viernes, 3 de septiembre de 2010

Iglesia Colonial en Chile

La Iglesia Católica fue, durante el periodo colonial, una de las instituciones más importantes. Si bien en apariencia, y a partir del PATRONATO, parecía estar sometida a la corona española, lo cierto es que actuó en conjunto con los reyes para consolidar, potenciar y expandir la conquista y el poder peninsular.

Esta alianza entre la Corona española y la Iglesia Católica funcionaba a través de dos elementos:

EL REGALISMO, o la doctrina bajo la cual los monarcas españoles se consideraban como “vicarios” del papa en América. Era ejercido DIRECTAMENTE por los reyes, con intermediarios menores (Virrey, Gobernadores) que sólo acataban.

EL PATRONATO, o el conjunto de atribuciones y facultades ejercidas por el rey de España en cuestiones “eclesiásticas”, sobre todo en suelo americano. Estaba ejercido directamente por el rey, si bien en asuntos americanos la representación caía en manos del Consejo de Indias.

Patronato y Regalismo funcionaron en conjunto durante todo el periodo colonial; si el Patronato, por ejemplo, limitaba las decisiones y atribuciones de la iglesia en asuntos americanos, el Regalismo permitía que se mantuviera el poder de la iglesia porque esas decisiones iban de acuerdo con la doctrina cristiano- católica.

¿Cómo se materializa el Patronato?:

  • Pase o retención de “bulas” y edictos papales: el rey tenía la facultad de revisar toda la documentación eclesiástica para asegurarse de que no llegara a América ningún elemento que atentara contra su poder.
  • Fundación, dotación y construcción de iglesias, conventos, monasterios y hospitales: el rey autorizaba y financiaba gran parte de las obras.
  • Elección y presentación de dignatarios eclesiásticos: el rey, o bien presentaba postulantes, o bien autorizaba la designación papal para sus representantes en América (Obispos).
  • “Diezmo”: el rey cobraba directamente este impuesto a través de instituciones encargadas (Real Hacienda), el cual era distribuido para costear los gastos de la Iglesia en América.
  • Concilios y Sínodos: el rey autorizaba, y muchas veces, participaba de concilios y sínodos de la Iglesia en sus territorios.
  • Inmigración de órdenes religiosas: el rey, a través de la Casa de Contratación, registraba y controlaba la migración de sacerdotes, frailes y monjas, dando autorización o rechazo; además, vigilaba que las órdenes religiosas que llegaban a América fueran de su aprobación.

Rol y función de la Iglesia en Chile.

  • Evangelización, educación y defensa de los indígenas: según la legislación indiana, la Iglesia debía tutelar a los indígenas, por ser estos menores de edad.
  • Expansión del territorio: a través de la evangelización, la Iglesia podía ampliar el territorio sometido por la Corona, consolidando además su dominación.
  • Preservación del poder del rey: la Iglesia actuaba en alianza con la Corona, y a partir de la evangelización y la educación debía enaltecer la figura del rey, generando lealtad de los nuevos sometidos.
  • Preservar la fe: a través del control ejercido por el Tribunal del Santo Oficio (Inquisición), aunque en Chile particularmente no existió como institución física (había sólo un inspector); sí en cambio existió en Lima.
  • Control de la población: a través del registro único y exclusivo de los nacimientos, defunciones y matrimonios.

La Iglesia chilena dependía de la “Diócesis” virreinal; sin embargo, y paralelamente a la fundación de ciudades, se autorizó el establecimiento de dos diócesis en la Capitanía General, la de Santiago y Nueva Imperial. Esta última se trasladó a Concepción por el conflicto indígena y la caída de las ciudades al sur del Bío- Bío. Además, en Chile funcionaron dos tipos de cleros: el secular, que son los sacerdotes; y el regular, que son los monjes y frailes de monasterios. Entre los últimos encontramos a los franciscanos, los jesuitas, mercedarios, agustinos y dominicos.

Dos elementos caracterizan la iglesia colonial chilena: las misiones en la Araucanía y la influencia en la sociedad y en la cultura a través de la educación y las artes. La iglesia es la única institución que dicta enseñanza formal a través de sus escuelas. Destaca la enseñanza de la gramática, el latín, la filosofía, teología y derecho en las escuelas jesuitas como el Colegio Máximo de San Miguel y el Convictorio San Francisco Javier. En las artes formales, como la pintura, su influencia se hace evidente por las temáticas religiosas de devoción y evangelización, ligadas al estilo barroco.

La Iglesia tiene injerencia también en la economía ya que es el mayor hacendado de la época, llegando a poseer la mayor cantidad de obrajes; si estos ya eran escasos, imagínense la importancia de este elemento para el abastecimiento local. También se puede afirmar que su influencia política afectó la dimensión económica, en la medida que fue una tenaz y pública opositora a los abusos cometidos por los encomenderos, y en su afán de proteger al indígena promovió y apoyó las tasas de tributos, influyendo indirectamente en la decadencia de esta forma de trabajo.