano, Santiago comprendía las enormes extensiones de tierras aledañas. Sus conquistadores, por tanto, podían recibir variadas recompensas: un solar, una chacra, una estancia o una hacienda. El reparto de tierra recibió el nombre de Merced de tierras. Se otorgaba en razón de los méritos y servicios del agraciado y era un beneficio perpetuo.

Sin embargo, en septiembre de 1541 un sorpresivo ataque de indígenas comandado por Michimalonco dejó en ruinas la incipiente ciudad. Sólo la ayuda enviada por el Perú hizo posible salvar la situación y continuar el proceso de conquista: en 1544 se fundó la ciudad de La Serena; en 1550, Concepción; en 1541, La Imperial; Valdivia y Villarrica en 1552; Angol, en 1553. Otra forma de avances la constituyó la fundación de fuertes, como el de Copiapó (1545), Arauco y Purén (1553), en los territorios más conflictivos.

lunes, 30 de abril de 2012

CULTURAS ORIGINARIAS DE CHILE

El territorio entre la cordillera y el mar, el desierto y los hielos australes, constituía un área cuyo clima permitió la existencia de una variada flora y fauna, las que fueron aprovechadas por los diversos grupos de cazadores-recolectores, llegando a modificar el ambiente y sobrevivir en él. Las bandas de cazadores siguieron hacia el sur, hasta la Patagonia, en busca de alimentos y tierra, dejando a cada paso la evidencia inequívoca de haber permanecido allí. Estos nómades pronto encontrarían, ya fuese en fiordos o archipiélagos, el lugar ideal donde comenzar a vivir en comunidad.


El indígena en Chile, a la llegada de los españoles.
Cuando Almagro terminaba su calamitoso viaje y llegaba a lo que hoy es Chile , había conjuntos de bandas nómades en algunas regiones, como los changos, que se desplazaban por las costas del norte, los pehuenche, en el centro sur, y, en el extremo sur, los onas (selk'nam), los yaganes (yámana) y los alacalufes (kaweshqar). Como grupos más sedentarios se encontraban los diaguitas y atacameños en el norte, los mapuche, en el centro sur y los cuncos y chonos, entre Chiloé y el Canal Beagle.

· Los atacameños: una cultura misteriosa.
San Pedro III o atacameños, como los llamaban los españoles, es una cultura de gran nivel intelectual, sus edificaciones y terrazas de riego dan muestra de ello. Sometidos a una autoridad central fuerte y con un incremento poblacional constante, se dieron al afán de ganar más tierras para las faenas agrícolas. La invasión incaica, primero, y la hispana después, marcó el fin de una población que tomó lo mejor de la influencia Tiahuanaco. De sus costumbres, creencias religiosas y desarrollo poco se sabe, a pesar de que fueron conocidos por los cronistas.


· Los Diaguitas, de probable origen trasandino, los Diaguitas. Estos grupos, al igual que otros anteriores, elaboraron dos tipos de tiestos: uno rústico y otro pintado con figuras geométricas en rojo, negro y blanco, los que eran utilizados sólo en ocasiones ceremoniales. Sus formas eran de ollas, pucos, vasos y los característicos jarros zapatos y jarros patos. En un comienzo, ninguno de estos jarros se pintaba, pues servían para cocer los alimentos. Luego el jarro pato se comenzó a pintar.
Como agricultores cultivaron los mismos productos que los otros pueblos del área: maíz, teca, porotos, etc. La caza de aves, roedores y animales mayores también fue parte de su alimentación. Al principio sus casas eran hechas de materiales vegetales, pero en su esplendor los poblados eran levantados con pircas y murallas de barro. Los utensilios cotidianos como las puntas de flechas, boleadoras , raspadoras, cuchillos y morteros se elaboraban en piedra. Con cobre y bronce fabricaron aros, brazaletes, anillos, pinzas y punzones.
Los ritos funerarios.
Las sepulturas eran el testimonio de la creencia en una vida posterior a la muerte. En un comienzo, eran simples piedras grandes que rodeaban al cadáver.
En una etapa de transición ya se construían nichos excavados donde se colocaba al difunto, el cual era cubierto por dos bloques de piedras inclinados. A estos verdaderos ataúdes de piedra, los incas les llamaban "cistas".
Normalmente, junto al cadaver del hombre, iban utensilios y en algunos casos la esposa del muerto; la que era obligada a seguirlo en su futura vida.
Su organización política.
Se estima que su organización sociopolítica tenía una jefatura dual. Cada valle se dividía en dos: un sector costero y otro alto, correspondiente al curso superior de los ríos. Cada sector estaba gobernado por un jefe, el cual, al parecer, poseía privilegios y autoridad mayor, aunque los asuntos más importantes estaban sometidos a una asamblea compuesta por todos los hombres que estuviesen en condiciones de llevar las armas.
Su decadencia y desaparición.
Si bien es cierto, estos grupos tenían un nivel cultural inferior al de los grandes imperios (incas y aztecas); estaban, a la llegada de los españoles, a un paso previo de convertirse en un grupo compacto. Hacia 1450, estas tribus nortinas tenían un excedente de producción y sus ciudades poseían un concepto urbanístico similar en su origen a las de Perú y México. Sólo faltó la fuerza uniformadora que los homogenizara. Los incas pudieron haberlo sido, pero detuvieron el proceso y lo sometieron en función del imperio.
La población en números.
Antes de la invasión inca es difícil precisar el número de habitantes diaguitas. Sí es claro, por las condiciones ambientales, que la población, en general, era escasa. Los cronistas y luego los estudiosos han calculado que la cifra podría bordear los veinticinco mil habitantes en lo que hoy es Copiapó y Choapa. La dificultad de Valdivia para encontrar indios que lo acompañasen en su expedición hacia el sur avala lo anterior.


· Los Changos:
En toda la costa del norte, entre Arica y Coquimbo, habitaban grupos de pescadores, denominados changos por los españoles. Hacia el 4000 a.C. las caletas del litoral eran recorridas por bandas se nutrían de los productos marinos obtenidos de la pesca y la marisquería, dejando grandes acumulaciones de conchales , "hombres de los conchales" o cultura del anzuelo de concha. Los changos navegaban en las cercanías de la costa para realizar la pesca y cazar lobos marinos, utilizando arpones de cobre.
Por ser diestros navegantes sus embarcaciones debían reunir ciertas características. Estas eran fabricadas con dos cueros de lobos marinos, cosidos con tripas secas de llamas. Las uniones eran calafateadas (tapadas) con sustancias impermeables, dejando en cada uno un pequeño agujero con una tripa para inflar los cueros, según se necesitase. Una tabla de buenas proporciones se instalaba al medio, y remos de paletas completaban la embarcación. Las actividades más importantes que realizaban en ellas era la caza y pesca.
Los changos creían en otra vida y por eso enterraban a sus muertos con sus instrumentos de pesca y caza, los que debían serles útiles en su nueva existencia. Esto hace suponer que tenían creencias religiosas de gran arraigo.

· Los Picunches:
Hacia el siglo XI de nuestra era, podría señalarse la aparición de una economía agrario-pastoril, en el valle central. El problema de la alimentación en esta zona fue retrasado, principalmente, por la actividad de la recolección, producto de la intensa vegetación y la abundancia de agua. Las tribus se adaptaron rápidamente al ambiente ecológico imperante. La más conocida era la de los picunche, hombres del norte, que en nada se diferenciaban a sus vecinos del sur, los mapuche. Su territorio se extendía desde el río Choapa hasta el Itata.
Socialmente estaban divididos en grupos de alrededor de trescientas personas. Elegían a un cacique , con designación hereditaria, que los gobernaba en forma independiente y autónoma de los otros grupos. Tenían derechos privativos sobre la tierra que cultivaban. Sin embargo, los bosques y tierras de pastoreo eran comunes, al igual que los trabajos cotidianos. No obstante, en ocasiones especiales se invitaba a otros grupos a trabajar la tierra, retribuyéndoles en comida y bebidas lo que culminaba en una fiesta. Este sistema era conocido como el "mingaco ".
Las tribus picunche diferían de las del norte pues no necesitaban de una autoridad central para emprender construcciones de gran envergadura. Estas tribus, debido a los recursos a su disposición, no tenían el problema demográfico de las del norte. La familia, constituida por un padre con sus esposas y los hijos con su cónyuges, podía alcanzar a un número cercano a las treinta personas. La estructura de la familia era patriarcal y la autoridad la heredaba el hijo mayor.
Estaban divididos en dos grupos sociales. En el primero estaba el lonko y los chamanes los que, sin embargo, no presentaban una jefatura organizada principalmente porque el sistema agrícola no impuso la presencia de una burocracia para dirigir las tareas del grupo. El otro sector estaba destinado, pero no sometido, al mandato de los jefes, al trabajo de la tierra, la caza y la pesca.
Las técnicas de la agricultura.
Para satisfacer las necesidades de riego para sus tierras, cavaban canales, y con un palo puntiagudo, llamado coa, sembraban las semillas. Cultivaban maíz, teca, calabazas, ají, maní, todos traídos del norte, con excepción, quizá de la papa. Obtenían la carne del cuy , los guanacos y las llamas. Además de estas últimas, obtenían sus pelos para hilados. Asimismo, intercambiaban pescados y mariscos por carne con sus vecinos de la costa, los changos.
La cultura.
En la zona central existía una homegeneidad cultural entre las tribus. Enterraban los muertos bajo túmulos, poseían unas piedras horadadas enmangadas principalmente utilizadas en la agricultura. Tallaban pequeñas cavidades en bloques de piedra conocidas como tacitas, cuya función de morteros o en ceremonias aún es debatida. Su idioma fue el mapuche (mapudungu) al igual que el de sus vecinos del sur: huilliche, pehuenche y mapuche.
La dominación incaica, fue fácil y la resistencia escasa, por ser los picunche menos belicosos que los huilliche y mapuche. Las transformaciones sociopolíticas que sufrieron no fueron tan radicales como las de otros pueblos. Gobernaron, al parecer, con los mismos caciques locales, convirtiéndolos en parte de la nobleza incaica. Los incas trasladaron, como era costumbre, un grupo de colonos –los mitimaes– hasta la zona conquistada influenciando, de cierta manera, a los pueblos a los que llegaban, lo que se reflejó en las tumbas con elementos propios de la civilización inca.

Las tribus del sur.
Hubo grandes diferencias entre las bandasy las tribus, fundamentalmente, porque la selva de bosques se opuso, como una gran barrera natural al desarrollo de un intercambio cultural y comercial.
No se sabe cuando las tribus adoptaron la agricultura. Sin embargo, como elemento uniformador todas tenían una lengua común y elementos culturales similares, aunque con matices. De estos grupos, los más importantes son los mapuche.

· Los Mapuches:
(gente de la tierra) ocupaban la zona comprendida entre el río Itata y el Toltén. Los españoles los llamaron araucanos, quizá por una deformacion de la voz, ragco, agua de greda, que finalmente Alonso de Ercilla consagró en La Araucana. Algunos estudiosos señalan como su origen probable la pampa argentina y penetraron como una cuña entre los picunche (del norte) y los huilliche (del sur), haciéndose sedentarios y arraigándose en el territorio.

Acerca del número de mapuche que había a la llegada de los conquistadores españoles, la crónica; de Jerónimo de Bibar y la relación de Valdivia, entre otras fuentes, nos habla de que en el valle de Aconcagua había cerca de veinte mil habitantes. Entre el Mapocho y el Maule, alrededor de ciento veinticinco mil, y entre el río Itata y el Toltén, se contaba más de trescientos mil indígenas. Estas cifras, en resumen, permiten suponer que la población mapuche bien podría sobrepasar los cuatrocientos cincuenta mil individuos a mediados del siglo XVI.
El físico de los mapuche es descrito como pequeños de estatura (1,60 metros como máximo), pero poseedores de una gran fuerza física. Su rostro tiene rasgos similares a los asiáticos, su cabello es negro y grueso, lampiños de cara. Sus espaldas son anchas y robustas.
La alimentación mapuche radicaba especialmente en el consumo de una gran cantidad de vegetales. Cultivaban el maíz, los frejoles, las papas, el madi, el ají y cereales como la quinoa y la teca. Además, poseían pequeños rebaños de llamas, de las cuales sacaban carne, leche y lana. Cazaban guanacos, huemules, pumas y zorros con el arco y la flecha. Los que residían en la costa pescaban, utilizando arpones, anzuelos y redes.
Los trabajos del campo, en general, eran realizado por las mujeres, salvo los que requerían de una fuerza mayor. El mingaco se utilizaba entre los mapuche para realizar trabajos comunitarios. El instrumento utilizado para labrar era una especie de pala de madera y un palo de tres puntas donde se colocaba una piedra horadada, que era la que abría la tierra y permitía la colocación de la semilla. La rotación de los campos fue el método agrícola que se utilizó, lo que impidió que se definiera la propiedad particular ni aldeas completamente determinadas.
Con la madera los mapuche fabricaban utensilios como bateas, platos y jarros. Con las fibras que obtenían de los vegetales hacían cuerdas, cestos y redes para la pesca. Con la arcilla, abundante en la zona, hacían platos, jarros y ollas. El oro y el cobre, así como la plata, es probable que la obtuvieran de los pueblos del norte; sin embargo, su utilización era escasa, modelando, a golpe, adornos y también puntas para flechas y lanzas.
Las familias se agrupaban por vinculaciones de sangre, formando un levo o rehue. Este podía llegar a contar con más de mil personas, ocupando un territorio determinado. Cada levo lo componían, como se ha dicho, descendientes de un antepasado común, el cual habría hecho pacto con un elemento de la naturaleza o un animal, del que provenía su apellido, conservándolo toda su familia. Cada levo elegía a su lonko , generalmente, las personas más ricas y prestigiosas, llamados ulmen.
Entre los mapuche existía la poligamia. Cada hombre poseía tantas mujeres como podía pagar y alimentar. La mujer en la sociedad mapuche tenía un valor económico, lo cual la hacía más importante. La primera elegida era la que tenía un rango de privilegio con respecto a las demás. El casamiento se hacía a través de la simulación de un rapto, le seguía una ceremonia religiosa y fiesta. El novio cancelaba al padre de la novia su valor, que consistía en: animales, utensilios, frutas y licor.
La mujer tiene gran importancia entre los mapuche. A pesar de ser una sociedad poligámica es, a su vez, matriarcal. La primera mujer es la verdadera jefa del hogar y las demás le reconocen la autoridad. Asimismo, su hijo mayor será el heredero de la fortuna del padre. En la unendomo , que así se llama en mapuche a la primera mujer, se reconoce la viudez, no así en las demás esposas del difunto, que pasan a ser parte de la herencia del primogénito, y si faltase éste, la propiedad recae en el hermano mayor del extinto. La mujer mapuche tiene entre sus manos el desarrollo agrícola y artesanal de su pueblo.
Si bien los mapuche son reconocidos como una cultura ágrafa, poseían un lenguaje, el mapudungu, muy rico. Su vida transcurría por el reconocimiento de las estaciones climáticas. A las mujeres cuando cumplían doce años y los hombres catorce, los iniciaban en el conocimiento de sus antepasados y en las normas de conducta. A los hombres se les comenzaba a entrenar con ejercicios físicos y en la utilización de las armas, del mismo modo que en los conocimientos básicos del lenguaje que deberían seguir aprendiendo durante el resto de su vida.
La cerámica era de formas sencillas, y cuando poseía diseños pintados, éstos eran también de gran sencillez. Como producto del contacto con los españoles se intensificó el empleo de cerámica utilitaria doméstica. Su elaboración estaba en manos de las mujeres, igual que la mayoría de los utensilios que se usaban cotidianamente.
Al igual que sus vecinos del norte, los mapuche, vivían en rucas construidas de madera, barro y ramas, de forma rectangular y ovalada. Generalmente estas rucas tenían dos pequeños espacios abiertos, ubicados en los extremos de la cumbrera del techo, por los cuales salía el humo de una fogata que siempre mantenían encendida. En el interior, las rucas tenían compartimentos para cada una de las esposas y sus hijos. Como camas utilizaban algunos troncos para poner la cabeza y cueros y mantas en las que se acostaban.
El desarrollo económico y comercial del pueblo mapuche era sumamente primitivo. Con los pueblos de la costa intercambiaban pescados y mariscos por armas y tejidos. La llama constituía una "moneda" esencial.
La mujer cumplía un papel importante en la economía, pues era la mano de obra que se dedicaba a las labores del hogar y a las del campo. Por ello, el hecho de tener varias mujeres era muestra de status y de riqueza.
Los hombres vestían una especie de sayo sin capota ni mangas, semejante al chamanto utilizaban, además, la chiripá, una especie de entrepiernas que ataban a la cintura. Las mujeres usaban una túnica larga que cubría todo el cuerpo, llamada quipan (Küpan), una especie de paño de tejido fino que envolvía su cuerpo pasando bajo las axilas. Los adornos eran diversos y antes de la llegada de los españoles solían ser de piedra, pero su diversificación aumentó hacia el siglo XIX.
El valor de los mapuche, exaltado aún más por los españoles, es unos de los sellos más característicos de su cultura. Celosos de sus tierras y de su honor, defendían lo suyo con la misma fiereza con que ejecutaban las venganzas, producto de las muertes que creían que venían desde otros levos. El jefe de la familia o lonko, debía dirigir los ataques en contra de quienes resultaran culpables de robo o eran los supuestos responsables de la muerte de algún miembro de su grupo familiar.
Cuando los enemigos eran muy superiores, como lo fueron los incas y los españoles, los mapuche se reunían en torno a un líder militar, el toqui, quien permanencía en el cargo hasta que el peligro desaparecía. La amenaza daba origen a los vutalmapus, que en definitiva era una organización superior a los levos, con fines militares, que también desaparecía una vez pasado el peligro. El toqui, para alertar a los diversos vutalmapus, mandaba a un emisario con una flecha y un quipú, que ellos denominaban pron, donde se señalaba el día en que comenzaría la guerra.
Las armas evolucionaron muy rápidamente. En la batalla de Reinohuelén contra Almagro, en 1536, los mapuche utilizaron arcos y flechas. Más tarde, lanzas y pircas cortas. Además, con las espadas arrebatadas a los españoles hicieron puntas metálicas para las flechas. Al mismo tiempo, usaban la macana , un palo de luma de dos metros de largo y ancho en la punta al cual se le añadía un tablón para hacer más fuerte el golpe. Utilizaban, también, las hondas boleadoras, las que junto con las flechas caían sobre el contrario, con mortíferos resultados.
Lo más probable es que entre los mapuche no hubiera una planificación rigurosa para enfrentar a sus enemigos. Sin embargo, los cronistas señalan que su ataque a pesar de ser desordenado y estar acompañado de un griterio infernal, tenía cierta lógica, puesto que se realizaba a través de flancos móviles y de falanges que envolvían al contrario. Como no conocían las cabalgaduras terminaban sus combates con una pelea cuerpo a cuerpo. A los enemigos más valientes les arrancaban el corazón y se lo comían creyentes que de esa forma les transmitirían su valor.
La vida espiritual de los mapuche fue entendida por los conquistadores como una mezcla de magia y supertición. Su religión era de carácter animista, creían en seres superiores a los cuales ofrendaban y pedían para tenerlos de su parte. Creían en un dios llamado Pillán , que dependiendo de las localidades cambiaba su denominación y sus atributos. Su poder era total sobre el hombre y la naturaleza, sin embargo, no era visto como un dios castigador. Los (o las) machis eran quienes realizaban las ceremonias de relación entre la comunidad y las divinidades llamadas nguillatún.
Al difunto le lloraban sus deudos, además de plañideras profesionales. Ataviado con sus mejores prendas era encerrado en un ataúd de madera en forma de piragua , que se colocaba sobre un montículo de tierra, en el cementerio de la familia. El alimento debía ser abundante, así como la chicha , pues el viaje que debía emprender era largo. El espíritu del muerto se dirigía a un lugar sagrado situado en la cumbre de los volcanes, en las nubes o más allá del mar, donde debería seguir una vida muy similar a la que había tenido en la tierra. Los mejores podían convertirse en Pillán .
Las machis eran mujeres u hombres que vestían como mujer. Poseedores de un don otorgado por el Pillán y transmitido por sus antepasados. Su objetivo era benéfico por lo general, a pesar de su figura a veces torva y fea. Espantaba a los huecuvus o espíritus malignos, los que atormentaban a la gente con enfermedades y todo tipo de desgracias. Para esto realizaban una ceremonia, el machitún, en la que se señalaba el o los responsables de la enfermedad o del maleficio. Si era otro mapuche, éste era ajusticiado por mano de los dolientes del difunto, si el enfermo llegaba a morir.
La música se practicaba en forma individual o en grupos. Los instrumentos más típicos eran la trutruca, un palo largo de caña que asemejaba a un gran corno del cual salía un sonido potente; el kultrún , un tamborcillo utilizado por la machi en sus ceremonias al cual se le golpeaba con un palo envuelto en lana; además de cuernos, silbatos, flautas y otros semejantes.
El más popular de los juegos que practicaban los mapuche era la chueca o palín, en el que dos equipos se enfrentaban con la finalidad de disputar una pelota de madera, utilizando sendos palos encorvados en la punta. El número de jugadores era relativo, ya que podía ser hasta de veinte por cada lado. El juego se convertía en una verdadera batalla, la que se apaciguaba, al final, con una fiesta donde la comida y la bebida abundaba. La cancha llegaba a tener más de dos cuadras de largo por cinco metros de ancho.
Sus entretenciones: el Awarkude. También conocido como el juego de las habas.
Alonso de Ovalle, confirma en Histórica Relación del Reino de Chile la práctica de este juego entre los mapuche. En lo esencial, consistía en lanzar por el aire una cantidad de habas previamente coloreadas (por uno de sus lados) y apostar al número de habas que caería al suelo por el lado coloreado. Quien acertara el número preciso era declarado el vencedor.
La magia era parte de la sociedad mapuche. Las machis utilizaban sus poderes con un fin beneficioso. Sus facultades, de magia e hipnotismo, eran respetadas por todos. Sin embargo, los brujos dañinos también existían. Estos eran llamados calcu (Kalku), quienes no reparaban en dañar a través de la magia negra. Se reunían de noche en lugares secretos, como subterráneos o cavernas. Los mapuche tenían al canelo como objeto de veneración al cual le rendían culto en sus ceremonias religiosas.

-Los Huilliches : 
Restos arqueológicos del 600 d.C. aproximadamente, encontrados en Pitren y Huitag (cerca del lago Calafquén), han confirmado que el área de asentamiento de este pueblo no sólo abarcaba la zona costera del sur del río Tolten.
Se diferenciaban del resto de su etnia por su lengua, que era una variedad dialectal de la que se hablaba desde el río Choapa hasta Chiloé. Compartían la misma cultura mapuche y desarrollaban la agricultura como base económica, sin embargo, su actividad principal era la pesca.

La sociedad huilliche se divide en levosHotwordStyle=BookDefault; similares a los mapuche. A pesar de estar distante de la gente de su propia etnia, cuando se sintieron amenazados por los españoles se aliaron con sus vecinos de más al norte para enfrentar al conquistador español.
Eran pescadores y agricultores. En la costa de la isla de Chiloé los huilliche cultivaron la papa, el maíz y la quinoaHotwordStyle=BookDefault; , criaban llamas que les proporcionaban lana y carne. Se dedicaron a pescar y mariscar, actividades que dominaban tanto en el mar como en los lagos. Usaban canoas llamadas dalca, hechas de tres tablas cosidas con lianas, las que empleaban también los grupos que se encontraban de Maullín al sur.


· Los Pehuenches
Los pehuenche eran un pueblo nómade que habitaban el sector comprendido entre la laguna Laja y el río Biobío. Su base alimenticia y económica estaba (y está) ligada a los bosques de araucarias y su fruto: el piñónHotwordStyle=BookDefault; . La recolección del fruto debía efectuarse una vez finalizado el verano, antes que cayesen y las bandas de loros choroy se percatasen de ello. El nomadismo de los pehuenche era una especie de transhumancia en un territorio fijo que ellos consideraban como privativo. Es muy probable que se acercasen a la agricultura cuando llegaron los españoles.
Eran nómades y recolectaban el piñónHotwordStyle=BookDefault; de ahí su denominación (gente del piñón), pero, además, completaban su alimentación con otras semillas y con la caza de guanacos y otros animales menores. Sus armas principales eran las flechas y las boleadorasHotwordStyle=BookDefault; . Tenían intercambios comerciales con otros grupos de los cuales conseguían las mujeres. Sus movimientos estaban determinados por las estaciones del año, los movimientos de los animales, especialmente, los guanacos y la maduración de los frutos.

· Los Chiquillanes.
Habitantes de los altos valles centrales de la cordillera de Los Andes, entre los 33º y 34º de latitud sur, se ubicaban al norte de los pehuenche. Al igual que ellos eran nómades y cazadores, especialmente del guanaco. Al comienzo, los españoles los ligaban a los puelche, pero hacia el siglo XVIII, son identificados como parte de la cordillera oriental, del lado argentino y los chiquillanes, la banda occidental. Comerciaban con la sal que sacaban de las lagunas cordilleranas. Se enfrentaban en sangrientas luchas contra otros grupos como los poyas y pehuenche.

· Los Puelches.
Este era un grupo indígena que habitaba los altos cordilleranos orientales, al sur de los pehuenche. Su patrón de vida nómade es el mismo que poseían los chiquillanes y los tehuelche, de los cuales eran vecinos. Su sustento principal fue la caza del guanaco y la recolección del piñónHotwordStyle=BookDefault; .


· Los Tehuelches.
Indígenas pampeanos que habitaban el extremo sur de la Patagonia continental, en la región comprendida entre el Estrecho de Magallanes, la costa atlántica y la precordillera. Los tehuelche tienen la vida nómade de sus vecinos, los puelche y los poyas. La caza del guanaco y el ñandú (choike) es su base alimenticia. Sus armas eran las boleadorasHotwordStyle=BookDefault; , los arcos y flechas, hondas y lanza. Se agrupaban en tribus de treinta a cuarenta individuos. Sus viviendas eran construidas de ramas y pieles de guanacos.

· Los Poyas.
Grupo perteneciente a la rama tehuelche que habitaban al sur del lago Nahuelhuapi, pero que en sus correrías alcanzaban las costas de donde se proveían de productos de mar. Su presencia en ChileHotwordStyle=BookDefault; fue muy limitada.

Los Onas: Los hombres en la Tierra del Fuego.
Los onas se diferenciaban de otros grupos fueguinos por la autodenominación Selk'nam o "los que somos iguales". La llegada de las primeras migraciones a Tierra del Fuego, limítase a unos 7000 años A.C., cuando la isla era parte del continente, esto podría ser comprobado con el hecho de que los selk'nam no eran navegantes. La caza del guanaco, era parte esencial de su dieta, lo mismo que la recolección de mariscos y huevos de aves marinas, de las riberas.
Por su condición de nómades, los selk'nam llevaban consigo su habitación. Esta consistía en un armazón de árboles nuevos arreglados en forma cónica, cubierta de ramas y pieles. Levantaban, en sus campamentos de caza y con el fin de mantener vivo el fuego, cortavientos simples formados de pieles de guanacos cosidas y pintadas de rojo, sujetas al suelo por dos grandes estacas. Los niños eran cargados en la espalda por sus padres en cunas de palos y piel de guanacos.
El vestuario, tanto del hombre como de la mujer, consistía en una capa de piel de guanaco con el pelo hacia afuera, el hombre llevaba enrollada alrededor de la frente una honda, también confeccionada con piel de guanaco.
ara cazar utilizaban el arco y la flecha con punta de piedra, y la honda. Para pescar se valían de redes y para cazar pájaros, de trampas hechas con barbas de ballenas. Sus instrumentos de trabajo eran cuchillos y leznas hechos de huesos.

· Los Alacalufes.
Esta denominación es errónea, pues en rigor es la de Kaweskar, lo que significa "hombres que llevan una piel". Poblaron las islas Guayaneco hasta la isla Madre de Dios, aunque su área de influencia era mucho mayor llegando como límite norte hasta la bahía de San Gregorio, y al sur hasta la isla Dawson, en el Estrecho de Magallanes. Constituyeron junto con yaganes y onas los llamados"fueguinos". Al parecer, nunca formaron un grupo muy numeroso, alcanzando, quizá, una cifra cercana a los tres mil individuos.
Su modo de vida.
El medio de transporte utilizado por los kaweskar era, únicamente, la canoa, que podía ser de tablas amarradas con cordeles hechas de corteza y la de corteza con nervadura de varillas vegetales. Pescaban y cazaban todo tipo de fauna marina. Los animales marinos mayores los cazaban con arpones con puntas de hueso. En la caza terrestre usaban lanzas con puntas de madera endurecida a fuego, o bien de piedra. También pescaban con jaulas hechas de varillas y con redes de fibra vegetal. Un instrumento distintivo, era el cuchillo de concha para abrir mariscos.

· Los Cuncos.
Los cuncos poblaron la región continental entre río Bueno y el canal de Chacao, extendiéndose hasta Chiloé, mezclándose allí con los chonos. Los cuncos son la base indígena de lo que más tarde sería el chilote original. Llevaron a la isla el cultivo de la papa, el maíz y la quinoaHotwordStyle=BookDefault; . Aprovecharon la piel de las llamas, de las que tenían pequeños rebaños, para hilar y tejer su vestimenta. Utilizaban la canoa de tablas cosidas para navegar. Para cazar, usaban la estólica. Vivían en casas de madera.

· Los Chonos.
Se autodenominaban payos. Es muy probable que fueran los primeros habitantes del archipiélago de Chiloé que, replegados por la presión de los cuncos, se desplazaron hacia el sur. Su perfil nómade varió con el contacto de los cuncos, de quienes aprendieron el cultivo de la papa y el pastoreo de la llama. A principios del siglo XVIII se extinguieron por la mezcla con los cuncos y alacalufes.

· Los Yaganes o Yámanas.
Indígenas canoeros, los más australes de los grupos fueguinos. Poblaban las islas que se extienden entre el Canal Beagle y el Cabo de Hornos. A pesar de haber cerca de cinco grupos distintos, con lenguaje diferente, todos pertenecían a la misma rama. Su medio de transporte era la canoa de corteza en forma de luna nueva, aligerada a veces con una piel de foca a modo de vela y una especie de timón. La vivienda yagán era muy ligera: consistía en un varillaje armado, cubierto de ramas, pasto, corteza o piel de foca, el piso ahondado ligeramente y la entrada mirando hacia el mar.
La unidad familiar era monogámica. La bandaHotwordStyle=BookDefault; sólo se hacía sentir como unidad social durante las ceremonias de iniciación, en alguna cacería o pesca de importancia, y en el reparto de alguna ballena ocasionalmente varada en la playa. Cada grupo tenía su territorio bien delimitado, a pesar de ser nómades. Antes de la llegada de los españoles pudieron haber alcanzado a dos mil quinientos individuos. A fines de este siglo desaparecieron todos los yaganes.
Usaban arcos y flechas, además de dardos cuya finalidad variaba dependiendo de si se pescaba o cazaba. Poseían una lanza especial con punta de hueso que servía para la caza de ballenas y focas. Para cazar cormoranes, aves australes, se había ideado una trampa-anzuelo, que consistía en tres puntas de madera con carne ensartada.
A pesar del frío, el viento y la nieve, los canoeros no cubrían su espalda y en ocasiones dormían a la intemperie, sobre la nieve, todos apiñados. Para evitar el frío e impermeabilizarse se untaban la piel con aceite de lobo marino. No tenían premura del tiempo, no había conservación de los alimentos y siempre se estaba en una permanente lucha por sobrevivir.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Religion y Cultura Colonial

La Iglesia Colonial.
La relación entre la Iglesia americana y la corona española estuvo ligada a lo que se denominaba el derecho de patronato.
En virtud de éste, los reyes hispanos proponían al Papa los candidatos a ocupar los cargos eclesiásticos más altos y establecían la vigencia de los documentos pontificios en las posesiones americanas.
Además, la construcción de edificios religiosos debía contar con la aprobación del monarca y éste cobraba el diezmo.
Paralelamente, entre las jerarquías eclesiásticas y civiles existía una labor de mutua vigilancia.
Sin duda, entre sus labores, la más destacada fue la de convertir a la fe católica a la población autóctona y controlar a la mestiza. Tal tarea se llevó a cabo desde las parroquias creadas en todo el territorio dominado por españoles y mediante las misiones entre los indios rebeldes.
Durante los dos siglos coloniales se realizaron numerosos sínodos, donde se uniformaron los criterios de la labor evangelizadora. El éxito de tal empresa se reflejó hacia fines de la Colonia, cuando el espíritu religioso ya había impregnado por completo la sociedad chilena.
Las formas de sentir y expresar la fe católica cambiaron de una centuria a otra.
En el siglo XVII, las fiestas y devociones eran la principal manifestación religiosa; en el siglo XVIII se evidenció un decaimiento importante en tales prácticas, por lo menos entre la aristocracia, que se orientó hacia expresiones más íntimas y austeras. Mientras, la religiosidad popular siguió apegada a las prácticas festivas, aunque la Iglesia intentó durante el siglo XVIII frenar las expresiones más extremas.
Las órdenes religiosas.
Radicadas en Chile desde los inicios de la presencia hispana, durante los siglos XVII y XVIII las órdenes religiosas fueron adquiriendo una creciente influencia político-social y poder económico.
Especial papel jugaron los jesuitas, pese a ser una de las últimas congregaciones en llegar al país.
Antes de su expulsión en 1767, se habían convertido en la orden más importante, contando con un gran número de colegios y desarrollando una activa labor evangelizadora en todo el reino. Su expulsión repercutió, incluso, en el desarrollo económico colonial, dado el número de bienes de manos muertas que poseían.

La educación en la Colonia.

Aunque ya desde la Conquista existieron algunos establecimientos educativos mantenidos por los cabildos, fue durante la Colonia y bajo la dirección de la Iglesia y las órdenes religiosas cuando la educación chilena se desarrolló.
Un papel esencial lo desempeñó la Compañía de Jesús, la cual abrió numerosos colegios, destacando el convictorio de San Francisco Javier. En 1767, éste pasó a ser dirigido por la Corona con el nombre de Convictorio Carolino, en homenaje a Carlos III.
Las primeras universidades.
En el siglo XVIII los primeros estudios universitarios se dictaron en las llamadas universidades pontificias, que funcionaron en conventos. Dominicos y jesuitas tuvieron a su cargo estos establecimientos.
Sin embargo, la principal institución de enseñanza superior fue creada en 1747, tras la autorización dada por Felipe V en 1738: la Real Universidad de San Felipe. En sus aulas se podían cursar estudios de bachiller y doctor en leyes o teología.
También cabe mencionar la Academia de San Luis, fundada por Manuel de Salas y orientada hacia la educación técnica.
La cultura de la élite durante la Colonia estuvo enmarcada por los grandes movimientos europeos de aquellos siglos: el barroco y el neoclásico.
El primero buscaba exaltar la majestad de Dios y del rey y las jerarquías del mundo como un orden divino.

En cambio, el neoclasicismo hizo referencia a la Ilustración y el desarrollo de la razón como ordenadores del universo y de la sociedad.
De todas maneras, ambas tendencias seculares actuaron en el contexto de la enorme influencia de la Iglesia sobre la cultura colonial chilena.

Iglesia Colonial en Chile

La Iglesia Católica fue, durante el periodo colonial, una de las instituciones más importantes. Si bien en apariencia, y a partir del PATRONATO, parecía estar sometida a la corona española, lo cierto es que actuó en conjunto con los reyes para consolidar, potenciar y expandir la conquista y el poder peninsular.

Esta alianza entre la Corona española y la Iglesia Católica funcionaba a través de dos elementos:

EL REGALISMO, o la doctrina bajo la cual los monarcas españoles se consideraban como “vicarios” del papa en América. Era ejercido DIRECTAMENTE por los reyes, con intermediarios menores (Virrey, Gobernadores) que sólo acataban.

EL PATRONATO, o el conjunto de atribuciones y facultades ejercidas por el rey de España en cuestiones “eclesiásticas”, sobre todo en suelo americano. Estaba ejercido directamente por el rey, si bien en asuntos americanos la representación caía en manos del Consejo de Indias.

Patronato y Regalismo funcionaron en conjunto durante todo el periodo colonial; si el Patronato, por ejemplo, limitaba las decisiones y atribuciones de la iglesia en asuntos americanos, el Regalismo permitía que se mantuviera el poder de la iglesia porque esas decisiones iban de acuerdo con la doctrina cristiano- católica.

¿Cómo se materializa el Patronato?:

  • Pase o retención de “bulas” y edictos papales: el rey tenía la facultad de revisar toda la documentación eclesiástica para asegurarse de que no llegara a América ningún elemento que atentara contra su poder.
  • Fundación, dotación y construcción de iglesias, conventos, monasterios y hospitales: el rey autorizaba y financiaba gran parte de las obras.
  • Elección y presentación de dignatarios eclesiásticos: el rey, o bien presentaba postulantes, o bien autorizaba la designación papal para sus representantes en América (Obispos).
  • “Diezmo”: el rey cobraba directamente este impuesto a través de instituciones encargadas (Real Hacienda), el cual era distribuido para costear los gastos de la Iglesia en América.
  • Concilios y Sínodos: el rey autorizaba, y muchas veces, participaba de concilios y sínodos de la Iglesia en sus territorios.
  • Inmigración de órdenes religiosas: el rey, a través de la Casa de Contratación, registraba y controlaba la migración de sacerdotes, frailes y monjas, dando autorización o rechazo; además, vigilaba que las órdenes religiosas que llegaban a América fueran de su aprobación.

Rol y función de la Iglesia en Chile.

  • Evangelización, educación y defensa de los indígenas: según la legislación indiana, la Iglesia debía tutelar a los indígenas, por ser estos menores de edad.
  • Expansión del territorio: a través de la evangelización, la Iglesia podía ampliar el territorio sometido por la Corona, consolidando además su dominación.
  • Preservación del poder del rey: la Iglesia actuaba en alianza con la Corona, y a partir de la evangelización y la educación debía enaltecer la figura del rey, generando lealtad de los nuevos sometidos.
  • Preservar la fe: a través del control ejercido por el Tribunal del Santo Oficio (Inquisición), aunque en Chile particularmente no existió como institución física (había sólo un inspector); sí en cambio existió en Lima.
  • Control de la población: a través del registro único y exclusivo de los nacimientos, defunciones y matrimonios.

La Iglesia chilena dependía de la “Diócesis” virreinal; sin embargo, y paralelamente a la fundación de ciudades, se autorizó el establecimiento de dos diócesis en la Capitanía General, la de Santiago y Nueva Imperial. Esta última se trasladó a Concepción por el conflicto indígena y la caída de las ciudades al sur del Bío- Bío. Además, en Chile funcionaron dos tipos de cleros: el secular, que son los sacerdotes; y el regular, que son los monjes y frailes de monasterios. Entre los últimos encontramos a los franciscanos, los jesuitas, mercedarios, agustinos y dominicos.

Dos elementos caracterizan la iglesia colonial chilena: las misiones en la Araucanía y la influencia en la sociedad y en la cultura a través de la educación y las artes. La iglesia es la única institución que dicta enseñanza formal a través de sus escuelas. Destaca la enseñanza de la gramática, el latín, la filosofía, teología y derecho en las escuelas jesuitas como el Colegio Máximo de San Miguel y el Convictorio San Francisco Javier. En las artes formales, como la pintura, su influencia se hace evidente por las temáticas religiosas de devoción y evangelización, ligadas al estilo barroco.

La Iglesia tiene injerencia también en la economía ya que es el mayor hacendado de la época, llegando a poseer la mayor cantidad de obrajes; si estos ya eran escasos, imagínense la importancia de este elemento para el abastecimiento local. También se puede afirmar que su influencia política afectó la dimensión económica, en la medida que fue una tenaz y pública opositora a los abusos cometidos por los encomenderos, y en su afán de proteger al indígena promovió y apoyó las tasas de tributos, influyendo indirectamente en la decadencia de esta forma de trabajo.

jueves, 2 de septiembre de 2010

El siglo XVIII: Cambios culturales mundiales y su influencia en Chile.

El siglo XVIII es conocido por la Historia como una época de profundos cambios y transformaciones en todas las dimensiones del acontecer humano. No sólo grandes revoluciones políticas y sociales tienen como escenario este siglo, sino también revoluciones ideológicas, en el mundo de las ideas y del pensamiento. El siglo XVIII redefine el concepto de hombre y su papel dentro de la historia y de la sociedad.
Grandes avances técnicos y tecnológicos presenciamos en el transcurso del XVIII. Hacia mediados de éste, comienzan a verse los primeros antecedentes de la Revolución Industrial, que significó la introducción de la máquina y de la producción a gran escala en la economía de los países europeos. Un ejemplo es la máquina a vapor.
Avances en las comunicaciones son producto de esta revolución. La navegación sufre una transformación significativa con la aparición de los barcos a vapor, que reemplazan a las antiguas carabelas y las naves de grandes velámenes. El barco a vapor permite un desplazamiento más rápido y seguro, que lo hace menos dependiente de las condiciones climáticas y estacionales. El mundo comienza a abrirse a los grandes intercambios.
No obstante, uno de los mayores cambios está dado por las ideas. El movimiento intelectual de la Ilustración, acontecido en Europa durante este siglo introduce nuevos pensamientos y definiciones, revelando un nuevo camino a la humanidad. La Ilustración tuvo alcances macro (grandes), pero destaca por sobre todo su corriente política, fundamento y base de los estados modernos.
Tiene sus antecedentes en Alemania, pero se desarrolla además, y con mucha fuerza, en Francia e Inglaterra. Lema de la Ilustración es la frase del filósofo alemán Imannuel Kant “sírvete de tu propio entendimiento”, y que se refiere a usar la razón humana como fundamento de todo orden social, reemplazando definitivamente a las ideas basadas en la revelación divina y de la iglesia católica. Esto no significa que toda Europa se haya vuelto atea, sino que la religión se “depura”, se limpia de razones o ideas que no tengan una comprobación real y concreta. La importancia de este movimiento es que difunde las ideas de progreso y desarrollo social, educacional y económico, sobre la base de una política adecuada.
Para destacar algunas obras, mencionaremos el trabajo del filosofo Jean Jacques Rousseau, con su libro “El Contrato Social”, en el cual critica duramente los gobiernos déspotas y las monarquías. En el libro, Rousseau señala que cada hombre goza de libertades y derechos inalienables (que quiere decir que no se le pueden quitar o despojar); sin embargo, la vida en sociedad provoca choques entre los derechos de unos y de otros. Para mantenerlos, el pueblo o la sociedad establece un contrato, mediante el cual se regula el cumplimiento de los derechos y se protegen las libertades; y el Gobierno sería el encargado de vigilar y custodiar. A partir de este planteamiento, cada gobierno tendría como deber responderle a la sociedad en la justa medida que fue éste quien le concedió la autoridad. Con Rousseau se habla con propiedad de la denominada “Soberanía Popular”, que significa que el poder y la legitimidad recae en el pueblo, y es él el encargado de nombrar sus gobernantes, o bien, deponerlos si llegasen a no cumplir el contrato.
Otra obra corresponde al filósofo Montesquieu, quien por vez primera plantea la idea de que el poder no es único, y que concentrarlo significa traspasar la barrera de la opresión, el despotismo y el personalismo. Así, define tres poderes básicos de la sociedad: el legislativo, el ejecutivo y el judicial, los cuales serían independientes unos de otros; ya sea porque el poder ejecutivo es temporal y transitorio. En oposición a la tiranía, Montesquieu no niega la existencia de las monarquías, pero éstas deben funcionar conforme a esta división.
Por último, las ideas de Jhonn Locke, el cual propaga la existencia de derechos fundamentales: igualdad, libertad y propiedad privada, los cuales tendrían la característica de ser inalienables.
La Ilustración y sus ideas despertaron la conciencia de europeos y americanos, siendo base de la Revolución Francesa y de la Independencia de las trece colonias (Estados Unidos).
Influencia de la Ilustración en Chile.
Fueron pocos los criollos que tuvieron acceso a las nuevas ideas, sólo los más educados o una “elite” de criollos.
Sin embargo, los cambios de la administración en el siglo XVIII propagaron estas ideas modernas. Debes recordar que el Despotismo Ilustrado de los Borbones es una adaptación del absolutismo a las ideas nuevas: plantea la concentración del poder, pero este poder debe ir en beneficio del pueblo y su desarrollo. “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Los criollos lograron acercarse a la ideas ilustradas a través del gobierno de los mencionados “gobernadores ilustrados”, o agentes de la corona que propulsaron el desarrollo de Chile, como Ambrosio O’Higgins, Amat y Juniet, Manso de Velasco. La colonia experimentó un notable desarrollo con estos gobernadores, reflejado en la fundación de ciudades, desarrollo del comercio y de la producción, construcción de caminos y embellecimiento de la ciudad de Santiago.
Otro cambio que se experimentó, y que tiene relación con las ideas ilustradas es la liberalización del comercio y la flexibilización del Monopolio de la Corona (1778), que intentó aumentar la producción de las colonias, obtener impuestos a partir de la actividad comercial y contrarrestar el contrabando.
¿Cómo llega la Ilustración a Chile?.
Muchos obstáculos tuvo que sortear la Ilustración para llegar a nuestro país, sobre todo porque ideas como la soberanía popular, la división de los poderes o la libertad e igualdad eran contrarias a lo que la Corona quería estimular. La gran mayoría de los textos y publicaciones fueron prohibidas, Pero siempre existen caminos alternativos, y como se dice “la historia no se puede detener”:
a) Contrabando: si bien el Decreto de Libre Comercio (1778) intentó detenerlo, las sucesivas guerras en que España participó durante el siglo XVIII generaron etapas de desabastecimiento general de las colonias americanas que sólo el comercio ilegal de naciones europeas podía salvar. Así, a través del Atlántico y el Cabo de Hornos llegaron numerosos barcos franceses y holandeses, que no sólo traían productos básicos, sino también artículos de lujo y alguno que otro libro prohibido que cayeron en manos de los criollos.
b) Viajes y viajeros: durante el siglo XVIII la Casa de Contratación perdió importancia con el Decreto, y frente a su desaparición, la política de migraciones se flexibilizó. Esto permitió que algunos criollos pudieran viajar al viejo continente, empapándose de las nuevas ideas. Durante esta época se armaron importantes bibliotecas personales, como la de Don Manuel de Salas, un notable criollo que contaba entre sus textos más preciados la Enciclopedia de Diderot y D’ Alembert, el Emilio y el Contrato Social, de Rousseau.
c) Política productiva- comercial: el impulso que dio la Corona a la producción y el comercio permitió que los criollos, hábiles productores de haciendas, se acercaran hacia una nueva forma de llevar sus negocios: el comercio. Ya no sólo importaba autoabastecerse, sino también acumular riquezas e INVERTIR, planteamiento que es base del Capitalismo. Esto no quiere decir que los criollos se volvieron capitalistas, pero sí olieron sus principios.
d) Desarrollo de una literatura nacional: durante el siglo XVIII florecieron importantes obras y tratados de política, historia y geografía que de una u otra forma propagaron una idea de identificación con el suelo chileno. Los precursores de estos trabajos fueron principalmente jesuitas en exilio, como Manuel Lacunza; si bien es importante este aspecto, hay que destacar que muy pocos criollos tuvieron acceso a la lectura de este trabajo.
e) La Revolución Francesa y la Independencia de Estados Unidos: la Revolución Francesa despertó en los criollos un resentimiento hacia los movimientos populares, que los veían con desconfianza por ser violentos y atentados contra la lealtad hacia el rey. La Independencia de Estados Unidos fue vista con aceptación por su carácter ordenado y de mejora social; llamaba la atención de los criollos el rápidos desarrollo y crecimiento que las trece colonias lograron luego de hacerse independientes de Inglaterra, enemigo de España. Si bien pueden ser consideradas ambas como causas de la Independencia de Chile, esta fue indirecta, ya que no movilizaron a los criollos a generar revueltas ni movimientos autónomos. Lo que sí hay que destacar, es que sirvieron de ejemplo para la formación de los gobiernos independientes; las obras del Primer Congreso Nacional y de la Dictadura de Carrera se basan en los principios de los dos grandes movimientos del siglo, principios que a su vez fueron recogidos de la Ilustración.
Para tener en cuenta:
Conceptos clave:
- Soberanía popular.
- División de los poderes.
- Autogobierno y autonomía.
- Revolución francesa.
- Independencia de las trece colonias.
- Ilustración.